José Miguel Insulza:«Bono ha prometido más presencia policial y de cooperación de España en Haití»
El político chileno llega del país caribeño, donde acaban de proclamar presidente a René Préval, tras denuncias de fraude. «Algunos dieron fórmulas pero la decisión fue haitiana»

«Mi papel fue sólo hacer ver la necesidad de llegar pronto a una solución que pudiera mantener la paz»
JOSÉ MIGUEL INSULZA
Secretario general de la Organización de Estados Americanos
MADRID. Ministro en diferentes carteras durante más de una década bajo los mandatos de Eduardo Frei y Ricardo Lagos, el político socialista chileno viajó en la madrugada de ayer a Madrid para asistir al seminario que la Fundación Alternativas organizó sobre «Unión Europea y América Latina: retos comunes para la cohesión social», previo a la cumbre de mayo en Viena. José Miguel Insulza, de 62 años, estuvo exiliado en Roma y México durante la dictadura de Pinochet. Desde mayo es secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA). Después de colaborar en la solución de la última crisis haitiana, Insulza se reunió ayer en Madrid con José Bono, Bernardino León y Leire Pajín.
-¿Cómo valora la salida negociada en Haití que proclamó presidente a René Préval?
-No la llamaría una salida negociada. En todas partes existen organismos que tienen que resolver los problemas.
-¿No intervino la comunidad internacional?
-El organismo que tenía que resolver las discrepancias, de acuerdo con la ley haitiana, era la Comisión Electoral Provisional (CEP). En este caso hubo un debate no sobre si contar o no los votos en blanco sino sobre cómo contarlos. En la comunidad internacional todos se interesaron, algunos dieron fórmulas, pero la decisión fue haitiana, eso es importante que se sepa.
-¿Cuál fue el papel del secretario general de la OEA?
-Mi papel fue simplemente hacer ver la necesidad de llegar pronto a una solución de manera que se pudiera mantener la paz y la concordia, y seguir adelante en el proceso.
-El reparto de los votos en blanco entre los candidatos fue calificado de «golpe de Estado» por el segundo candidato, Leslie Manigat. ¿Teme un nuevo estallido de la violencia?
-No, conozco a Leslie Manigat y nunca ha sido un hombre que promueva la violencia. Además Préval tenía él sólo más votos que los otros 34 candidatos juntos. El problema se provocaba al contar los votos en blanco como si fuera un candidato más. Al menos cuando ayer (por anteayer) salí de Puerto Príncipe, todo estaba muy tranquilo. Y, según entiendo, sigue estando muy bien.
-Imágenes difundidas por televisión mostraban montones de votos en un vertedero. ¿Quién estaba detrás y cuál era su objetivo?
-No se sabe quién fue. No le doy importancia electoral a ese problema, más bien tiene un carácter delictivo. Quedó como un asunto anecdótico.
-¿Por qué cree que el pueblo respalda a Préval, cuando ya estuvo cinco años en el poder (1996-2001) y al país le llaman el «África del Caribe»? ¿Lo considera capaz de llevar la paz a Haití, como él ha afirmado?
-Conversé con él y me dio la impresión de que tenía planes bastante claros y probablemente vaya a poder trabajar con mucha más independencia que la vez anterior.
-Aunque el entorno de René Préval asegura que se ha distanciado de Jean Bertrand Aristide ¿podría regresar el ex presidente a Haití?
-Esa decisión la tendrán que tomar el Gobierno y las autoridades democráticas haitianas después del 29 de marzo y harán lo que estimen más prudente. Cualquier factor de división a estas alturas sería muy negativo.
-¿Cuáles son los retos del nuevo presidente y en qué le puede ayudar la comunidad internacional?
-El principal reto es que el país ha retrocedido económica y socialmente, hoy es más pobre que hace treinta años. Primero hay que poner en marcha la producción y la infraestructura, y ahí la comunidad internacional puede ayudar mucho entregando los recursos que ya están comprometidos con Haití. En segundo lugar, el desarrollo de una política social que va a tener muchas dificultades. Nadie puede esperar que en cuatro años los problemas se solucionen, Haití tiene un atraso muy grande.
-Usted ha reclamado la permanencia de las fuerzas internacionales. ¿Qué le parece la decisión del Gobierno español de retirar a sus tropas el próximo 5 de abril?
-Eso estaba comprometido desde el comienzo. Ante una petición de los presidentes Lagos y Lula, España decidió concurrir, pero con el claro compromiso de que se trataba de una presencia por un año. Por lo tanto, yo no lo hago equivalente a los demás países que han comprometido sus fuerzas. Naciones Unidas tendrá que ver a qué países solicita que pongan los efectivos para compensar la presencia española. El ministro Bono me ha dicho esta mañana (por ayer) que va a haber una presencia policial y de cooperación mucho más grande, y eso me parece bien.
-¿Ha podido ya dar algún paso en su compromiso de fortalecer la relevancia de la OEA y aumentar su capacidad de acción?
-Eso lo juzgará la asamblea y la opinión pública. La OEA se está moviendo con mucho dinamismo y hemos levantado el vuelo. Las instituciones son evaluadas por las crisis, van a preguntar qué pasó en Haití, en Bolivia y en Nicaragua. Hasta ahora nos ha ido bien.
-¿Para que la organización tenga mayor relevancia es necesaria una mayor independencia de EE.UU.?
-Estados Unidos es miembro de la OEA y no impone sus posiciones. Yo estoy tan tranquilo en ese sentido. He tenido una muy buena relación con el Gobierno norteamericano y no me siento cohibido para hacer las cosas que todos los países quieren hacer.
-En un año electoral en el continente ¿existe alguna candidatura que le preocupe porque peligraría la democracia, como podría ser el caso de Ollanta Humala en Perú?
-No me preocupa ninguna candidatura que pueda poner en peligro la democracia en estos momentos. No creo que la organización internacional esté para juzgar a la gente que se presenta candidato ni a los elegidos por el pueblo de manera democrática. La única amenaza para la democracia es que alguno busque pretextos para alterar el proceso democrático. Tenemos trece o catorce elecciones en un año y todo va a transcurrir muy bien.
-Era ministro de Exteriores cuando Augusto Pinochet fue detenido en Londres ¿La Justicia chilena llegará hasta el final en este caso?
-Fue una prueba de que teníamos razón. Decíamos que los juicios contra Pinochet si se hacían, tenía que ser en Chile, que la Justicia chilena para eso iba a funcionar, y ha funcionado. Francamente, y con mucho respeto, ha ido mucho más lejos de lo que habría ido en el extranjero.
CARMEN MUÑOZ
«La Justicia chilena ha ido mucho más lejos de lo que habría ido en el extranjero en el caso de Augusto Pinochet»
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