PUNTO DE VISTA
Sin tregua
Al PSOE no le queda más remedio que aguantar (la cuestión leonesista), porque lo contrario significaría perder el Ayuntamiento y no anda sobrado de poder local
Nueva etapa
Mando total

Ni siquiera haber conseguido casi el 95% de los apoyos a su nuevo equipo en el Congreso regional ha permitido a Carlos Martínez disfrutar de un par de días de tranquilidad. La cuestión leonesista, que con tanta maestría maneja el alcalde de León, José Antonio ... Diez, llegó al congreso en forma de enmiendas y a punto estuvo de colarse en las resoluciones y arrancar una consulta sobre el tema. Saltaron las alarmas y el partido ordenó cerrar filas para que el asunto no fuera a más y quedara cerrado para el congreso. Para ello se diseñó la habitual 'tirita' para estos casos: dilatar el debate, reconocimiento de las sensibilidades, del respeto a todas las posiciones y bla, bla, bla.
Lo cierto es que este asunto da muy buenos réditos al alcalde leonés, que es un verso suelto en el partido, pero que se perfila como el líder socialista más popular y no hay que olvidar que la leonesa es la mayor agrupación socialista de la comunidad. Al PSOE no le queda más remedio que aguantar la situación, porque lo contrario significaría perder el ayuntamiento y no anda sobrado de poder local. Las declaraciones que hizo el lunes José Antonio Diez han dejado muy clara su decepción con el Congreso y con la nueva ejecutiva y son una evidencia de que no va a dejar escapar un asunto que le permite una buena estrategia local. La nueva ejecutiva socialista tendrá que lidiar con un tema espinoso para el que, a priori, parece que el partido tiene una posición clara en la defensa del mapa territorial vigente.
Carlos Martínez recibió el encargo de Pedro Sánchez de ganar las próximas autonómicas en una de las pocas referencias que hizo sobre la Comunidad en la apertura del Congreso, en esa costumbre de utilizar cualquier ámbito territorial solo para su mensaje nacional. Lo incómodo para la nueva ejecutiva será tratar de defenderlos en territorios como Castilla y León, donde hay que explicar por qué toda la política que hace solo cuida a los socios que le mantienen en el poder y el resto de las comunidades tienen que asumirlo. Hoy el Consejo de Política Fiscal no hablará del modelo de financiación y sí de la condonación (realmente es una quita) de una deuda que no piden las comunidades, solo Cataluña. Las comunidades quieren un nuevo modelo de financiación que, por supuesto, no pase por la singularidad de Cataluña. Difícil se le presenta a la nueva ejecutiva tragar con todo esto.
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