Arrestada por posesión de cocaína. Así rezaban los titulares que salpicaron los medios norteamericanos una vez se supo que la policía había detenido a Paris Hilton por posesión de cocaína. El hecho se produjo en una calle de Las Vegas por la que Hilton circulaba alegremente en compañía de un amigo. Un coche patrulla les detuvo el paso al percatarse de que ese vehículo olía a marihuana y a la hora de los registros comprobaron que Hilton llevaba cocaína en su bolso. Aunque la singular «celebrity» no ha hecho todavía declaraciones en su web de Twitter donde sí proclamó su inocencia cuando la detuvieron en Suráfrica durante el Mundial de fútbol por llevar marihuana, cargo del que luego fue absuelta, en esta ocasión la respuesta aún no ha llegado. Viene ahora a mi recuerdo la entrevista que ofreció a Larry King tras abandonar la cárcel donde permaneció más de veinte días por conducir bajo los efectos del alcohol en 2007 en la que anunció que había decidido poner fin a la vida loca y las fiestas sin control puesto que su más firme propósito después de esa dura experiencia era volcarse en causas solidarias y ayudar a los enfermos de cáncer, entre otros muchos. Está visto que de confirmarse esa acusación por parte de la policía, las palabras de Hilton tienen el mismo valor que sus extensiones capilares de quita y pon. Por cierto, entre los muchos líos o cuentas pendientes también le reclaman una suma millonaria por anular un contrato que mantenía con una firma de postizos capilares.
Con la detención de la nieta del creador de la cadena hotelera Hilton se añade un nuevo nombre mediático a la ya nutrida lista de famosos que han pasado una temporada entre rejas por sus vicios o peleas fuera de la ley. Los casos de Lindsay Lohan, Britney Spears, Naomi Campbell, Matthew McConaughey (drogas), Mel Gibson (por conducir bajo los efectos del alcohol), Robert Downey Jr (el mismo motivo que Gibson), Macaulay Culkin (en 2005 por posesión de marihuana), Hugh Grant (por estar con una prostituta) o Winona Ryder entre otros, dan muestra de cómo se las gastan las estrellas hollywoodenses cuando están fuera del guión.
Con Paris Hilton se cumplen los vaticinios de cuantos veían que los caprichos de la rica heredera convertida hoy en icono de no sabe bien qué lo único que iban a reportarle a medio plazo eran problemas y líos. Su «vida loca» la sitúa en un incómodo lugar que seguro rentabiliza en cuanto pueda poner precio a su historia pero cuya factura puede salir bastante cara si no ordena su cabeza. Por Ibiza pasó este verano y en la isla aún recuerdan las juergas que se corrió mientras grababa un vídeo musical. «Aunque no lo crean trabajo mucho», confesó. Ahora puede que hasta hagas horas extras en prisión.