dana valencia
«¡Asesinos! ¡Asesinos!»: El Rey calma a Paiporta mientras Sánchez se esfuma
Sánchez decide viajar con los Reyes en su visita a las zonas afectadas por la DANA, pese a la crispación que existe hacia él y Mazón por la gestión de la catástrofe
La Reina, tras los abucheos de los afectados por la DANA: «Cómo no van a sentirse así. Cómo no van a estar cabreados»
Última hora de las inundaciones por la DANA en España, en directo

La visita de este domingo de los Reyes a Paiporta, donde se sitúa el epicentro del desastre por la catástrofe de la DANA, reflejó la crispación, frustración y abandono que siente todo el pueblo valenciano por parte del Gobierno de Pedro Sánchez y del ... de la Generalitat de Carlos Mazón.
Los cuatro fueron recibidos con abucheos, silbidos y al grito de «¡asesinos, asesinos!». La situación se descontroló en cuestión de segundos. La indignación era tan grande que los habitantes de Paiporta se sirvieron de todo el barro que ha dejado la riada en las calles para lanzárselo a la cara a Sánchez, Mazón, el Rey y la Reina.
El presidente del Gobierno abandonó la comitiva nada más llegar, en cuanto recibió un golpe en la espalda con un palo. Después de utilizar a los Reyes como un escudo para visitar la zona –«pensando que así se le lincharía menos», como afirmó un vecino–, Sánchez dejó a Don Felipe y Doña Letizia solos, en un momento donde la tensión cada vez fue mayor.
Los Reyes, sin embargo, en vez de hacerse a un lado y abandonar el lugar, quisieron estar junto al pueblo valenciano, conocer de cerca las historias de todos y transmitirles que no estaban solos. No les fue fácil y solo lo consiguieron a ratos. Hubo momentos de muchísima tensión, sobre todo al principio, cuando un vecino lanzó barro a la Reina a la cara y, al mismo tiempo, otros comenzaron a tirar ladrillos, cañas, cubos de plástico y botellas al Rey. Don Felipe pidió a su equipo de seguridad que no le protegieran con parguas y siguió avanzando hacia donde estaba la gente, mientras preguntaba a sus escoltas dónde estaba la Reina y si estaba bien.
Doña Letizia se encontraba al otro lado de la calle, hablando con una mujer que le contó que su padre había fallecido y que todo el pueblo estaba sufriendo muchísimo. De fondo, los gritos continuaban: «¡Asesinos, asesinos! ¡Fuera del pueblo!».
Ante la desolación y la angustia de tantas personas, la Reina rompió a llorar. «Cómo no van a sentirse así. Cómo no van a estar cabreados», lamentó Doña Letizia a ABC. Tras ella, un agente del Servicio de Seguridad de la Casa del Rey la seguía escoltando, pese a que una piedra le había provocado una brecha en la frente.

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El caos continuó durante la hora en la que los Reyes estuvieron a la entrada de Paiporta. Su idea era recorrer algunas calles del pueblo y hablar con la gente, pero les fue imposible. «¡Echadlos! ¡No les dejéis entrar!», dijo una vecina en cuanto les vio llegar. Entre los habitantes del pueblo hubo mucha confusión, no sabían que Sánchez había desaparecido y que «ese hombre tan alto» que se acercaba a la gente era el Rey.
«Los Reyes no tienen la culpa de lo que nos ha pasado»
«Los Reyes no tienen la culpa de lo que nos ha pasado. ¡La culpa es de Pedro Sánchez!», gritó otro vecino, que se acercó a los Reyes para agradecerles que hubieran venido a Paiporta. «Tienen que entender que estamos todos muy cabreados porque nos sentimos solos y abandonados», les dijo. Don Felipe le contestó que le entendían perfectamente y que por eso estaban ahí, con ellos.
En ese mismo instante, el Rey se había sumado a una conversación que Doña Letizia mantenía con Nerea, una joven que lo primero que le dijo es que estudia Periodismo y que «no hay derecho», que lo que están viviendo «no tiene nombre»: «Esto es una vergüenza, Letizia. Queremos palas, no cámaras». «¡Dentro de Paiporta hay muertos, dentro de Paiporta hay muertos sin sacar!», le gritó a la Reina, quien le explicó lo que le habían contado a ella y al Rey antes de llegar a las calles del pueblo, en el Puesto de Mando Avanzado que hay en la conocida gasolinera de Texako, muy cerca de allí: que «el protocolo forense va muy despacio porque todavía están intentando sacar cadáveres de otras zonas que siguen llenas de agua estancada», como aparcamientos y sótanos. «Lo que está claro, entonces, es que si no nos morimos por lo que nos ha pasado, nos morimos por una intoxicación», dijo Malena, mientras ponía cara de asco y se daba la vuelta.
El Rey se fijó en ese momento en un joven que les miraba y no paraba de llorar. Don Felipe se acercó a él y, sin mediar palabra, le dijo al Rey que había perdido a toda su familia y que se había quedado sin casa y sin recuerdos de sus padres. Rompió a llorar desconsoladamente y el Rey le dio un abrazo que duró casi un minuto.
