La violencia policial contra los manifestantes en Sao Paulo será investigada
La corresponsal de ABC fue intimidada sucesivas veces por policías con bazucas o palos de goma

La policía quedó muy mal parada frente a los brasileños después de reprimir violentamente a los manifestantes que protestaban este jueves en São Paulo contra el aumento de la tarifa de ómnibus. Fotos y videos que no paran de diseminarse en internet muestran policías forjando escenas de destrucción, atacando a manifestantes y periodistas. Por lo menos 140 personas fueron presas, entre ellas, varios periodistas. Más de 50 fueron heridos, entra ellos, siete periodistas del diario Folha de São Paulo .
Testigos describieron el momento en que un policía disparó cobardemente y sin razón, una bala de goma directamente en el ojo de la periodista Giuliana Vallone, que cubría las protestas. La corresponsal de ABC fue intimidada sucesivas veces por policías con bazucas o palos de goma, cada vez que trataba de registrar una imagen . Los policías apuntaban bazucas indiscriminadamente a quien pasaba, por el sólo hecho de mirarlos.
Por lo menos 600 policías armados entraron en la avenida Paulista, la principal vía de la ciudad, para evitar que los cinco mil manifestantes que venían del centro tomasen la calle emblemática de la capital. En tanques, a caballo, en motos, los policías avanzaron sobre la avenida disparando bombas lacrimógenas y disparando balas de goma, mientras los manifestantes gritaban en coro la frase: “!Sin violencia!”.
Incluso cuando los jóvenes se dispersaban, para huir de la agresividad de la policía o porque el aire estaba irrespirable, eran perseguidos y atacados con más bombas que eran disparadas sin medir consecuencias. Al final de la jornada, los jóvenes, que días antes fueron llamados de vándalos por las autoridades, ganaron apoyo de personas desde los edificios, en las calles transversales en las que trataban de refugiarse.
Autoridades retroceden
Tras la repercusión negativa de la acción, las autoridades que ordenaron la operación, declararon que la policía será investigada. El secretario de Seguridad Pública de São Paulo, Fernando Grella Vieira, lamentó las agresiones y ordenó que se averigüen “rigurosamente los hechos”. “Lamentablemente, hoy no restan dudas de que la imagen que quedó fue la de la violencia policial”, declaró el alcalde São Paulo, Fernando Haddad, que un día antes había pedido refuerzos federales para enfrentar a los estudiantes.
Ésta fue la cuarta jornada de manifestaciones de jóvenes contra el aumento de las tarifas de ómnibus. Las protestas, que se repiten en varias ciudades brasileñas, y que este jueves ser realizaron también en Río de Janeiro, vienen siendo organizadas por el Movimiento Pase Libre (MPL), una organización fundada en Brasilia, que actúa a través de redes sociales.
Los jóvenes reclaman por la mala calidad del transporte en las grandes ciudades brasileñas y por los aumentos recientes. En São Paulo, el precio de un boleto de autobús, que acaba de subir un 6,7%, cuesta lo equivalente a 1,13 euro, en una ciudad en la que el sueldo mínimo vale cerca de 266 euros.
La ciudad de São Paulo, con once millones de habitantes, tiene un tránsito caótico y una red de transporte considerada insuficiente para la demanda. Este jueves los trabajadores de la línea de tren realizaron un paro, lo que dejó el transporte aún más difícil.
La hostilidad de la acción policial y la simpatía que vienen ganando los jóvenes, está provocando que otros movimientos se unan a éste, que es el que ha logrado más repercusión, en un país donde las protestas suelen ser pequeñas. Profesores en huelga, indios y otros grupos que vienen protestando por diferentes motivos, entre ellos, el aumento de la inflación, comenzaron a unirse. La protesta que comienza por el transporte, puede convertirse en una suerte de “indignados” si es que persiste la truculencia de las autoridades.
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