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El NFT vive. ¿La hucha sigue?
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El frenesí se apaciguó tras reventar la burbuja, pero eso no significa que el token no fungible haya desaparecido de los mercados digitales
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Introducción: ¿Qué ha pasado con los NFT?
Hubo un tiempo –ahora, en la era de la hipervelocidad artificial, lejanísimo– en que todo, por arte de la transmintación, se convertía en NFT: desde GIF legendarios del memeverso a producciones audiovisuales en ciernes, pasando por obras de arte tradicionales o digitales, y ... en general, cualquier cosa que pudiésemos imaginar.
Eran los meses de la fiebre del nuevo oro, una época de euforia en la que los tokens no fungibles y la criptomonedas prometían asombrosas fortunas que brotaban de la noche a la mañana sin apenas esfuerzo. Solo había que estar ahí, pico y pala, hasta dar con la veta soñada. Incluso adoptamos el lenguaje extractivo que nos llevó a hablar del minado o la minería del bitcoin. En 2021, las ventas de NFT alcanzaron cifras astronómicas con obras como 'Everydays: The First 5000 Days' de Beeple vendiéndose por 69 millones de dólares en subastas.
Sin embargo la euforia no duró demasiado, como nada lo hace a estos ritmos: entre 2022 y 2023 el mercado experimentó una fuerte caída, con una reducción drástica en las ventas y un escepticismo creciente debido a la especulación extrema y el impacto ambiental de las transacciones en blockchain. Ahora, en 2025, la gran pregunta es si los NFT han logrado consolidarse como una tecnología con aplicaciones útiles o si simplemente fueron una burbuja que terminó por estallar.
El auge y caída de los NFT: un repaso rápido
Si bien no eran algo nuevo, el auge de los NFT comenzó en 2020 y se consolidó en 2021 impulsado por varios factores: la pandemia, el meteorito microscópico que impactó en nuestras vidas en un pasado remoto, aceleró —más o menos— la digitalización de la economía e impulsó a muchas personas a interesarse en nuevas formas de inversión. La tecnología blockchain, con sus contratos inteligentes, facilitó la certificación de la propiedad digital, permitiendo a los artistas vender sus obras sin intermediarios.
Celebridades de diferentes áreas de la fama se sumaron a la tendencia, aumentando la popularidad de los NFT y atrayendo grandes sumas de dinero a este mercado. Además, el sector del gaming y los metaversos comenzaron a integrar NFT como activos digitales, robusteciendolos todavía más. Sí, hubo una época en la que hablábamos de una tierra virtual prometida en la que podríamos ser quien quisiésemos, desde un avatar cartoon hasta un dragón furry. El cielo píxel era el límite. Ready player one.
Pero no hay burbuja que cien años dure: la especulación extrema terminó por inflar esta en concreto hasta reventarla. En 2022 y 2023 los precios cayeron en picado: no había mercado para tanto NFT, ni por supuesto muchos de ellos tenían valor alguno. Innumerables promesas envueltas en comunidades fanáticas se derrumbaron como leves castillos de naipes. Adicionalmente, el hecho de que determinadas blockchains consumiesen más energía que países enteros –y que nos enterásemos de ello– encendió las críticas acerca de lo insostenible del fenómeno. A esto se sumó la implementación de regulaciones más estrictas, que limitaron las oportunidades de inversión rápida y desalentaron a muchos inversores.
Estado actual del mercado NFT en 2025
¿Y ahora qué? Pues bien, los NFT siguen aquí, pero lejos de su época dorada. Lo que queda es un mercado menos histérico y más enfocado en aplicaciones prácticas. En el mundo del arte han dejado de ser la gallina de los huevos de oro y ahora son simplemente otra herramienta para certificar la autoría y comercialización de obras digitales. En la industria de los videojuegos han encontrado un nicho estable en títulos donde realmente aportan valor, y en la musical, algunos artistas los utilizan para vender experiencias exclusivas.
