La Inspección culpa a la UTE del accidente de Mestalla en el que murieron cuatro obreros

El accidente laboral que el pasado 24 de mayo se cobró la vida de cuatro personas que trabajaban en la construcción del nuevo Mestalla no fue una fatalidad imprevisible.
Así se desprende de la investigación realizada por la Inspección de Trabajo, que aprecia responsabilidades en la Unión Temporal de Empresas -integrada por Fomento de Construcciones y Contratas y Bertolín- y en la mercantil Viconstruc Encofrados S. L., subcontradada por la UTE.
Los cuatro obreros, de 22, 24, 38 y 44 años, murieron al venirse abajo la estructura en la que trabajaban y una plancha de encofrado de más de 3.000 kilos de una de las torres. Tres de los cuatro fallecidos estaban en un andamio a 12 metros de altura y se vieron sorprendidos por un alud de escombros. La cuarta de las víctimas estaba abajo. Luis Medardo y Nelson murieron en el acto. José y Enrique perecieron por la tarde en el hospital. El informe elaborado por Trabajo a partir de la investigación realizada por el Instituto Valenciano de la Edificación -IVE- concluye que el accidente se produjo por la confluencia de dos circunstancias: una de las piezas del sistema de anclaje de la plataforma que se cayó estaba mal colocada; la barra que se empleó para salvar esta deficiencia tenía un defecto de fabricación y, además, no ofrecía la resistencia necesaria para el peso que tenía que soportar.
La plataforma que se desplomó se fija a la pared de encofrado por dos tornillos. Éstos se enroscan en unas piezas cilíndricas que se introducen en el encofrado antes de ser rellenado con hormigón. Esta pieza cilíndrica, también llamada «canuto» o «trompeta», ha de colocarse en horizontal y quedar perfectamente enrasada. Después se introducen los tornillos que servirán de anclaje a la estructura. Un sistema sencillo, según fuentes del caso, con un riesgo: que la pieza no quede bien enrasada. Eso fue lo que ocurrió.
La investigación ha revelado la incorrecta colocación de la «trompeta»; quedó, según los técnicos, demasiado dentro del bloque de hormigón. Y eso hizo que el tornillo que debería ir enroscado resultara entonces demasiado corto, motivo por el cual la UTE recurrió a una solución alternativa: empleó una barra pasante que, según fuentes del caso, no sólo carecía de la resistencia necesaria para aguantar el peso, sino que además presentaba un defecto de fabricación.
Reunión con el juez y el fiscal
En su defensa, la UTE ha alegado que empleó esta pieza como alternativa a los tornillos por recomendación del propio fabricante, que le habría garantiza la estabilidad y seguridad de la plataforma. Pero fue, según las mismas fuentes, una mera recomendación verbal del técnico comercial que el fabricante de estas piezas tiene en la obra, recomendación que la UTE no ha podido acreditar documentalmente. En el catálogo oficial de esta empresa, sin embargo, no consta referencia alguna a este tipo de barras.
Con estos elementos, la Inspección de Trabajo concluye que la UTE y la empresa subcontratada para el encofrado incumplieron el deber de vigilancia y control de los procesos de montaje de las estructuras y de los materiales empleados.
Trabajo ha propuesto una sanción, pero ésta quedará en suspenso mientras permanezca abierta la investigación judicial. El juez y el fiscal se reunirán hoy con los técnicos que han elaborado este informe, que será la base para decidir si se imputa a los responsables de las empresas un delito contra la seguridad de los trabajadores.
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