Ernest Shackleton: atrapado en el hielo
terra ignota
Sobrevivió dos años en la Antártida y logró salvar a sus hombres tras un viaje de 1.300 kilómetros en un bote
Robert Falcon Scott: un fracaso glorioso

La posteridad no fue justa con Ernest Shackleton. Sus hazañas cayeron en el olvido mientras iba creciendo el mito de Robert Scott, muerto trágicamente tras haber alcanzado el Polo Sur unas pocas semanas después de que Roald Amundsen se le anticipara. Una serie británica de ... televisión reivindicó en 2002 sus viajes y exploraciones, resucitando el interés por su figura.
La leyenda de Shackleton gravita en torno al viaje a la Antártida cuando su navío, el Endurance, quedó atrapado en el hielo en el mar de Weddell en 1915. Su tripulación sobrevivió unos meses en el interior del barco hasta que el casco quebró bajo la presión y se hundió. Él y sus hombres tardarían más de dos años en volver a casa tras una peripecia cargada de peligros.
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La grandeza de su gesta pasó a primer plano cuando una expedición localizó y fotografió en marzo de 2022 los restos del Endurance. Estaban en buen estado a unos 3.000 metros de profundidad bajo las frías aguas antárticas. El tiempo parecía haberse detenido.
Shackleton realizó tres viajes al continente helado. El primero de ellos, en 1901. Sirvió al mando de Robert Scott en el Discovery. Se puso enfermo y tuvo que volver a Inglaterra. En esa expedición se fraguó una fuerte enemistad entre Shackleton y Scott, que realizó comentarios despectivos sobre la resistencia de su subordinado, encargado de las provisiones.
Obsesión por la fortuna
Había nacido en Kirkea (Irlanda) en 1874. Era hijo de un hacendado de origen inglés que se arruinó con la peste de la patata. Cuando Ernest tenía seis años, la familia emigró a Londres. Quería ingresar en la Royal Navy, pero tuvo que enrolarse en un buque mercante como marinero por la falta de medios de su padre. A lo largo de su vida, Shackleton siempre estuvo obsesionado por labrarse una fortuna. Pero murió endeudado tras fracasar en negocios como la venta de sellos, la explotación de una mina en Hungría y la creación de una compañía para transportar tropas en Rusia.
Su suerte cambió cuando pudo enrolarse en la expedición del Discovery gracias a la recomendación de un amigo. Se alistó como tercer oficial. Tras tres años de peripecias, Scott llegó a 857 kilómetros del polo Sur, pero la muerte de los perros y una serie de errores pusieron fin al intento en 1904. Fue en este viaje donde se fraguó el antagonismo de los dos exploradores.
Tres años después, Shackleton logró el mando de la llamada Expedición Antártica Imperial a bordo del Nimrod. No pudo alcanzar el Polo Sur, pero se quedó a 180 kilómetros, algo que nadie había conseguido jamás. Volvió a Inglaterra como un héroe y fue condecorado por el Rey. Había descubierto un paso a través del glaciar Beardmore, avistado miles de ballenas en una bahía y cruzado la cordillera antártica. En un momento de penuria, cuando todo parecía perdido y sin pertrechos, cedió su comida a un compañero enfermo. Eso incrementó su fama.
En un momento de penuria cedió su comida a un compañero enfermo. Eso incrementó su fama
La tercera expedición fue la del Endurance, iniciada en 1914. Dado que Scott ya había conquistado el Polo Sur, su idea era atravesar la Antártida de una punta a otra. Un segundo buque era el encargado de depositar provisiones, pero también quedó atrapado en la banquisa. Tras permanecer inmovilizados nueve meses, el 24 de octubre de 1915 dio la orden de abandonar el barco, que se hundió poco después.
Durante dos meses, Shackleton y sus hombres acamparon en un gran trozo de hielo flotante con la esperanza de que las corrientes los llevaran a la isla Paulet. Pero tuvieron que abandonar en varios botes su refugio al resquebrajarse el iceberg. Tras cinco días de navegación, arribaron a la desierta e inhóspita isla del Elefante, situada a más de 500 kilómetros del Endurance. La situación era desesperada.
Shackleton se embarcó en un bote con cinco compañeros para llegar a las islas de Georgia del Sur, habitadas por balleneros. Era un viaje suicida, pero logró recorrer en dos semanas 1.300 kilómetros hasta alcanzar su meta, superando tormentas y sin apenas provisiones. En agosto de 1916, volvió en un buque chileno la isla del Elefante para rescatar a su tripulación.
Tras luchar en la Primera Guerra Mundial, el explorador falleció de un ataque cardiaco en 1922 en las islas de Georgia del Sur cuando intentaba su cuarto viaje. Allí fue enterrado por voluntad de su mujer y allí sigue.
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