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En Concorde al hipermercado... andaluz
El avión supersónico realizó su primer vuelo entre París y Sevilla el 20 de mayo de 1980 como parte de una campaña promocional de las cuatro grandes superficies comerciales Hiper en Andalucía

El primer aterrizaje del Concorde en el aeropuerto de San Pablo se vivió como una fiesta. Ruidosa, eso sí, porque el avión supersónico de Air France (también lo operaba British Airways para las rutas transatlánticas) rompía la barrera del sonido a velocidades superiores ... a 2 mach reservadas sólo a los cazabombarderos y soliviantaba a los vecinos. Y eso que en el espacio aéreo español no le dio tiempo.
En la Sevilla de mayo de 1980, la visita del Concorde con su mito a cuestas se comparó a la del Zeppelin medio siglo antes, en abril de 1930. De hecho, Antonio Burgos relacionó ambas aeronaves en un recuadro suyo de 'Sevilla al día'. Por entonces, el aeropuerto de San Pablo mantenía cuatro conexiones con cuatro destinos internacionales: Londres, París, Fráncfort del Meno y Düsseldorf. Y pare usted de contar: difícilmente se superaban los 100.000 viajeros al mes, cuando en abril de 2024 se ha batido la plusmarca rozando los 850.000 pasajeros.
Pero los que se bajaron de aquel aparato de alas en delta y morro tan característico que había que inclinarlo en las operaciones de aterrizaje y despegue no eran turistas sino clientes de los hipermercados Hiper de Andalucía, ganadores de una promoción para un viaje a París de dos días para dos personas y «muy importante, uno de los viajes, de ida o de vuelta, se realizará en un avión Concorde, especialmente contratado al efecto».
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Del 18 de abril al 10 de mayo, cada día se premiaba a un cliente en los establecimientos Hiper de Córdoba, Málaga, El Puerto de Santa María y el de la carretera de Montequinto en Sevilla. Fue el primer hipermercado de Sevilla, de la firma Meta, junto a las pistas de patinaje de Hielotrón. Después lo compró Promotora de Hipermercados, una sociedad participada por Simago y la francesa Euromarché en la que Carrefour entró de lleno a finales de los 70 para herrar con el logotipo de la C sobre fondo azul y rojo que todavía hoy corona el edificio después de muchas idas y venidas.
La publicidad del hipermercado presumía de los precios más baratos, tanto que abonaban la diferencia si el consumidor los encontraba por debajo en otro establecimiento: una ginebra marca Munda –no es mucho suponer que fuera de batalla, con tal nombre– por 118 pesetas (70 céntimos al cambio, hoy) y un gel Fa, el de los limones salvajes del Caribe, por 183 pesetas. También textil aunque sin ninguna concesión a la moda: una «camisa manga corta listada Tergal» –ya estaba dicho todo– costaba 550 pesetas.
La llamada «Operación Concorde» se materializó el martes 20 de mayo a las tres y cuarto de la tarde. La crónica de ABC recogía el momento: «El comandante del 'gran pájaro' realizó un perfecto aterrizaje en la pista, con 3.360 metros de longitud, que de seguro ni notarían sus afortunados viajeros, maniobra que aplaudió un buen número de personas que se habían congregado en las terrazas de la terminal de San Pablo».
Solo le dio tiempo a repostar y a limpiar la cabina porque a las seis ponía rumbo a París con otros 99 agraciados clientes. ¡Aquellas sí que eran promociones!
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