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JORNADA 11


4-1: Repaso del Sevilla a un Madrid suicida



JOSÉ MARÍA IGEÑO

El equipo de Caparrós humilló con su juego por las bandas a los de Queiroz, que hicieron el ridículo en defensa. Al cuarto de hora, con un tres-cero, ya habían echado los blancos del partido a su rival.

SEVILLA. Un repaso en toda regla. Una fiesta para recordar y fijarla en la historia del casi centenario Sevilla Fútbol Club, que a base de fútbol y de goles, de nervio y de inspiración, de trabajo colectivo y de genio individual, convirtió en un juguete, en un desairado, roto e impotente juguete al coloso de los colosos, a uno de los equipos más grandes que vieron los tiempos y que anoche pagó con la humillación en el Ramón Sánchez-Pizjuán la soberbia de querer ganar un partido de fútbol sin defender. El Sevilla de Reyes -y de todos los demás, pero ayer el Niño se ganó el sitio en el escaparate- machacó al Real Madrid, no le dio una sola opción al campeonísimo de creerse siquiera que podía llevarse algo de Nervión.

El repaso empezó siendo táctico, porque el equipo de Caparrós aprovechó al máximo las carencias defensivas con que salió a jugar el Madrid, y terminó abarcando todos los órdenes del juego, detalles de frivolidad incluidos para regocijo del sevillismo. A los de Carlos Queiroz les basta a veces, muchas veces, con la calidad de los Zidane y compañía. Incluso se permiten confiarlo todo a la improvisación de tanto monstruo y despreciar el trabajo colectivo al que están obligados los equipos «terrenales». Queiroz sabía desde muchos días antes que no iba a poder contar con los dos seguros que tiene en los laterales, Míchel Salgado y Roberto Carlos, y aun así se permitió conformar, por delante de una defensa del tebeo, una pareja de mediocampistas con muchas posibilidades de mostrarse manifiestamente incapaz de soportar la presión de un equipo con los dientes apretados. Ni Beckham ni Guti «mordieron» más que a destiempo -el canterano fue expulsado por una patada producto de la desesperación- y fueron literalmente engullidos por la presión del Sevilla, que llegó cuanto y como quiso al área rival, que siempre impuso su ley, que recuperó el balón casi en las narices de Casillas, que jugó con una velocidad más que su oponente y que pareció disponer de autopistas -Redondo y Alves por la derecha, Reyes por la izquierda- mientras el adversario se conducía siempre por caminos sin asfaltar.

Sin quitar ni un sólo mérito al casi perfecto partido del Sevilla, lo del Madrid fue un suicidio desde el minuto uno, y no precisamente porque el primer fallo del «recambio» Rubén se convirtiera, a los cuatro minutos de juego, en un autogol de Helguera. Queiroz puso a un central, Pavón, para tapar a Reyes, y al Niño sólo le faltó hacerle el «teléfono» a Pavón, a Raúl Bravo y a Figo, que le dio dos o tres tarascadas que, con otro escudo en el pecho, hubieran dado con el portugués en el vestuario mucho antes del final. El Madrid ya no volvió en sí en todo el partido. Dos minutos después del primer gol, Reyes sirvió el segundo en una brillante jugada a Darío Silva, que acertó tanto en el desmarque como en su perfecto remate por bajo, imposible para Casillas.

Y antes del cuarto de hora, el tercero. Daniel Alves comenzó la jugada, un contragolpe por la derecha, y la culminó por encima del portero madridista después de un apoyo con Antoñito, cuyo pase elevado fue sencillamente espectacular.

En la hora y cuarto que quedaba, las figuras del Madrid fueron pródigas en poner cara de asco, en caer en airados reproches al compañero, en irse del partido para beneficio de un Sevilla increíblemente seguro de sí mismo. Un Sevilla que supo ceder metros al rival para salir como una bala al contragolpe y redondear su cuenta incluso antes del descanso. Fue un nuevo jugadón de Reyes que empezó en un robo de balón del propio delantero sevillista. El utrerano hizo una pared de cine con Antoñito y eludió por dos veces el acoso de Pavón antes de ver completamente libre a Casquero, que fusiló a Casillas de un derechazo imparable.

En la segunda parte sólo cayó el magnífico gol con que Ronaldo se salvó de la mediocridad de sus compañeros, pero pudieron haber caído algunos más por parte del Sevilla, que dispuso de muchos espacios a la contra y de algunas ocasiones muy claras, aparte de soportar alguna que otra decisión arbitral más que discutible y a la postre insignificante gracias al despliegue del primer tiempo. El Madrid tocó algo mejor y tiró de amor propio al final, pero ya nada pudo cambiar el repaso histórico que le había dado el Sevilla.

Ficha técnica

Sevilla FC: Esteban; Daniel Alves (Njegus, m.89), Pablo
Alfaro, Javi Navarro, David; Redondo (Oscar, m.92), Martí, Casquero,
Reyes; Darío Silva y Antoñito (Germán Hornos, m.65).

Real Madrid: Casillas; Pavón, Helguera, Rubén (Solari, m.26),
Raúl Bravo; Beckham, Guti; Figo, Raúl, Zidane; y Ronaldo.

Goles: 1-0, M.05: Helguera, en propia meta. 2-0, M.07: Darío
Silva. 3-0, M.15: Daniel Alves. 4-0, M.38: Casquero. 4-1, M.55:
Ronaldo.

Arbitro: Pedro Tristante Oliva (Comité murciano). Expulsó a Guti,
por doble amonestación, en los minutos 11 y 83, y también a Darío
Silva, que las vio en los minutos 27 y 84. Además amonestó a los
visitantes Rubén (m.21), Pavón (m.30), Figo (m.68) y Raúl Bravo
(m.72) y a los locales Esteban (m.33), Gallardo (m.60, en el
banquillo), Germán Hornos (m.66), Daniel Alves (m.74), al delegado
de campo, Cristóbal Soria (m.89), Oscar (m.94) y al técnico, Joaquín
Caparrós (m.95).


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