La mayor colección española de iconos bizantinos se exhibe en La Laguna
Las piezas, algunas de las cuales presentaban un estado de gran deterioro antes de su restauración, proceden de Rusia, Rumanía, Yugoslavia, Italia y Grecia

TENERIFE. La colección más importante de iconos bizantinos reunida en España, con 160 piezas originales que en su mayor parte tienen unos 300 años de antigüedad, se exhibirá en un museo habilitado para este fin en la catedral de La Laguna, tras haber sido restaurados los cuadros con un novedoso producto que elimina la carcoma.
Las piezas, alguna de las cuales presentaba un estado de gran deterioro, proceden de países como Rusia, Rumanía, Yugoslavia, Italia y Grecia y han llegado al Obispado de Tenerife a través de donaciones de particulares o por medio de mercantes que arribaron a las costas canarias.
El sacerdote ortodoxo y consejero de la Conferencia Episcopal Española Teófilo Moldovan, que también es experto en religiones orientales, afirmó que el museo tiene «una importancia cultural de la que se carece en Europa».
Según Moldovan, algunos de los iconos reunidos en el museo catedralicio, que se inauguró ayer en La Laguna, podrían haber terminado en sitios que no se atreve a describir. Además, comentó que no es posible precisar el valor de estas piezas.
«Museo único en el mundo»
El restaurador José Miguel Jiménez, propietario de la empresa «Tríptico restaura», especializada en la reparación de imágenes religiosas, explicó que el museo «es único en el mundo» porque presenta a los iconos en un templo, que es para lo que fueron concebidos.
Jiménez detalló que el museo de La Laguna tiene la particularidad de que «funde los dos pulmones del cristianismo», puesto que los visitantes podrán admirar en un templo católico piezas sacras ortodoxas. «La Catedral de La Laguna -subrayó- se convierte así en el único sitio del mundo donde convivirán las dos corrientes en un mismo edificio», lo que converge con el propósito del Papa Juan Pablo II de aproximar ambas vertientes del cristianismo.
También recordó que algunas piezas tenían carcoma, termitas y restos de raticida, e incluso a un icono se le habían superpuesto fragmentos de pintura para simular que estaba deteriorado por el tiempo.
Especialistas en arte sacro
El restaurador indicó que en la reparación de las piezas se ha trabajado conjuntamente con especialistas en arte sacro, en concreto en los símbolos religiosos ortodoxos, que tienen la peculiaridad de representar acontecimientos no incluidos en la imaginería popular católica. Estos acontecimientos se refieren a hechos bíblicos, como el nacimiento de la Virgen María o la exaltación de la Cruz, y también hay diferencias en la representación de la Natividad, que en el arte sacro ortodoxo se muestra literalmente como el cuerpo de Cristo y no en la forma de una hostia, como en el catolicismo.
Además, los ojos de la Virgen, que en el arte occidental miran directamente hacia el espectador, en el cristianismo ortodoxo aparecen «medio cerrados y como si miraran para adentro, ya que lo que pretende el icono es propiciar la reflexión personal», añadió.
Muchos de los iconos que se exhibirán en la catedral lagunera fueron elaborados por autores anónimos en el siglo XVII; algunos proceden del XVIII, y unos 30 son del XIX. La la pieza más moderna ha sido confeccionada por el franciscano Antonio Oteiza, hermano del fallecido escultor Jorge Oteiza.
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