JORNADA 10
2-0: Imposible ponérselo más
fácil al enemigo
JOSÉ MARÍA IGEÑO
Caparrós
debilita a su equipo en Málaga con un «once» tan revolucionario como absurdo y Notario
«regala» un gol al minuto y medio de juego.
MÁLAGA. El peor de los entrenadores sabe de esto más que
el mejor de los observadores ajenos a dicho gremio. Vale. Pero cuando un técnico se saca
de la manga excentricidades como las que ayer tuvo que soportar el sevillismo de su
entrenador, de este estudioso y obseso del fútbol cuyo trabajo tanto se ha elogiado en
estas páginas durante tres temporadas y pico, entonces el causante de la «revolución»
ha de correr con las consecuencias de su infausta aventura. Como igualmente se hubiera
colgado todas las medallas de haber salido bien los extravagantes experimentos que puso en
práctica en La Rosaleda desde el mismo momento de entregar la hoja de la alineación.
Pero no, no sonó la flauta. La razón esta vez estuvo con quienes no alcanzan a
comprender las razones últimas que inspiran a algunos hombres de fútbol (Caparrós
dixit) y se cumplieron sobre el césped del estadio malagueño las peores premoniciones
que se le pasaron por la cabeza al aficionado, digamos, normal, al sevillista de a pie,
cuando vio cómo se disponía a afrontar su equipo el partido de La Rosaleda.
¿Quién estaba siendo, por su juego, sus pases y sus
goles, el mejor delantero del Sevilla? Antoñito, claro. Pues Antoñito se queda fuera. En
su lugar, sale entre los once titulares un futbolista que jamás -jamás- ha podido
redondear un partido aceptable en sus temporadas como sevillista, Luis Gil. ¿No quedamos
en que Reyes tiene su sitio en la banda para permitir que otros compañeros jueguen en el
ataque por el centro? Pues la alineación de Luis Gil manda a Reyes a la media punta. Eso,
además, quita a Darío Silva de donde más daño hace y lo pone a pelearse arriba, de
forma inútil, con la rocosa pareja de centrales del Málaga. Ni Luis Gil, ni Reyes, ni
Darío, ni Gallardo por la derecha hicieron nada, absolutamente nada para salvar a su
equipo -en este caso, también a su entrenador- del más espantoso ridículo frente a un
Málaga ordenadito, con los dientes apretados y sin el menor reparo en entrar duro para
superar al rival más odiado por aquellos pagos.
Habrá quien quiera objetar que cualquier planteamiento
se puede venir abajo si te hacen un gol al minuto y medio de partido. Bueno, el Sevilla se
ha puesto este año por delante en un montón de encuentros que luego no ha ganado. Y
descontado ese tiempo todavía queda el partido entero para reaccionar, o al menos para
transmitir una impresión que no fuera la de absoluta debilidad que en todo momento dio el
Sevilla en el campo malaguista.
El gol fue un segundo regalo, si contamos la alineación
como el primero. Una falta lateral cometida por un acelerado Darío Silva -que apenas
pareció jugar de verdad un par de balones- la convirtió en gol de forma directa el
portugués Duda con la inestimable colaboración de Notario, que salió a por un
imaginario centro y se «tragó» literalmente el lanzamiento del centrocampista
blanquiazul.
Lo que hizo el Sevilla con todo el partido por delante,
especialmente en la primera mitad, fue bochornoso, sonrojante. El equipo anduvo dormido,
incapaz, sumido en la desidia frente a un rival que peleaba con más ganas cada balón.
Los de Caparrós no enlazaban una sola jugada, ni una, mientras el Málaga se lanzaba a
acumular posibilidades para resolver por la vía rápida. Salva falló un par de balones
claros antes de dejar definitivamente muerto a su ex equipo desde el punto de
penalti.Undiano Mallenco había señalado la pena máxima por una discutible falta de
Gallardo a Duda cuando éste entraba en el área de Notario.
Ni amor propio parecía quedarle al Sevilla, ese equipo
que dicen que ha cambiado su otrora irrenunciable carácter de bloque rocoso por una
apuesta ofensiva y espectacular. Lo de ayer, nefasto en todos los órdenes, no fue ni lo
uno ni lo otro; fue la indefinición más rotunda, la nada más absoluta.
Nadie supo en el Sevilla qué hacer con el balón, nadie
vio un espacio libre ni señaló un desmarque a sus compañeros hasta que salieron
Antoñito y Carlos. No es que ofrecieran una posibilidad clara de reacción al equipo,
pero al menos mejoraron tardíamente su imagen y se acercaron con argumentos al gol. Y el
domingo, el Madrid.
Ficha técnica
Málaga: Calatayud, Josemi, Litos,
Fernando Sanz, Valcárce, Manu (Gerardo, m.57), Miguel Angel, Romero, Duda (Insúa, m.78),
Salva (Diego Alonso, m.65) y Edgar.
Sevilla: Notario, Dani Alves, Javi
Navarro, Pablo Alfaro, David, Gallardo (Antoñito, m.46), Casquero (Antonio López, m.80),
Martí, Reyes, Luis Gil (Carlitos, m.66) y Darío Silva.
Goles: 1-0. m.1: Duda de falta directa.
2-0. m.22: Salva de penalti.
Árbitro: Undiano Mallenco (colegio
navarro). Amonestó a los locales Manu, Josemi, Romero, Litos, Valcárce y a los
visitantes Darío Silva, David, Luis Gil, Martí y Javi Navarro.