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Valls, firme sobre la deportación de la niña gitana, agrava la división de la izquierda francesa

El ministro del Interior de Hollande: «Los extranjeros deben abandonar el territorio, si no tienen permiso de residencia. No hay otra política posible»

Valls, firme sobre la deportación de la niña gitana, agrava la división de la izquierda francesa

Juan Pedro Quiñonero

Aparentemente apoyado por el presidente de la República, Manuel Valls , ministro del Interior, defiende una política que divide profundamente al PS y a todas las izquierdas, aceptando el regreso de Leonarda Dibrani (15 años), pero insistiendo en el rechazo frontal del regreso de unos padres expulsados por mentir, engañar e intentar eludir, trampeando, sucesivas órdenes de expulsión.

El presidente Hollande anunció a media mañana del sábado que su Gobierno ofrecía a la adolescente de padre kosovar y madre italiana la posibilidad de volver a Francia, para proseguir sus estudios. El jefe del Estado insistió en que la adolescente podía volver, si aceptaba separarse de sus padres , cuya vuelta a Francia es sencillamente impensable.

La decisión de Hollande desató una tormenta de críticas, a la izquierda y la derecha. La izquierda, denunciando la «crueldad» de la separación. La derecha, denunciando la «incongruencia» de una política percibida como una «invitación» a todo tipo de manipulaciones, violando la integridad de una familia víctima del comportamiento de unos padres que han llegado a destruir la documentación sobre el nacimiento de sus hijos.

Tras la intervención de Hollande, el sábado, Manuel Valls interviene en la polémica, con unas declaraciones al semanario «Le Journal du Dimanche», confirmando la división profunda del Gobierno, el PS y todas las izquierdas.

Harlem Désir , primer secretario del PS, defiende públicamente una opinión diametralmente opuesta a la del jefe del Estado y el ministro del Interior: «La madre y todos sus hijos deben poder volver a Francia». Varios miembros del Gobierno socialista también defienden una política contraria a la impuesta por Hollande.

Se trata de una división inflamable a seis meses de unas elecciones municipales muy conflictivas.

En sus declaraciones al «Journal du Dimanche», Valls defiende una política muy criticada por las izquierdas y la extrema derecha, apoyada solo parcialmente por el centro derecha: «Entiendo la emoción de la juventud, que da prueba de generosidad hacia los más débiles. Es muy legítimo. Pero la emoción no puede ser la única brújula política . Los extranjeros, incluso si tienen hijos en la escuela francesa, deben abandonar el territorio francés si no tienen permiso de residencia. No hay otra política posible. En el caso de Leonarda Dibrani , ella puede volver, si sus padres lo desean; pero sus padres no pueden volver».

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