El hambre de triunfo de un torero de Suiza
Ismael Martín sale a hombros con El Fandi, que desorejó a un toro de vuelta al ruedo en una seria corrida de Bañuelos. Y larguísima, con más de tres horas de duración en el cartel de banderilleros y con dos animales devueltos
Emilio de Justo y Victorino, una inmensa y memorable hazaña

Dos meses después de su alternativa, un torero de Suiza arrasaba con su hambre de triunfo en otra plaza castellana. Con idéntico cartel al de su doctorado, Ismael Martín demostró que de ambición anda sobrado. Decidido desde las dos largas en el tercio y ... con variedad capotera antes de compartir banderillas con sus dos compañeros, lo que sucedería en cada toro de la primera parte. Interminable festejo: cien minutos entre pecho y espalda cuando se cruzaba el ecuador. Llamaba el personal al pariente o la parienta para decir que no llegaba a la cena. «Estas corridas tan largas me van a llevar al divorcio», espetaría luego en el semáforo del paseo de Zorrilla un aficionado, sabedor de que esa noche su almohadilla serviría de almohada en el sofá. Más de tres horas duró el espectáculo, triunfal y para disfrute del público.
Las ocho y diez marcaba el reloj cuando El Fandi paseaba las dos orejas de Convocado, un estupendo sobrero de Bañuelos, premiado con la vuelta al ruedo y con un trapío más cerca de Madrid que de Valladolid. Varios puntos por encima andaba la seria corrida, con mucho interés en su juego –propicio para el éxito en conjunto–, pese al mermado poder de algunos. Fandila, que había levantado una polvareda en las lopecinas y los palos –hipnotizadora su forma de parar al rival–, se plantó en los medios de rodillas con un explosivo prólogo. Planeaba el noble Convocado, con esa tendencia a abrirse, mientras lo abría aún más el granadino, que lo lució con generosidad en la distancia y lo toreó a su manera. Gloriosa tras el espadazo: dos trofeos paseó. Impecable su técnica en el flojito y amplio primero: sobre una baldosa transcurrió su templada labor, a media altura y con dos al ralentí.
Con otro remiendo se las vio Escribano después de que el segundo quedase inmóvil en la portagayola. Blandeó Calamino, pero sacó un fondo de casta que el de Gerena midió con listeza dentro de una faena bien estructurada y cimentada a derechas, el mejor pitón, que respondió por abajo en una mandona tanda. Suya fue la primera oreja, de peso, aunque no podría auparse a hombros con el rajado quinto.
Feria de San Lorenzo
- Plaza de toros de Valladolid. Domingo, 8 de septiembre de 2024.Última corrida. Más de media entrada. Toros de Antonio Bañuelos (incluidos 2º bis y 4º bis, de vuelta al ruedo), serios y de interesante juego, propicios para el triunfo en general.
- El Fandi, de blanco y oro: estocada desprendida y tendida (saludos tras aviso); espadazo tendido (dos orejas).
- Manuel Escribano, de blanco y oro: estocada desprendida (oreja); estocada (saludos).
- Ismael Martín, de sangre de toro y oro: estocada rinconera (dos orejas); estocada y dos descabellos (oreja tras aviso).
Martín, nacido en Zúrich y forjado en la Escuela de Salamanca, había desorejado a un ejemplar de finas hechuras y con dos puntas, tardo pero embistiendo con todo en los inicios (luego, le faltarían finales), en una dispuesta obra brindada a Santonja. Una barbaridad expuso en el último par al sexto, con muchos pies. Con un arriesgado farol de rodillas descorchó su valerosa actuación: todo lo dio frente a un potable Forrajero, con durabilidad. Sólo el descabello frenó el segundo trofeo, pero la puerta grande ya era suya. Y a hombros se marchó con El Fandi en la anochecida y rodeado de juventud.
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