La emigración de Europa del Este eleva las patrullas ciudadanas en Francia
En las últimas cuatro semanas se han sucedido una quincena de incendios en las inmediaciones de campamentos de pobres o gitanos

La llegada masiva de pobres y gitanos de Europa del Este ha vuelto ha convertirse en una pesadilla policial y en un problema político inflamable. En las últimas cuatro semanas se han sucedido una quincena de incendios inexplicados en las inmediaciones de campamentos de pobres o gitanos establecidos de manera transitoria en la periferia de pequeñas y medianas ciudades de la periferia parisina y algunas capitales de provincias.
En varias localidades de provincias se han creado patrullas de ciudadanos armados a su manera (bastones, estacas), para defender y controlar algunos barrios donde el incremento de los robos es achacado a la supuesta ineficacia de la policía ante el establecimiento próximo de caravanas de gitanos o pobres de Europa del Este.
En París, los funcionarios del Museo del Louvre provocaron hace días el cierre del museo más visitado del mundo con una huelga destinada a sensibilizar a un Gobierno que, a su modo de ver, «sigue sin enterarse del problema que plantea la nueva criminalidad que nos llega con la importación de pobreza de masas».
Manuel Valls, ministro del Interior, lanzó el verano de 2012, una política de expulsiones expeditivas de los extranjeros instalados en todo el territorio nacional de manera irregular. En su día, los analistas más moderados afirmaron que Valls prolongaba a su manera la política policial de Nicolas Sarkozy.
Ocho meses más tarde, las expulsiones expeditivas no han resuelto un problema que vuelve a agravarse. Los incendios en las inmediaciones de campamentos de pobres y gitanos suscitan una inquietud creciente. Se sospecha que muchos incendios son provocados como advertencia contra los extranjeros no deseados.
Brigadas turísticas
Penúltima novedad policial: la creación de brigadas de vigilancia especiales en los lugares turísticos, interpelando y pidiendo los papeles a los extranjeros sospechosos. Grupos de dos a seis policías, hombres y mujeres, deambulan armados en los lugares turísticos (Louvre, Torre Eiffel, Montmartre, Notre Dame, etcétera), interviniendo de manera preventiva pero llamativa, pidiendo papeles, expulsando del lugar, incluso procediendo a cacheos, en público, con el fin de controlar e intentar evitar el crecimiento de una delincuencia.
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