Borja Sémper: «Hay que volver a apostar por la transgresión»
El portavoz del PP avanza que presentará una ley de mecenazgo «ambiciosa y revolucionaria»
Las comunidades del PP sacan pecho: «Somos quienes más hacemos por la cultura»

Lamenta Borja Sémper que la política «se mueve por el escándalo permanente y el sobresalto continuo», y esto no permite al PP dedicarle a la cultura el espacio que merece. «Asumo una cuota de responsabilidad. Mi papel de portavoz muchas veces opaca ... nuestras propuestas y posiciones en materia cultural», dice. A modo de expiación, en vísperas de la interparlamentaria del próximo fin de semana, el portavoz del partido y vicesecretario de Cultura y sus consejeros han rubricado en Santander un manifiesto en el que reivindican su modelo cultural.
—¿Qué buscan con este manifiesto?
—Darle la relevancia política que para nosotros tiene la política cultural. No solo tiene que estar circunscrita al Ministerio de Cultura, sino que tiene que tener una coordinación muy engrasada con las comunidades autónomas y con los ayuntamientos, porque son agentes culturales de primer orden. En estos momentos es fundamental evidenciar la necesidad de defender una política cultural de libertad. Las políticas de cancelación y el señalamiento van reduciendo los espacios creativos. Creo que hay una necesidad absoluta de volver a apostar por la transgresión. Esto es una confrontación directa con la izquierda actual, que carece de ideas y se ha quedado agotada en su propuesta cultural. Es una oportunidad extraordinaria para hacer apología de la libertad, que significa hacer apología de la cultura de transgresión.
—¿No hay cultura en libertad en España?
—Hay cultura en libertad, lo que pasa es que los poderes públicos, especialmente el Ministerio de Cultura, reman en sentido contrario. Afortunadamente, la cultura es libre porque los creadores lo son y porque el consumidor de cultura lo es, pero no cuenta con el espaldarazo y con el apoyo del Ministerio de Cultura. Desde el inicio de esta legislatura ha sido noticia por problemas o por conflictos, ya sea la mal llamada descolonización, el ataque a la tauromaquia o o una política errática en la propia gestión del ministerio: el Inaem, determinados nombramientos, la desaparición de la Dirección General de Industrias Culturales… El ministerio es noticia por generar problemas. No están creando las condiciones para que la cultura en España pueda desarrollar todo su potencial dentro y fuera.
«La derecha no se ha preocupado en demasiadas ocasiones de hacer bandera de la cultura»
—El manifiesto defiende que, «en contra del mito», el compromiso del PP con la cultura es «acreditable». ¿Por qué cargan con ese mito?
—Son probablemente múltiples factores, algunos de ellos achacables a nosotros mismos. No pasa nada por reconocerlo. Y es que probablemente la tradición política de la derecha en España no se ha preocupado en demasiadas ocasiones de hacer bandera de la cultura, habiendo tenido magníficos gestores en política cultural. Pero ese mito se puede desmontar, y es en lo que estamos. La cultura no es ni de izquierdas ni de derechas. Yo respeto mucho que haya gente que quiera utilizar las expresiones culturales para lanzar un mensaje político, y además defiendo que sea para expresiones políticas culturales contrarias a la mía. Pero a mí no me interesa en absoluto la vocación de transformar la política a través de la cultura. Me interesa mucho más el ejercicio de la cultura en libertad. Y esto es algo que podemos abanderar nosotros de una manera singular desde la bala de la capacidad de transgredir, de romperlo políticamente correcto. Hoy hay unas nuevas clerecías que vienen desde ángulos ideológicos de la izquierda, fundamentalmente sus dirigentes, que pretenden utilizar la cultura como misionera de una idea política. Esto es perjudicial para la libertad creadora.
«Es mucho más fácil zurrarle al PP que al PSOE»
—¿El sector de la cultura es más obediente cuando gobierna la izquierda que cuando gobierna la derecha?
—No tengo esa sensación. Yo lo que sí creo es que es mucho más fácil zurrarle al PP que al PSOE. Las consecuencias probablemente no son las mismas. Pero nosotros tenemos las espaldas bastante anchas en ese sentido. Se trata de revertir eso también. Se trata de que la gente sea igual de libre cuando gobierna la izquierda o cuando gobierna la derecha. Probablemente la izquierda, o las políticas de izquierdas, han conseguido dominar el relato también en materia cultural, y han conseguido tener una especie de protección ante cualquier crítica que es profundamente injusta. Si hubiera habido un gobierno del PP que hubiera nombrado cinco ministros de Cultura, convirtiendo el ministerio en una especie de cajón de sastre, habría sido muy criticado, como es natural. Si el PP hubiera puesto un ministro de Cultura que no se dedica a la política cultural, sino a otras cosas, como el actual, esto habría sido muy criticado, como es natural. Y yo creo que es criticado en privado, al menos a mí me llegan muchas críticas del sector. Mi sensación es que de manera generalizada se espera algo más del Ministerio de Cultura, pero, por lo que sea, no se dice en público.
