En busca de más hallazgos como la mano de Irulegi
Comienza una nueva campaña de excavaciones en el castro de la Edad del Hierro donde se encontró el testimonio más antiguo en vascónico
Qué revela -y qué no dice- la mano de Irulegi sobre los vascones

Huesos de animales diferentes tipos y tamaños, dientes y fragmentos cerámicos reposan sobre una mesa del Palacio de Góngora, en el Valle de Aranguren (Navarra), convertido en estas fechas en alojamiento y laboratorio del equipo de arqueólogos de la Sociedad de Ciencias Aranzadi que excavan ... en estos días en el vecino alto de Irulegi. Sus trabajos en el castro de la Edad del Hierro sacaron a la luz el verano pasado la ya famosa 'mano de Irulegi', una frágil lámina de bronce del siglo I a.C. en forma de mano con una inscripción que, según los expertos, es «el testimonio más antiguo en lengua vascónica».
Mientras la pieza, que tanto interés y debate ha suscitado en los últimos meses, está terminando de ser restaurada y los lingüistas Javier Velaza y Joaquín Gorrochategui completan los artículos que publicarán a finales de año en revistas científicas, los arqueólogos retomaron el pasado lunes las excavaciones en el yacimiento, declarado desde abril Bien de Interés Cultural. Su objetivo este verano es desenterrar un edificio vecino a la vivienda donde esa mano metálica colgaba de la puerta de entrada como objeto protector. «Está la casa de la mano, la vía principal y ésta es la siguiente, la contigua», explica a ABC el arqueólogo Mattin Ayestaran, director de las investigaciones.
Por las prospecciones geofísicas que han realizado, han visto que esa vivienda, como la mayoría de los edificios de la zona, «tiene también esa planta, esa orientación, en torno a 70 metros cuadrados, y comparte delimitaciones internas», que de momento no saben si son muros internos o derrumbes, según describe Ayestaran.
Los investigadores, que también van a investigar parte de la vía principal y alguna secundaria, esperan encontrar en esta vivienda restos de la última fase del poblado, la que quedó congelada en el tiempo tras el ataque sufrido durante las guerras sertorianas en las que se enfrentaron las facciones romanas de Quinto Sertorio y Cneo Pompelo en el siglo I a.C.
«Vemos que hay un urbanismo bien organizado y se repite por toda la campa», pero «excavar la vivienda contigua, al otro lado de la vía principal nos dará muchas pistas» sobre cómo era esta zona céntrica del castro, explica el arqueólogo de Aranzadi antes de añadir: «El barrio anterior ya lo hemos visto en dos viviendas, vamos a ver este siguiente cómo es».
Ayestaran avanza que «las viviendas, los edificios, el urbanismo que vamos encontrando no se asemejan a lo que se ha excavado hasta ahora, pero lo que se ha excavado hasta ahora ha sido relativamente poco», ya que «no se conocen muchos yacimientos de la Edad del Hierro final ni siquiera en el valle del Ebro». Están viendo que en estas mismas cronologías del siglo I o II antes de Cristo, en los poblados del valle del Ebro parece haber otro tipo de urbanismo, «seguramente porque los habitantes de Irulegi se adecuaron a lo que tenían, a la cima de Irulegi y a la arquitectura anterior».

En los pocos días que las tormentas les han dejado excavar en Irulegi, han recuperado esos restos que ahora se secan en el Palacio de Góngora y que aún están por estudiar. Mattin Ayestaran relata que la mayoría son de fauna doméstica (suidos, ovicápridos y bóvidos) que dan información sobre la dieta, la ganadería y la forma de vida cotidiana de los habitantes de Irulegi. «En nuestro caso más ovicápridos», dice refiriéndose a ovejas y cabras.
Cerámicas de los primeros pobladores
También han recuperado fragmentos cerámicos, algunos con restos de decoración tallada. «Por el contexto en que ha salido, por las formas y el tipo de cocción, estaríamos hablando de cerámicas de entorno al Bronce final, de los primeros pobladores de Irulegi», avanza.
