Es fútbol y es femenino
¿A quién le gusta el fútbol femenino?
El perfil del fan, de partida, es totalmente diferente que el masculino
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El pasado 20 de julio, Iberdrola anunció la creación de tres 'fan zone' para el seguimiento de los partidos de la selección española durante el Mundial. Pero… ¿cómo es el perfil del fan del fútbol femenino? De partida, totalmente diferente que el masculino.
Para ... entender cuál ha sido la evolución y el crecimiento de los seguidores del fútbol femenino, habría que resaltar cinco hitos.
1. Mundial de 2015: Durante el Mundial de Canadá las audiencias en España rondaron el millón de espectadores. Fue el primer gran dato de espectadores de fútbol femenino.
2. Aparición de marcas: Con la llegada de firmas como Iberdrola y Mediapro, los grandes nombres del mundo de la empresa comienzan a fijarse en el fútbol femenino y la retransmisión de los partidos.
3. En 2020 nace la sección femenina del Real Madrid, uno de los grandes clubes a escala mundial.
4. Comienzan los éxitos deportivos a nivel de clubes protagonizados por el F.C. Barcelona, que ha ganado dos Champions League (temporadas 20-21 y 22-23) y la consecución de 2 Balones de Oro por parte de Alexia Putellas (2021 y 2022).
5. Creación de la liga de fútbol profesional femenina (2022-2023).
Todos estos pasos de gigante han generado que haya habido un crecimiento exponencial del número de consumidores de fútbol femenino. En el año 2015, los seguidores del femenino eran un núcleo muy reducido, la asistencia a los partidos no excedía de más de 150 personas, entre familiares y amigos. Los seguidores eran precisamente los que estaban más identificados con las jugadoras que con los clubes y tratándose de un deporte minoritario, clubes, jugadoras, entrenadores, aficionados y directivos debían tener un fin común: generar la visibilidad suficiente como para conseguir los recursos necesarios para tener la estabilidad y la profesionalidad que exige una competición de nivel.
Hoy, este escenario no lo hubiésemos soñado ni los que amamos y conocemos este deporte en España. Profesionalización de la competición, retransmisión de los partidos de liga y de champions, referentes a nivel de clubes… Y, a nivel de jugadoras, el F.C. Barcelona y Alexia Putellas son el ejemplo de que el fútbol femenino puede engranar una maquinaria internacional de enorme calidad, fuera de toda duda.
Desde el punto de vista de fans, ha habido una evolución evidente. Se ha perdido el romanticismo de la batalla, pero a cambio los seguidores, que siguen teniendo a las jugadoras como referentes, se identifican cada vez más con los clubes. El conflicto de las 15 y el enfrentamiento que tuvieron las jugadoras del Real Madrid y del F.C. Barcelona tuvo, quizá, una lectura positiva: las aficiones se posicionaron con mucha más contundencia del lado del club y no tanto del lado de las chicas. Hoy, recién estrenado el Mundial, la asistencia media en los campos españoles se sitúa en torno a los 1.500 espectadores. Bestiales estadios como los icónicos Camp Nou, Metropolitano o San Mamés han colgado el 'sold out' y los han llenado de ilusión. Las audiencias de TV se están multiplicando: la acumulada de la pasada edición de la Champions League llegó a los 50 millones de espectadores.
Pero a pesar de estar en un escenario óptimo, la realidad es que el estado de crispación, sobre todo en redes sociales, que hay entre los seguidores de fútbol femenino (motivado por las distintas polémicas), hace desgraciadamente que los aficionados y todos los agentes que giran alrededor del fútbol femenino, no remen en la misma dirección, lo que implica el riesgo de perder todo lo que hasta hoy hemos ganado.
Que el fútbol femenino sea noticia día a día por las polémicas es desastroso. Hay que pelear por eliminarlas de raíz y dar la seriedad y la profesionalidad que merecen todos. Y eso, sin perder de vista que el reto es conseguir más aficionados. Ellos, amantes de este deporte genial, son rápidos e inteligentes y responderán con creces. A por ello.
Como dijo Alfred de Musset: «Lo realmente importante no es llegar a la cima sino saber mantenerse en ella».
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