Mientras tanto, de fondo se seguía escuchando «¡Fuera del pueblo! ¡Fuera del pueblo!». Otros coreaban «¿Dónde está Pedro Sánchez? ¿Pedro Sánchez dónde está?».
Un escudo para Sánchez
Sánchez se esfumó. Desapareció después del golpe que recibió y no se le volvió a ver por allí. Fuentes consultadas por ABC afirman que los Reyes –después de pasar casi toda la noche del pasado martes en vela, viendo imágenes casi en directo de los estragos de la DANA–, dijeron el miércoles por la mañana a sus equipos del Palacio de la Zarzuela que querían venir a las zonas afectadas lo antes posible para estar al lado de las víctimas de esta catástrofe.
En cuanto la Casa del Rey informó al Palacio de la Moncloa, desde el Gobierno les dijeron que lo estudiarían y les dirían qué miembro del Gabinete de Pedro Sánchez les acompañaría en la visita. Un día después, comenzaron los cruces de acusaciones entre el PP y el Gobierno; y entre el Gobierno y la Generalitat Valenciana, a cuenta de los medios del Ejército. Se echaron las culpas unos a otros mientras los valencianos clamaban que llegase la ayuda de las Fuerzas Armadas porque la Unidad Militar de Emergencias (UME) estaba desbordada. El Ejército debía desplegar todas sus capacidades para hacer frente a una crisis humanitaria sin precedentes en España.
La respuesta de Moncloa a Zarzuela fue que a los Reyes les acompañaría Pedro Sánchez, pese a la crispación que sabían desde el Gobierno que hay entre las víctimas de la DANA contra el presidente y Carlos Mazón, por no priorizar la unidad entre ellos para afrontar la catástrofe.
Y en este contexto, Sánchez decidió acompañar a los Reyes, a sabiendas de que en cualquier visita institucional, quien les recibe es el presidente de la comunidad autónoma a la que van. Con Sánchez y Mazón, los ataques estaban garantizados, aunque la estrategia del presidente planeó que al ir con los Reyes, recibiría menos insultos. Les utilizó de escudo.
«Podría haber designado a un ministro de jornada para que fuera con ellos, pero no lo hizo», lamenta la misma fuente consultada por ABC, que cree que con un representante del Gobierno con un perfil más bajo nunca habría llegado a los límites que este domingo se pasaron, aunque la presencia de Mazón habría crispado el ambiente.
Durante la visita, el Rey no lloró, pero estuvo a punto en varias ocasiones. Su manera de dirigirse a todos aquellos que le insultaban y le echaban en cara la falta de medios, decía mucho sobre la pesadumbre y tristeza que debía sentir por dentro. Pese a todo, junto a la Reina mostró unidad en momentos difíciles.
Ante la situación vivida este domingo, se hubiera entendido que los Reyes se marchasen de Paiporta, pero no lo hicieron. Se quedaron, aunque la mayoría de vecinos nos les querían allí, para mostrarles su apoyo. Para acompañarles en su dolor. Aún así, se entendió que desde el Palacio de la Zarzuela no quisieran dar detalles sobre la visita de los Reyes. No por una cuestión de seguridad –que este domingo ya se vio que los agentes del Servicio de Seguridad son capaces de velar por ellos en cualquier circunstancia– sino porque los Reyes lo que no querían era que se entendiera su visita como en un principio se entendió: un acto oficial donde solo iban a pasar revista y a hacerse cuatro fotos. «Hoy no era el día de venir. Pero no teneís vosotros la culpa», les dijo una vecina cuando ya estaban a punto de irse de Paiporta. Y añadió: «No era el día de que vinieráis con ellos [por Sánchez y Mazón]. Yo sé que vosotros no podéis hacer nada, pero lo que tendríamos que poder pedir es su despido inmediato. No su dimisión, su despido inmediato».
«Este Gobierno tiene que irse», le dijo otro vecino al Rey, a lo que Don Felipe contestó: «Este país es una democracia y tiene que funcionar como funciona». «Pero ya no funciona como una democracia, Majestad», le apuntó otro joven que se metió en la conversación. «Todo lo que percibís que no ha funcionado bien, es necesario que aviséis. Pero esto supera todo lo imaginable», les respondió Don Felipe, quien en ningún momento perdió las formas.
Cuando los Reyes se fueron de Paiporta hubo más gritos y también aplausos. A algunos les cambió el concepto sobre su implicación en esta catástrofe después de su visita. Otros seguían opinando lo mismo. Para entonces lo que había pasado allí ya se había hecho viral y, según pudo saber ABC, en Chiva esperaban a Sánchez y Mazón con la misma rabia, pero «mucho más preparados» para enfrentarse a ellos. Por eso el Gobierno, la Generalitat y la Casa del Rey decidieron aplazar la visita.
Los Reyes dijeron a los valencianos que no estaban solos. Que volverían. Y lo harán pronto.
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