Los albañiles de la torre almohade dibujaron estrellas de David, flores de la vida y hasta un guerrero a caballo
El mayor experto en arabismo está leyendo ahora mensajes ocultos que nada tenían que ver con el Islam
¿Qué hacen una estrella de David, un soldado a caballo y la flor de la vida en la Giralda?
El remate renacentista y el interior de la Giralda serán las siguientes fases de la restauración
Los 'albanní' (albañiles) que construyeron la Giralda hace más de ocho siglos dejaron secretos escondidos en el interior de los paños sebka a 50 metros de altura. Los investigadores que han trabajado en la torre de Sevilla durante estos años ... en los que se han restaurado las cuatro fachadas están admirados de lo que han encontrado. Se trata de bocetos en el corazón de la misma piedra decorativa, loas a Alá, mensajes en árabe antiguo y hasta figuras heréticas para aquella civilización almohade que estaba asentada en la Ishbiliya musulmana. Esos trabajadores que estaban al mando de Ahmad Ben Baso eran artistas que dejaron su firma en estos paneles geométricos que decoran el primer tramo, que han permanecido ocultos 827 años hasta ahora.
Eduardo Martínez Moya es el arquitecto que ha dirigido la mayor restauración de la Giralda de la época contemporánea. Porque no ha sido una simple limpieza lo que se ha llevado a cabo en estos años en las cuatro caras, sino una intervención tan significativa como la de Adolfo Fernández Casanova realizó en el siglo XIX, cuando decidió retirar todas las policromías y el programa iconográfico que en el siglo XVI pintó Luis de Vargas; o la que Alfonso Jiménez emprendió entre los años 1979 y 1988. Pero esta vez, gracias a la última tecnología y al equipo multidisciplinar en el que han participado los mayores expertos en patrimonio y los más renombrados arabistas de todo el mundo, se puede asegurar que la Giralda es ahora el monumento más estudiado de la historia.
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Si hace unos años pudieron confirmar que la Giralda era roja, que estaba policromada en color almagre, hoy han podido certificar un nuevo descubrimiento en los grafismos que han aparecido en el interior de los paños sebka al limpiar los morteros y que los convierten en los más extraordinarios de toda la arquitectura almohade, tanto en el norte de África como en Al-Andalus. «Son de una riqueza infinita». Así lo cuenta a ABC el arquitecto, emocionado, porque conforme fueron puliéndolos aparecieron figuras que abren un auténtico camino a la investigación sobre aquella Sevilla musulmana. Porque, ¿qué hace una estrella de David en una torre islámica? ¿Había judíos trabajando en el alminar de la mezquita aljama? ¿Por qué pintaron una flor de la vida, símbolo del esoterismo egipcio que acuñó el mismísimo Platón que nada tiene que ver con el Corán? ¿Quién osó en aquella cultura fundamentalista dibujar caballos por doquier en aquellos paños de la hermana gemela de la Kutubiya, y hasta un soldado almohade con su lanza, su coraza y su yelmo? ¿Acaso no está prohibido por el Islam representar animales y mucho menos figuras humanas?
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Desde que comenzó la restauración en la cara oeste, en 2017, fueron encontrando en los fondos, en el mortero final, incisiones realizadas por los albañiles. En algunos casos eran puramente geométicas, «que tenemos acreditado que tenían que ver con las formas que aparecían en los trazados de los arcos y las sebkas». Es decir, podían ser perfectamente bocetos o planos, dibujos constructivos que sirvieran como guía para construir los paños.
Pero conforme fueron avanzando, empezaron a aparecer 'grafitis' más complejos: formas vegetales o adornos decorativos. El nivel de detalle era impresionante en estos constructores, ya que a la altura en las que están realizados es imposible que se observen desde el suelo. Miden apenas 30 centímetros, pero hasta eso se cuidó para levantar la Giralda. «Lo querían hacer para dejarlos para siempre allí, aunque muy probablemente sólo ellos, hasta que llegamos nosotros, sabían que eso estaba ahí». Porque, a la altura, se le une que estaban irreconocibles y ocultos por el paso del tiempo y las intervenciones posteriores.
¿Quiénes eran esos albañiles?