—El 64 por ciento del presupuesto de las instituciones culturales proviene de fondos públicos. ¿Es un dato sano para el ecosistema cultural?
—Hay instituciones culturales que necesitan del apoyo público. Ese apoyo tiene que ser reglado de tal manera que despeje cualquier sombra de sospecha sobre la intencionalidad de dirigir y de canalizar las instituciones culturales en función del gobierno de turno. Por eso es tan importante también que apostemos por una ley de mecenazgo. En este periodo de sesiones vamos a presentar una proposición de ley para que el Congreso debata una nueva ley de mecenazgo que sea verdaderamente revolucionaria, en el sentido de que aporte y se sume al esfuerzo público el esfuerzo privado que existe y que está demandando tener seguridad jurídica y unas excepciones fiscales a la altura del esfuerzo que realizan. No estoy hablando sólo de grandes empresas ni de grandes patrimonios privados, que también, sino del ciudadano medio que quiere colaborar con la cultura a través del mecenazgo. Y que eso tenga un reconocimiento que puede ser de incentivo fiscal o cualquier otra fórmula más anglosajona también de reconocimiento público. La ley de Mecenazgo va a ser ambiciosa y tiene que aportar algo realmente novedoso, como es una exención elevada en cuanto a las aportaciones culturales. Si la cultura en España depende única y exclusivamente del apoyo público, será una cultura que irá agonizando.
—El ministro ha decidido que los museos estatales no van a exhibir restos humanos ni momias. ¿Qué va a hacer el PP en los museos regionales que gestiona?
—El ministerio hace una interpretación torticera de la recomendación del ICOM en materia de exposición de restos humanos. La Unesco no nos dice que no se pueden exponer restos humanos, sino que se tiene que hacer atendiendo a determinados requisitos, como la dignidad de los restos expuestos. En España no existe un solo museo que atente contra la dignidad de ningún resto humano expuesto en sus vitrinas o en sus espacios. ¿Qué va a pasar con el Museo Antropológico Nacional, donde existen miles de piezas que tienen que ver con restos humanos? Descapitalizar nuestros museos, ya sea con esta excusa o con cualquier otra, es un error. Nosotros nos oponemos de una manera contundente y radical.
«Descapitalizar los museos nacionales es un error»
—Hay regiones que están pidiendo la vuelta de piezas de museos de Madrid a su lugar de origen. ¿Teme que esté en riesgo la integridad de los museos nacionales?
—No va a ser por el PP ni por los gobiernos autonómicos del PP. La disgregación de las piezas, hurtar a museos de ámbito nacional piezas relevantes por la intencionalidad política pequeñita de algunos dirigentes territoriales perjudica seriamente la imagen de esos museos, y perjudica también al ciudadano. Afrontamos conflictos como la descolonización, con la supuesta devolución auspiciada por el ministerio de piezas a países latinoamericanos o la intencionalidad de que determinadas piezas del Museo Arqueológico Nacional vayan a algunas provincias o museos locales. Esto es un profundo error. Nos oponemos de una manera radical. Una cosa es que exista colaboración y que determinadas piezas puedan ser expuestas en museos territoriales, pero disgregar las colecciones es un profundo error.
—El PP valenciano ha pedido el regreso de la 'Dama de Elche', y el PP de Tenerife lo mismo con la momia guanche.
—Yo entiendo que un gobierno regional pida algo, pero a la dirección nacional del partido le toca ver España en todo su conjunto.
—¿Piensa que el libro de Luisgé Martín sobre Bretón debe publicarse?
—Nosotros creemos en la libertad y también en la libertad editorial y de publicación. Es decir, yo no le hubiera prohibido a Truman Capote publicar 'A sangre fría' ni a Carrère la publicación de 'El adversario'. A expensas de leer el libro, que tengo mucho interés en leerlo, creo que tener la oportunidad de conocer el mal y su descripción nos ayuda a combatirlo. Nos decantamos hacia la libertad, siendo siempre conscientes de que nuestro sistema judicial ampara también derechos en choque y puede haber un derecho en contradicción con la libertad de expresión, como es el de la dignidad de las víctimas. Y esto lo tiene que dirimir un juez.
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