La explotación forestal se encuentra entre los sectores «más corruptos del mundo». Y es, particularmente, proclive a la tala ilegal, según el Informe Global sobre Corrupción 2010 de Transparency International (TI), centrado, en esta ocasión, en el cambio climático.
El presidente de TI-España, Jesús Lizcano, ha expresado la necesidad de asegurar la adecuada gestión de los 100.000 millones de dólares anuales que hasta 2020 los gobiernos preven destinar al combate del calentamiento global.
TI advierte sobre los riesgos de corrupción que afectarán a estos fondos, «dinero que circulará por nuevos canales que no han sido probados».
Según TI, ninguno de los 20 países que resultarán más afectados por el cambio climático, donde se gastarán gran parte de los recursos, tiene una puntuación superior a 3,6 en el Índice de Percepción de la Corrupción de TI, donde 0 significa «extremadamente corrupto» y 10 indica «muy transparente».
El texto documenta casos de fraude en los mercados de carbono: «las empresas reclaman créditos por reducciones de emisiones hipotéticas».
Biocombustibles
Los gobiernos que venden tierras para la generación de biocombustibles, que representarán el 10% de los combustibles para el transporte en muchas de las principales economías del mundo en 2030, deben prever la participación y el control público para garantizar que se respete el derecho de las comunidades locales a la tierra, según la organización.
TI pronostica que los países con importantes bosques tropicales recibirán fondos climáticos anuales por valor de 28.000 millones de dólares.
La misma fuente afirma que la tala ilegal, una actividad que moviliza más de 10.000 millones de dólares por año, se ve favorecida por la corrupción en el sector aduanero y a nivel de las autoridades de administración de tierras.
Algunos gobiernos, añade, ya han exigido créditos por proyectos de plantación forestal «ficticios».
TI, por último, alerta sobre el riesgo de «la maldición de los recursos verdes»: los países que poseen los minerales necesarios para las tecnologías verdes deben explicar cómo los explotan.