Una vez sean limpiadas, inventariadas y documentadas, estas piezas se llevarán a los fondos de arqueología el Gobierno de Navarra. Allí, junto con la mano de Irulegi, se conservan y restauran materiales de la campaña anterior (monedas, puntas de flecha, restos de indumentaria, cerámicas...) aún inéditos. La mayoría de las piezas son fragmentos de cerámica que aportan información sobre la vida cotidiana del poblado y las modas en aquel tiempo. «Aparte de producción local, tienen importaciones de Cales y de Etruria», subraya Ayestaran citando dos antiguas regiones italianas, lo que indica que lejos de estar aislados, los habitantes de Irulegi estaban conectados con redes comerciales del Mediterráneo.
Los arqueólogos tienen grandes esperanzas en estos tres meses de excavaciones que se presentan por delante. «Es la campaña más extensa en el tiempo», ha subrayado el jefe de las excavaciones en una improvisada rueda de prensa en una campa de Ilundain, donde se habilitará en julio un aparcamiento para los visitantes que deseen subir andando al yacimiento. Tenían previsto mostrar a los medios de comunicación sus trabajos en Irulegi, pero la lluvia había convertido los accesos en un lodazal y ha obligado a tapar con grandes lonas lo excavado.
La enorme expectación que ha suscitado el yacimiento desde el hallazgo de la mano no va a suponer una presión extra a los investigadores, según Ayestaran. «Nosotros vamos respondiendo preguntas históricas, es lo que nos atañe y lo que vamos buscando. Luego, sorpresas como ésta no nos esperábamos pero siempre son bien recibidas y esperemos que este año también tengamos».
La mano, al Museo de Navarra
Jesús García, técnico del Servicio de Patrimonio del Gobierno de Navarra, señaló que la restauración de la mano de Irulegi «está en pleno proceso de culminación» con el objetivo «a corto plazo» de su exhibición en el Museo de Navarra. «Es el museo al que acuden más visitantes de otras comunidades y de otros países y lógicamente donde debe estar depositada y donde debe exhibirse», explicó.
En declaraciones a ABC, García remarcó que la pieza está «delicadísima». Es una lámina de bronce «sumamente fina» y las radiografías han revelado que tiene «debilidades» en diversas zonas, sobre todo en los dedos. Se hizo una primera limpieza superficial para que se pudiera leer la epigrafía, pero ahora se está realizando en profundidad para que pueda ser expuesta, con una consolidación reversible, pero definitiva.
«Ha habido que escanearla en alta definición para hacer dos contramoldes con la Universidad Pública de Navarra y que la mano apoyara en toda la superficie para que la restauradora pudiera limpiarla sin fracturarla», explica el técnico de Patrimonio, quien indica además que se está diseñando otro molde y una vitrina especial para exhibirla en el Museo de Navarra.
Al valle de Aranguren, que ha apoyado económicamente las investigaciones en Irulegi desde sus inicios, el hallazgo de la mano de Irulegi y su repercusión le pilló sin las infraestructuras necesarias para atender la avalancha de visitantes que se acercan a conocer el castro y el castillo medieval contiguo. Pero desde entonces se han dado pasos.
Gracias a una partida de 300.000 aprobada en el Congreso y a las negociaciones y aportaciones del Gobierno de Navarra, que se suman a las del Ayuntamiento del Valle de Aranguren, se construirá un parking en Ilundain, se mejorarán las señalizaciones de acceso al yacimiento, se continuará rehabilitando el palacio de Góngora para convertirlo en un futuro en un centro cultural y documental y se seguirán financiando las excavaciones.
«Ojalá nos deparen alguna sorpresa de estas agradables», señaló el alcalde del valle de Aranguren, Manolo Romero, que pretende que «el yacimiento se ponga en valor», pero con «visitas muy sostenibles» que «no perturben la vida de los pueblos».
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