Pistoletazo de salida al cambio de «look» de la central térmica de As Pontes para reducir en un millón las toneladas de CO2
FERROL (LA CORUÑA). Un proyecto que, a todas luces, se presenta altamente ambicioso en el terreno económico y, sobre todo, en el medioambiental. Así se califica desde todos los «frentes» la incipiente transformación de la central térmica de As Pontes a la que su propietaria, la eléctrica Endesa, se comprometió hace ahora siete semanas -como informó ABC- y que comenzó a gestarse finalmente ayer con el desmontaje de la caldera del primero de los cuatro grupos. En un comunicado, la compañía puso sobre la mesa las ventajas que el proyecto conllevará para la sociedad gallega: entre ellos, el más polémico, la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero a la que el protocolo de Kioto obliga a las empresas (también del sector eléctrico, cómo no) de los países firmantes.
Según declaró ayer el director de la Unidad de Producción Térmica de As Pontes, Luis Fernández Sabugal, la modificación de los grupos de las instalaciones energéticas conllevará la emisión de un millón de toneladas de CO2 menos al año (pasará de los 10,5 millones de toneladas que produce en la actualidad a los 9,5 previstos para el primer semestre de 2008), si bien admitió que se seguirá «estando por encima de los límites marcados» en el mentado protocolo, que entró en vigor el pasado miércoles 16 de febrero.
Fernández Sabugal dejaba claro también que, a pesar del aplazamiento hasta abril de la apertura del mercado europeo de cuotas de emisiones, Endesa, como grupo, necesita unos diez millones de toneladas más de las que le han «tocado» en suerte en el Plan Nacional de Asignación de Derechos de Emisión (PNA), confeccionado por los Ministerios de Industria y Medio Ambiente. Y sólo As Pontes, como central, se verá obligada -en palabras del responsable de su producción energética- a adquirir derechos para emitir otros dos millones de toneladas de dióxido de carbono mediante la compra directa en el mercado o por medio de inversiones en la promoción de «tecnologías limpias en países en vías de desarrollo.
Nuevo y mejor material combustible
La finalidad de las obras (que la empresa ha valorado en unos 275 millones de euros y que se prolongarán durante no menos de treinta y seis meses) estriba en adaptar la central térmica a la combustión de hulla subtuminosa importada una vez se produzca el agotamiento del yacimiento de lignito pardo que explota As Pontes a día de hoy y hasta el 31 de diciembre del año 2007.
A partir de ese momento, y según lo especifica el escrito de Endesa, la compañía sustituirá una fuente de poder calorífico por la otra (de mucha mayor potencia) y conseguirá, al mismo tiempo, una serie de ventajas irrebatibles: primera, la planta mejorará su rendimiento hasta en un 7 por ciento. Ganará en competitividad, por consiguiente, generando electricidad a precios más bajos y fuertes en el mercado para enfrentarse al gas natural. Tercera, la longevidad: la compañía estima que merced a la transformación de los grupos y la no explotación de la mina de As Pontes se prolongará la actividad y la vida útil de la central en otros cinco lustros. Y, por fin, el beneficio que está más en boga en los últimos tiempos, Endesa conseguirá disminuir la salida de gases de la central más contaminante en la Comunidad gallega en un 9,5 por ciento.
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