El Banco de España se blinda tras 150 años
Tras un siglo y medio de existencia, la entidad supervisora celebra su aniversario. Para conmemorarlo inaugurará en abril la nueva ala de Moneo. Así se culminará el sueño de sus creadores: cerrar la manzana y convertir el edificio en una sede inexpugnable

TEXTO: MIGUEL OLIVER
MADRID. El Banco de España celebra sus 150 años de historia. Una exposición recordará hasta el 31 de marzo las fases por las que ha tenido que pasar este histórico edificio hasta convertirse en uno de los emblemas de la capital. Y es que, aunque oficialmente la entidad fue bautizada como tal en 1856, sus orígenes, incluso, se remontan a 1782, cuando se fundó el Banco Nacional de San Carlos, gracias a una Real Cédula firmada por Carlos III, según el proyecto presentado por el conde de Cabarrús al primer ministro, el conde de Floridablanca.
No ha podido hacerse mejor regalo la entidad para este aniversario que presentar, de una vez por todas, la ampliación que proyectó Rafael Moneo nada menos que en 1978, que se inaugurará oficialmente en el mes de abril. Gracias a esta cuarta obra el edificio ha conseguido «cerrar» la manzana que queda delimitada por el paseo del Prado y las calles de Alcalá, Marqués de Cubas y Los Madrazo. El arquitecto navarro propuso derribar el Palacio de Lorite -que fue protegido en 1980 y al que se levantó la catalogación en 1997- para levantar una nueva ala más acorde con el estilo original del edificio diseñado en su momento por Eduardo Adaro.
Fue en 1950 cuando el Banco compró el edificio, con la intención de ocuparlo y completar «su» manzana, pero no consiguió que el inmueble quedara vacío de inquilinos hasta unos 25 años después. En 1978 convocó el concurso de ideas que ganó Rafael Moneo para desarrollar el proyecto de ampliación, un concurso en el que también participaron otros prestigiosos arquitectos como Oriol Bohigas, Luis Cubillo de Arteaga, Fernando Moreno, Eleuterio Población, Ramón Vázquez y Javier Yarnoz.
Antes de aprobar el proyecto, la entidad bancaria contó con el asesoramiento de una comisión en la que participaron el Ayuntamiento de Madrid, la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y el Colegio de Arquitectos. Pero la obra no pudo llevarse a cabo porque el palacete de Lorite fue protegido por el entonces concejal de Urbanismo Eduardo Mangada.
Un nuevo Ayuntamiento, esta vez gobernado por el PP, dio luz verde al proyecto al sacar del catálogo de protección al edificio Lorite en 1997. Los responsables de obras del Banco de España vieron una consecuencia lógica el derribo el Palacio de Lorite, entre otras cosas porque «no existe tal palacio; es un edificio de viviendas que se construyó para albergar en la planta baja una banca y arriba pisos de alquiler». En esta misma línea, los restauradores del Banco manifestaban también que «si se rastrea sobre el inventario de la obra de Lorite en Madrid, tiene muy pocos, porque era urbanista más que arquitecto». La demolición de dicho edificio ha permitido construir sobre 4.736 metros cuadrados un nuevo espacio que sigue la línea estética del resto del Banco de España, con cuatro sótanos que, aseguró Moneo en su momento, «no serán aparcamientos».
El ministro de Economía, Pedro Solbes, el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, y el gobernador del Banco de España, Jaime Caruana, inauguraron ayer la exposición que repasa los 150 años de historia del edificio.
Para Caruana, la muestra recoge la «rica y extensa historia» del Banco cuyo edificio se ha integrado en la imagen arquitectónica de Madrid. En ella se muestran las sucesivas etapas de su construcción, con planos y fotografías originales desde finales del siglo XIX.
Numerosas sedes
Varias han sido los sedes que han acogido a la institución desde que Carlos III fundó en 1782 el Banco Nacional de San Carlos, que luego fue el Banco Español de San Fernando (1829) hasta que en 1856, tras fusionarse con el Banco de Isabel II, se convirtió en el Banco
de España. Así, las primeras Juntas de Accionistas se celebraban en el palacio del conde de Altamira mientras finalizaban las obras de acondicionamiento de una casa alquilada en la madrileña calle de la Luna, conocida como palacio de Monistrol.
En 1825, se trasladó a una casa en la calle de la Montera, para pasar a un edificio de Atocha, tras fusionarse con el Banco de Isabel II, en el que permaneció hasta su traslado a la sede actual, en 1891. Una vez en él, también han sido varias las modificaciones. La última está a punto de finalizar, gracias a una inversión de 22 millones.
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