Versos, visiones y vanguardias: Joaquim Molas y Enric Bou antologan la poesía visual
En «La crisi de la paraula» (Edicions 62), Joaquim Molas y Enric Bou componen la antología de la poesía visual a través de los siglos. De Egipto a las vanguardias
BARCELONA. ¿A qué llamamos poesía visual? Joaquim Molas y Enric Bou responden: «un texto cualquiera en el que combinamos de manera intencionada palabras para formar un dibujo. Leer y estudiar la poesía visual nos retorna a los orígenes de nuestro oficio como lectores».
Poesía visual. Futurismos de Marinetti, caligramas de Apollinaire, Junoy y Salvat Papasseit... Movimientos de vanguardia del siglo XX deudores de una tradición que se remonta a los pictogramas egipcios y el Románico primitivo. Del Romanticismo y el Simbolismo heredan la fragmentación del verso que atizaron Rimbaud y Mallarmé. La retórica pierde la batalla: los runruneos del maquinismo ahogan la palabra. Los estadios, el cine y la radio imponen una clamorosa ley de multitudes. Nuevos mitos piden paso: la iconografía urbana y los deportes de masas devienen material poético. «Para resolver la crisis de la palabra provocada por la civilización moderna, las vanguardias intentaron, por un lado recuperar su capacidad de sugestión, y por el otro, buscar y producir sorpresa» explica Molas. La ofensiva vanguardista pasa por destruir la unidad de la página y disgregar «ab infinitum»los tipos de letra. Desasidas de la caligrafía de las ortodoxias, las palabras flotan como islas; la realidad se dispersa en facetas como un cuadro cubista.
La escritura automática certifica la muerte de lo racional y el alfabeto invita al juego. Maridan letras, números, sonidos, signos mecanográficos y cuadros sinópticos. A diferencia de la poesía tradicional, apunta Enric Bou, la poesía visual sólo se puede leer. Detectada a lo largo de la historia cultural de Occidente, ha sido más cultivada en los momentos en que hubo mayor interrelación entre las artes plásticas y la literatura.En su propuesta antológica, Molas y Bou intentan demostrar «que desde la antigüedad clásica hasta las vanguardias, se ha insistido en un número limitado de formas y figuras y se ha trabajado con técnicas similares».
Del Barroco a Marinetti
«La crisi de la paraula» se desarrolla en tres bloques cronológicos: las muestras de la tradición clásica y barroca; el puente entre ésta y las vanguardias del siglo XX y, finalmente la explosión anterior a 1939. Mientras que los textos grecolatinos son anónimos, en la tradición barroca, Molas y Bou detectan «una voluntad de expresión individual muy implicada con el mundo de lo sagrado». William Blake y Walt Whitman abren las espuertas de la moderna poesía visual.
Escritores como Lewis Carroll o Nogueras Oller establecieron precedentes del caligrama. Molas y Bou distinguen cinco facetas del desgaste de la palabra: la liberación de la palabra al modo de Mallarmé y en caligramas; su reforzamiento en el collage que conjuga pintura y literatura; la descomposición a que la someten dadaistas y surrealistas; su alejamiento del discurso racional de la escritura automática y, en su fase más radical, su sustitución por objetos que la designen. La estación final sería «el silencio, el vacío, la nada».
Un eterno retorno a las fuentes del signo para volver a contar el mundo.
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