Praderas marinas de posidonia, en Formentera- manu san fÉlix
Un entorno ambiental insólitamente conservado, un litoral geológicamente diverso y sugestivo, 20 kilómetros de playas de arena blanca distintas de las del resto del Mediterráneo, un diáfano mar azul turquesa y el verde oscuro de las praderas marinas de posidonia son las credenciales naturales con las que Formentera recibe al visitante. Su inaccesibilidad –aquí solamente se puede llegar en barco desde la vecina Ibiza- es garantía de tranquilidad, de un espacio sin estridencias, ajeno al turismo masivo. Puedes apoderarte de su esencia caminando sus senderos, paseando en bicicleta, o bañándote en cualquiera de sus calas. Pero también -y muy especialmente- navegando y buceando en sus aguas. Te contamos cómo.
Navegación
La española de origen británico Theresa Zabell, seguramente la mejor regatista de la historia, tenía su base de entrenamiento en Formentera, isla a la que muchos consideran el último paraíso del Mediterráneo. Ciertamente, los amantes de la navegación a vela están aquí de enhorabuena. Y es que, más allá del binomio ordinario de sol y playa, la menor de las Pitiusas ofrece reales condiciones a la carta para surcar sus aguas a impulso de los vientos. El quid del asunto no es otro que la rotación periódica de éstos últimos: de componente este y suaves (entre 10 y 15 nudos) en verano y en sentido contrario en invierno, cuando se dan ambos extremos: brisas calmas y, más habitualmente, temporales con velocidades de 30 nudos. En consecuencia, Formentera, durante el estío, es un lugar de ensueño para la navegación de crucero y para iniciarse en las lides náuticas, mientras que su estación invernal permite a los lobos de mar abrir la espita de las emociones fuertes. Circunstancia excepcional de la que sólo hallamos parangón en algunas islas del Caribe.
La alternancia, en sus 82 kilómetros de costa, entre acantilados y blanquísimas barras arenosas conforma un paisaje idílico para practicar la vela. Abundan las calas y rincones solitarios en los que perderte. Las aguas, si no te alejas más de una milla del perímetro insular, son tan transparentes que navegándolas te sientes como suspendido en el vacío sobre las rocas y los bancos de posidonias del lecho marino. Y si tu opción es el kayak -salidas desde el Centro Náutico en La Savina y desde Es Pujols, con seis rutas viables- accederás a un microcosmos, de otro modo invisible, de escotaduras, acantilados y grutas de recóndita y original belleza.
Submarinismo
Inmersión en las aguas de Formentera- manu san félix
Pocos lugares ofrecen tanta variedad de paisajes submarinos –y tan bien conservados- en un entorno tan reducido. No en vano aquí se encuentra la Reserva Marina de Es Freus, único espacio natural de todo el Mediterráneo incluido, en 1999, en la lista de Bienes Patrimonio de la Humanidad.
El secreto de la excepcional transparencia acuática -la visibilidad oscila, según la temporada, entre 15 y 50 metros- reside en la posidonia oceánica, toda una selva submarina que actúa de depuradora natural que filtra el agua y permite la sedimentación de la arena en el litoral. En cuanto al clima, con temperaturas máximas de 30º en verano, 22º en primavera y otoño y 15º en invierno, permite realizar inmersiones a lo largo de todo el año.
Los lugares aptos para sumergirse, en abrumadora mayoría, igual que las escuelas y centros de buceo, se encuentran en la parte noroccidental de la isla. El muestrario de las profundidades abarca cantiles, cuevas, pecios y fauna y flora marina a distintos calados. Una zambullida muy cómoda, por estar localizada a sólo cinco minutos de navegación del puerto de La Savina, es la de Punta Pedrera. Presenta una enorme pradera de posidonia a 12 metros, paredes con decorados calidoscópicos de briozoos, esponjas y algas coralinas y, como representantes faunísticos, meros (más frecuentes en verano), congrios, corvinas, morenas y cigarras de mar. Otra inmersión clásica, más al suroeste, es la de Punta Gavina, que añade a la anterior la novedad de dos cuevas, idóneas para principiantes, con bellísimos contraluces desde dentro hacia afuera.
Playa de Ses Illetes
En las votaciones para la adjudicación de los premios Traveller’s Choice Playas 2014, otorgados por TripAdvisor, los usuarios de la mayor web de viajes del orbe han elegido a Ses Illetes como la primera de España y la segunda de Europa, sólo por detrás de la de Isola dei Conigli, en Lampedusa (Italia). A nivel mundial, la playa formenterense se situó en el Top 10 de las mejores al obtener el sexto lugar entre más de 300 repartidas entre África, Asia, el Caribe, Europa, Sudamérica, el Pacífico sur y Estados Unidos.
Ses Illetes ocupa el flanco oeste de la lengua arenosa que conforma la península de Es Trucadors, el apéndice septentrional de Formentera. Debe su nombre a los pequeños islotes que se encuentran frente a la costa. La límpida blancura de su fisonomía, el híbrido de azules y verdes malaquita de sus aguas, sus atardeceres de fantasía, su amplia oferta de servicios tanto de hostelería como de turismo activo y sus rincones tranquilos y solitarios -gran parte de la zona no es accesible en vehículos, solamente a pie o por vía marítima desde el puerto de La Savina- hacen de ella el destino codiciado para una escapada perfecta.
La menor de las Baleares es un referente internacional en cuanto a turismo ecológico, sostenible y, sobre todo, de calidad. Su territorio, que mantiene viva la belleza y la esencia del Mediterráneo, permite disfrutar de un ambiente de calma, de la naturaleza en estado puro y del paisaje virgen de sus paradisíacas playas de aguas color turquesa y arena blanca, extendidas sobre unos 20 kilómetros de costa. Destino ideal para los 365 días del año, Formentera ofrece todo tipo de eventos deportivos, culturales y gastronómicos, sin olvidar sus fiestas populares y sus apreciados mercados de artesanía local.
VII edición de la semana de fotografía submarina
Por séptimo año consecutivo, Formentera se convertirá, entre el 29 de septiembre y el 4 de octubre, en la capital internacional del buceo y la fotografía submarina. Los principales expertos en ambas materias asistirán a esta cita organizada por Vellmarí Diving Center, el centro de buceo dirigido por el biólogo y fotógrafo Manu San Félix, el cual, tras el éxito de la anterior edición, que contó con la participación de un centenar de buceadores, persiste en su empeño de demostrar que la fotografía submarina no es un mundo en el que sólo los especialistas tienen cabida, mientras apunta a consolidarse como punto de encuentro entre profesionales relacionados con estas dos actividades, tanto a nivel nacional como internacional.
El evento contará con seminarios de fotografía submarina y cursos gratuitos de buceo con aire enriquecido (Nitrox), ambos a cargo de la Asociación Profesional de Instructores de Buceo (PADI, en sus siglas en inglés). Conjuntamente se realizarán pruebas con implementos de buceo de última generación de la firma Mares y test de materiales de vídeo GoPro para que los participantes puedan experimentar en sus inmersiones las principales novedades del mercado.
En esta su séptima edición, la Semana de Fotografía Submarina tendrá además un marcado acento divulgativo, con el fin de acercar y dar a conocer a los visitantes de Formentera los valores naturales de sus praderas de posidonia y a la vez fomentar la fotografía como medio de comunicación que transmita un mensaje a favor de la conservación ambiental en general y de los fondos marinos en particular.