NOVEDADES
Restaurada y
enriquecida en Sevilla la corona de la Blanca Paloma
Córdoba dona un
artístico broche en su XXV aniversario
Restaurada y
enriquecida en Sevilla la corona de la Blanca Paloma
Por José María Aguilar

Las tareas de restauración y
enriquecimiento de la corona de oro de la Virgen del Rocío se llevaron a cabo en el
taller de los hermanos Marmolejo. En la imagen ante la presea, los orfebres Alejandro,
Fernando y Juan José Marmolejo.
Como si quisiera sumarse a la conmemoración
del CCCL aniversario de la proclamación del patronazgo de la Virgen del Rocío sobre
Almonte, el calendario ha querido que la inminente romería de Pentecostés coincida en
sus fechas con las de otra romería lejana en el tiempo, pero histórica y memorable por
los siglos de los siglos, la de 1919, aquélla en que se coronó canónicamente a la
Blanca Paloma por el cardenal-arzobispo de Sevilla, monseñor Enrique Almaraz y Santos, a
raíz de la felicísima iniciativa promovida por el canónigo de la Catedral hispalense,
escritor e ilustre hijo de Hinojos, Juan Francisco Muñoz y Pabón, a través de su
renombrado artículo «La pelota está en el tejado», publicado en «El Correo de
Andalucía», periódico por aquel entonces del Arzobispado. El próximo domingo, día 8,
cuando se esté oficiando el Pontifical de Pentecostés presidido por el obispo de Huelva,
monseñor Ignacio Noguer Carmona, con asistencia del cardenal-arzobispo de Barcelona,
monseñor Ricardo María Carles, se cumplirán exactamente 84 años desde la coronación
canónica de la Virgen del Rocío, en cumplimiento de un rescripto dado por el Papa
Benedicto XV, tras acuerdo unánime del Capítulo de la Basílica de San Pedro del
Vaticano.
La áurea corona de la Blanca Paloma es copia, con ciertas modificaciones, de la argéntea
corona de Arfe realizada por la Inmaculada Grande de la Catedral de Sevilla, a propuesta
de Muñoz y Pabón. La comisión de la coronación acordó confiar el trabajo al platero
del Cabildo Catedral hispalense, Ricardo Espinosa de los Monteros. La corona es de oro
macizo, obtenido de la fundición de las monedas y joyas ofrecidas; pesa, como recogió
Juan Infante-Galán en «Rocío. La devoción mariana de Andalucía», 88 onzas, que
equivalen a más de dos kilos y medio de oro. Lleva montados 240 brillantes de muy diverso
tamaño, 14 esmeraldas, 38 rubíes, tres topacios, cinco perlas grandes y gran número de
diamantes y perlas pequeñas. La corona de oro para el Niño Jesús, donada por la familia
Cepeda Soldán, fue labrada por el joyero José de los Reyes Cantueso.
En las últimas semanas, y en el taller de orfebrería de los hermanos Marmolejo, de la
sevillana plaza de Molviedro, se ha procedido a la restauración y enriquecimiento de la
corona de la Virgen del Rocío por expertas manos, para las que ha representado todo un
honor. Estas tareas han consistido en la realización de una nueva crestería, así como
la terminación a dos caras de los rayos y de la parte trasera de la cruz. Asimismo se
colocó una estructura tubular en los imperiales para evitar daños a causa de las
vibraciones sufridas durante su anual procesión. Para terminar se acometió una limpieza
a fondo de la rica y abundante pedrería que adorna la corona.
En el taller de los Marmolejo fue tratado también el rostrillo áureo que, donación de
un almonteño, salió de este taller en 2002 para que la Virgen lo estrenara en su
procesión de hace un año. El tratamiento ha consistido en igualar los tonos del oro para
que no destaquen entre sí el de la corona y el del rostrillo.
Por otra parte, las andas de la Virgen han sido aligeradas de peso en Sevilla para
facilitar el mayor lucimiento durante la procesión.s
Córdoba dona
un artístico broche en su XXV aniversario
Por José María Aguilar
Con motivo del XXV aniversario, la hermandad
de Córdoba ha regalado a la Virgen un precioso broche de oro con el arcángel San Miguel.
Además del broche cordobés, la Virgen estrenará manguitos, así como la restauración y
el enriquecimiento de su corona de oro. Las andas procesionales son nuevas en su
estructura, más liviana; la plata que la recubre es la labrada en 1935.

La Virgen del
Rocío, en sus andas procesionales