El aeropuerto de Ivalo es la puerta de entrada a esta zona de Finlandia, una de las más bellas y septentrionales de toda Europa. Consta de 40 cabañas tipo iglú de máximo confort (en invierno es posible alojarse en uno tradicional de nieve e incluso otro de cristal, único en su especie). Desde diciembre y hasta finales de abril la aldea de iglús, con su capilla y todo, se encuentra operativa.
Al margen de safaris con perros husky, renos o en motonieve, se ofertan actividades de pesca y esquí de fondo y la contemplación de maravillosas auroras boreales. Un atractivo increíble viene dado por el rompehielos Sampo, el único en el mundo donde se admiten turistas. Cuando llega el verano se puede admirar el sol de medianoche y explorar Utsjoki, el monte de Kaunispää y probar suerte con el lavado de oro en la aldea de Tankavaara.
Sin embargo, la joya de la corona es la puesta en marcha del llamado 'Hogar de Santa Claus', un lugar que recrea durante todo el año la casa del barbudo navideño. Los duendes que forman su 'ejército' escoltan a los turistas para deslizarse en trineo en invierno o para batear oro en verano.
UNA BODA CON EL VIEJO SANTA
El resort de Santa ofrece un espacio para celebraciones con capacidad para 250 invitados. Cenas, conciertos, reuniones, lanzamientos de productos y muchas posibilidades más, donde no faltan las bodas. De hecho, casarse junto al símbolo de la Navidad se ha convertido en una opción que atrae mucho personal deseoso de experiencias fuera de lo normal.
Santa en persona recibe a los visitantes en invierno y obviamente delega en sus elfos (los encargados de la gestión de los regalos a los niños del mundo) durante el verano.