Si bien las grandes marcas tampoco han abandonado del todo el barco de lo digital, sí han aparcado el NFT: compañías innovadoras como Gucci, Versace, Hugo Boss o Louis Vuitton apuestan ahora por nuevas tecnologías como la realidad virtual, la realidad aumentada o lo phygital. Mientras tanto, el sueño del metaverso se desinfla a marchas forzadas en su agonía sibilante, aunque algunos proyectos como Decentraland y The Sandbox resisten con estoicismo. Quién sabe si su momento llegará.
¿Siguen siendo rentables los NFTs?
Depende de qué se entienda por rentabilidad. Si alguien espera comprar un NFT hoy y venderlo mañana por diez veces su precio, que se prepare para la decepción. El sector de los NFT ha cerrado el 2024 con su peor desempeño desde 2020, según el informe más reciente de DappRadar. Los volúmenes comerciales y las ventas han experimentado una caída significativa, lo que pone en evidencia la pérdida de interés en estos activos digitales.
Según este informe, el volumen de operaciones en el mercado de NFT cayó un 19% en comparación con 2023, mientras que las ventas disminuyeron un 18%. En términos absolutos, el volumen comercial de NFT alcanzó los 13.700 millones de dólares en 2024, frente a los 16.800 millones registrados el año anterior. Por su parte, las ventas descendieron de 60,4 millones en 2023 a 49,8 millones en 2024.
El informe de DappRadar refleja lo que muchos consideran el ocaso del mercado NFT, con una pérdida de relevancia frente a otros sectores del ecosistema cripto. Ejemplo de ello es el cierre de RTFKT, la startup adquirida por Nike en 2021 y que en 2024 cesó sus operaciones pese a su rápido crecimiento inicial. De manera similar, Kraken cerró su plataforma de comercio de NFT tras dos años de actividad, mientras que Binance ha reducido el soporte a redes con baja demanda.
Aunque el mercado NFT atraviesa un periodo de declive, algunos expertos señalan que su supervivencia dependerá de la diversificación y aplicación en nuevos casos de uso, alejándose del modelo especulativo que predominó en años anteriores.

Impacto de la regulación en los NFT
El avance de las regulaciones ha cambiado la forma en que operan los NFT. Tanto en Estados Unidos como en Europa, se han implementado normativas que buscan proteger a los inversores y reducir los fraudes en el sector. Las nuevas regulaciones han obligado a las plataformas de NFT a ser más transparentes y a adoptar medidas para evitar estafas y actividades ilícitas.
Esto ha traído consigo mayor seguridad para los compradores, pero también ha supuesto desafíos para los creadores. Ahora vender NFT implica cumplir con requisitos legales que pueden dificultar la entrada de nuevos artistas y pequeños emprendedores en el mercado. Sin embargo, la regulación también ha ayudado a eliminar muchas prácticas fraudulentas, lo que ha permitido que el sector recupere cierta credibilidad perdida.
Innovaciones y nuevas tendencias en los NFT
Mientras el ruido disminuye, la tecnología avanza. Las nuevas versiones de NFT han traído consigo nuevas funciones, como contratos inteligentes más sofisticados que permiten automatizar regalías en cada reventa. También ha crecido la interoperabilidad, lo que significa que un NFT ya no está atado a una sola plataforma, sino que puede moverse entre diferentes ecosistemas digitales.
Otra aplicación útil es la certificación de documentos en blockchain. Diplomas, identificaciones y otros registros digitales están adoptando el formato NFT para garantizar su autenticidad y evitar falsificaciones. Incluso la inteligencia artificial ha entrado en el juego, generando piezas digitales únicas que se convierten en tokens con identidad propia.
Conclusión: ¿Tienen futuro los NFT o es un mercado muerto?
Los NFT han pasado de ser un boom mediático a una tecnología con aplicaciones específicas. Ya no son el santo grial de la inversión digital, pero tampoco han desaparecido. En lugar de una fiebre pasajera, han encontrado su lugar en la intersección entre el arte, la documentación digital y los activos dentro de ecosistemas virtuales.
La burbuja especulativa explotó, sí, pero los NFT han demostrado que su utilidad va más allá del 'hype'. Lo que antes era una estampida de inversores buscando el próximo gran pelotazo, hoy es un sector en evolución donde solo sobreviven aquellos que realmente aportan valor. El NFT ha madurado, y con él, también nuestra manera de entenderlo.
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