Y aparece, de repente, una forma geométrica que descoloca a los investigadores. Una 'flor de la vida', cinco esferas en una, lo que está fuera de todo contexto respecto a otros grafismos de la torre. Y llega otra sorpresa: estrellas de David, el símbolo del Judaísmo por antonomasia. Eduardo Martínez Moya prefiere ser cauto y plantea la posibilidad, también, de que sea una simple figura decorativa. Pero la realidad es que son dos triángulos equiláteros entrelazados como los del escudo de Israel. «¿Qué significa?». Se pregunta el arquitecto. Hay estrellas de David en la traza de un mosaico, con una enorme complejidad, grabado en piedra a 50 metros de altura sobre un andamio del siglo XII. ¿Es que hubo albañiles judíos trabajando sobre la Giralda?
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Los expertos que han analizado la Giralda tienen claro que los obreros trabajaban por cuadrillas, en grupos máximos de diez o quince personas en cada cara, a los que se les sumaban los que estaban en el interior y los que traían el material. Y eran sevillanos: «Nuestros abuelos musulmanes son los que levantaron la Giralda, aunque algunos vendrían de Marrakech», explica el arquitecto.
Y lo más sorprendente: en las sebkas altas de las caras sur y este del alminar empiezan a aparecer caballos. «Eso es asombroso -describe Eduardo Martínez-. Dentro del Islam se pueden representar elementos geométricos o vegetales, pero nunca animales ni humanos. Está prohibido por idolatría porque el único creador es Alá». Y añade: «Esto implica que estas personas tuvieron la voluntad de saltarse aquella norma establecida, más aún cuando encuentran la figura de un hombre a caballo, «absolutamente impresionante», con el gorro similar al remate de los soldados almohades, lanza, ropajes, escudo, las piernas…
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«¿Serían musulmanes heterodoxos o es que en las cuadrillas habría judíos o ateos?», se pregunta sin respuesta el arquitecto, a sabiendas de que estas simples conjeturas abren un campo inmenso para el futuro conocimiento de aquella sociedad que dejó su sello en la Giralda y en el arte de Al-Andalus. «Se respetaron -añade- en un momento en el que la impronta del islam era muy importante, porque los almohades eran más fundamentalistas que los almorávides…».
Los mensajes en árabe
Porque, más allá de estas figuras irreverentes e incluso heréticas, en el corazón de aquellos arcos que rematan el primer cuerpo de la Giralda también han aparecido imágenes religiosas, claramente islámicas, como un 'Basmala' (en el nombre de Alá), 'Allahu' u otras epigrafías extraordinarias con doble línea, muy trabajadas, como agradecimientos a Dios.
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Pero no todas son piadosas. Algunos albañiles escribieron mensajes en árabe antiguo, como uno bastante extenso que nada tiene que ver con la religión. Para leerlo, el Cabildo Catedral, a través de Alfonso Jiménez y Antonio Almagro, llamaron a uno de los epigrafistas más importantes en arabismo, José Miguel Puerta Vilches, catedrático de Historia del Arte de la Universidad de Granada, que 'ha leído' la Alhambra, la Mezquita de Córdoba y lo han llevado a Omán o Ryad para traducir del árabe antiguo. «Él está ahora intentando descifrar este mensaje que está en muy malas condiciones». Para ello, también, se han utilizado tecnologías punteras para ser capaces de ver elementos en 3D, explica Eduardo Martínez Moya.
La cara norte
El arquitecto anuncia que está concluyendo la restauración de la cara norte que, pese a lo que se piensa, es igual que rica que las demás. Lo último que se conoce del programa iconográfico de Luis de Vargas eran las fotos que Laurent hizo en el siglo XIX donde se veían imágenes de los lunetos (paños situados en el primer tramo, que actualmente se conservan), porque en esta fachada que da a Placentines se conservaba mejor que en las otras. En la restauración de Fernández Casanova se le quitó toda la pintura salvo esos dos lunetos. Pero la realidad «es que ahí no ha aparecido poquísimo pese a los estudios que hemos hecho», confirma.
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El día 26 de febrero comenzará el desmontaje del enorme andamio, que debe estar retirado antes de Semana Santa. Luego vendrán la intervención en las balconadas. en 2025, el cuerpo renacentista y, la fase final, todo el interior de la torre. Pero anuncia algo: «Van a salir muchas más cosas».
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Martínez Moya agradece al Cabildo, al comité de expertos que ha trabajado con él y al arquitecto de la Catedral, Jaime Navarro, «el ejemplar cuidado y tratamiento al patrimonio» que han llevado a cabo porque «el promotor de la obra ha entendido que la Giralda es un emblema de toda España y ha dado tiempo para estudiar antes de intervenir». De ahí el enorme éxito de la intervención y la investigación.
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