El Papa en Belén: «Ya es hora de poner fin a esta situación, cada vez más inaceptable»
Francisco se emociona ante el muro y almuerza con familias víctimas de la ocupación israelí

Después de un día de alegre fiesta en Jordania, el Papa Francisco se dio el domingo de bruces contra la realidad del altísimo muro de cemento y la ocupación israelí de Palestina . Una y otra vez durante sus desplazamientos en Belén, la opresiva estructura que Benedicto XVI había invitado a derribar se cernía sobre sus desplazamientos en el “papamóvil” y sobre los diversos encuentros con los fieles del pueblecito en que nació Jesús.
En su discurso ante el presidente Mahmoud Abbas -que le había recibido con gran afecto- y las autoridades de Palestina, el Papa lamentó un conflicto que se prolonga desde hace más de medio siglo y en el que “incluso cuando afortunadamente no se desata la violencia”, la incertidumbre de la situación “produce inseguridad, negación de derechos, aislamiento y éxodo de comunidades enteras, divisiones, carencias y sufrimientos de todo tipo”. Por ese motivo invitó a almorzar con él a familias palestinas víctimas de la ocupación y de la expropiación de tierras.
El Santo Padre manifestó su “cercanía a cuantos sufren en mayor medida las consecuencias de este conflicto” y, afirmó con gran fuerza que “por el bien de todos, ya es hora de poner fin a esta situación, cada vez más inaceptable”.
Para conseguirlo, el Papa considera necesario “que todos tengan la audacia de la generosidad y creatividad al servicio del bien”, para llegar al “reconocimiento del derecho de dos estados a existir y disfrutar de paz y seguridad dentro de unas fronteras reconocidas internacionalmente”.
El camino de la negociación requiere, según el Santo Padre, “que todos eviten iniciativas y actos que contradigan la voluntad expresa de llegar a un verdadero acuerdo”, que conllevará necesariamente “la renuncia de cada uno a algo”.
El Papa honró al presidente Mahmoud Abbas, comentando que “usted es conocido como un hombre de paz y artífice de paz”. Al final, dirigiéndose a todas las autoridades y a la población de Palestina, en su mayoría musulmana, el Santo Padre rogo “que Dios omnipotente los bendiga, los proteja les conceda la sabiduría y la fuerza para emprender el precioso camino de la paz, para que las espadas se transformen en arados y esta Tierra vuelva a florecer en la prosperidad y en la concordia. ¡Salam!”.
Terminado el encuentro oficial, Francisco recorrió en “papamóvil” las soleadas calles de Belén entre ovaciones, aplausos y vivas de miles de católicos entusiastas, en su gran mayoría jóvenes. Poco después daba comienzo la misa en la plaza de la basílica de la Natividad.
El Papa utilizó una cruz de madera, elaborada por presos, y celebró la misa ante un original retablo. Una escena de la Adoración de los Magos en la que Jesús, María y José visten como palestinos, y los tres Reyes Magos son los Papas peregrinos anteriores: Pablo VI, Juan Pablo II y Benedicto XVI.
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