Rivaldo y el Barcelona rompen su relación contractual

La página web del Barcelona emitió ayer un comunicado atribuido tanto al club como a Rivaldo en el que se confirmaba la rotura de la relación laboral que los unía hasta el próximo 30 de junio. La nota es muy lacónica para la enjundia del asunto y la división de opiniones que ha creado en el barcelonismo. Sin embargo en pocas horas, en la Asamblea General Ordinaria de esta tarde -en la que la Junta azulgrana presentará un presupuesto de 168 millones de euros-, es seguro que los compromisarios pedirán explicaciones y detalles sobre la marcha del delantero brasileño.
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El escueto comunicado concreta «una decisión que responde al mutuo interés» y destaca «la satisfactoria relación mantenida hasta la fecha, así como el buen espíritu en el que se han desarrollado las conversaciones en todo momento». Y, como suele suceder en estos casos, el Barcelona quiere «dejar expresa constancia de su reconocimiento a la contribución del jugador y a su permanente profesionalidad a lo largo de todos estos años para con el club». Ambas partes ofrecerán en breves fechas una conferencia de Prensa.
Una ruptura anunciada
Este desenlace parecía anunciado, pero una decisión tan fulminante y, sobre todo, tan cordial, no estaba en el guión. La excusa oficial del Barcelona para la ruptura es que con la llegada de Riquelme a Van Gaal le sobra un jugador extracomunitario. Pero la verdadera es el elevado coste anual del jugador, que ronda los doce millones de euros. Y, sobre todo, que dentro de un año el club lo perdería irremediablemente sin ingresar nada por él.
Rivaldo quería ejercer sus derechos y, más por sentirse despreciado, bloqueó varias ofertas. No estaba dispuesto a permitir que el Barcelona sacase tajada de un traspaso cuando, al término de esta temporada, su libertad le permitiría negociar un supercontrato. Pero el Barça quería a toda costa librarse de su alta ficha. El sábado dijo «iré donde quiera» rechazando cualquier condición. Como la rumoreada antiMadrid. La carta de libertad era su baza. Por eso todo se ha resuelto con esta inusual presteza ya que, como mal menor, el club dejará de pagarle doce millones. El Milán podría ser su destino.
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