Cómo ser feliz en 80 días
La psicóloga Isabel Pinillos y el periodista Antonio Fuster crean una guía de 12 semanas para poner rumbo hacia la felicidad

Haga un menú mental, como si de una dieta se tratara. Eso sí, no se trata de adelgazar, sino de estar más cerca de la felicidad. El primer plato está compuesto por una anécdota personal o histórica. El segundo, por un aforismo que resume el objetivo de ese día. Y, por último, un postre que no debe saltarse: una explicación psicológica, ejercicios prácticos y trucos. Y así cada día durante 12 semanas. Los «cocineros» que proponen este cóctel capítulo a capítulo son la psicóloga Isabel Pinillos y el periodista Antonio Fuster en su libro «Te mereces ser feliz» (Editorial Grijalbo).
A través de una guía de 80 días en la que se incluyen estos tres «platos», los autores tratan de mostrar el camino para poner rumbo hacia la ansiada meta. «Ser feliz es fundamentalmente responsabilidad nuestra», dice Pinillos. «Tendemos a pensar que la felicidad depende de las circunstancias que nos tocan, de la suerte, de los demás, de la sociedad… todo lo que no somos nosotros, pero no es así». Para ilustrarlo, la psicóloga cuenta una anécdota del neurólogo y psiquiatra Victor Frankl sobre una mujer judía que había perdido a sus nueve hijos en una cámara de gas durante la II Guerra Mundial. Ella consiguió volver a estar en armonía consigo misma haciéndose cargo de un orfanato en Israel. «Esa mujer se encontraba bien, sentía que la vida tenía un sentido… y había conseguido trascender a pesar de las circunstancias». Pero no todo el mundo es capaz de lograrlo solo.
Según los autores, existen siete vías de acceso para estar «en armonía con uno mismo y con los demás», como define la felicidad Fuster. Esos pilares sólo dependen de cada uno. Están compuestos por las conductas —que satisfacen necesidades, cambian las emociones e incluso el carácter—; por el cuerpo —a través de su influencia en la mente—; por las emociones —para aprender a controlarlas cuando nos desbordan—; o por los pensamientos —a través de las interpretaciones que hacemos de la realidad—. Además, estas siete herramientas hacia la felicidad, que resumen «todos los recursos que tiene el ser humano», dice Pinillos, también se basan en las habilidades —ya sean sociales, de comunicación o de resolución de problemas cotidianos—; en las relaciones sociales —porque refuerzan necesidades tan básicas como la autoestima y la seguridad—; y, por último, en el desarrollo personal: buscar el porqué de nuestra vida y ser capaz de mirarnos desde la aceptación.
«No hay ningún libro mágico que sea capaz de transformarle la vida a nadie», asegura Fuster. Por eso, lo que han hecho los autores ha sido trabajar poco a poco cada una de las siete parcelas, ejemplificándolas con una historia, fijándolas en la mente con una frase contundente y ofreciendo una explicación neurológica y psicológica, junto a un método de actuación concreto. Algo que, según Fuster, «es el gran mérito del libro, unir dos modelos»: el de los volúmenes que sólo incluyen historias de las que sacar una moraleja y el de los libros que tratan en exclusiva de dar un a explicación psicológica de lo que pasa en el mundo.
Pero, ¿no se puede llegar a ser feliz en 79 días o en 81? «Se trata de dividir los esfuerzos en algo abarcable. Nos podríamos haber ido a 500 días, o a mil, y haber hecho un libro de diez mil páginas. Pero había que hacer algo contenido: 80 impulsos para conseguir ser feliz. Si pones mil, nadie va a recordarlo, puede que ni siquiera se prestara a intentarlo. Y si poníamos veinte nos quedábamos escasos», explica Fuster.
Sentirse triste no es síntoma de infelicidad
Pero ser feliz, según explica la psicóloga, no significa no tener momentos de rabia, de tristeza, de frustración… «Las emociones tienen como finalidad la supervivencia, son mecanismos de adaptación». Según cuenta, el miedo protege de los peligros, mientras que la tristeza nos impulsa a buscar la compañía de otros seres humanos y la rabia aporta motivación para proteger nuestro espacio y que no nos avasallen. «Hubo una señora a la que durante una operación le tocaron la zona cerebral donde se genera el miedo, de tal manera que luego no lo experimentaba. Al final, esta señora estaba poniendo constantemente su vida en peligro sin ser consciente de ello», dice Pinillos.
Así, el problema surge cuando las emociones nos desbordan y pierden la función adaptativa. Como ocurre con las fobias. «Pero este libro no es para gente que tiene un problema psicológico serio, sino para ayudar a cualquier persona normal». En concreto, como precisa Fuster, «es para que cualquier persona vea algunos aspectos y diga: “Caray, no había pensado en esto”».
De hecho, muchas de las anécdotas e historias que incluye el libro son «un poco caricaturescas», un subterfugio para vencer las resistencias de cada uno a ver sus errores. «Si el aspecto a tratar tiene algo de uno mismo, puedes llegar a verte reflejado y decir: “Hombre, es algo exagerado, pero algo de mí tiene», cuenta el periodista.
Pero si se trata de quedar sumergido en la mente de los lectores, de establecer una meta, los aforismos son los reyes. ¿Que cuál sería su predilecto? Para Pinillos, «siembra una opción y recogerás un hábito». Para Fuster, «haz lo debas hasta donde puedas».
—Si la gente llegara a asumir todo el contenido del libro... sería muy feliz.
[El próximo día 13 de febrero, a las 19 horas en la Fnac de Castellana (Madrid), los dos autores presentarán el libro, darán una charla y harán un posterior coloquio con los asistentes donde se aceptarán preguntas]
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