Fallece Jesús Aguirre, duque de Alba, uno de los grandes animadores de la cultura española
Jesús Aguirre, duque de Alba, falleció ayer a los 66 años en su residencia madrileña del Palacio de Liria a causa de una embolia pulmonar, según un comunicado difundido por la Casa de Alba. Escritor, editor y académico, Jesús Aguirre contribuyó a ensanchar el horizonte de la cultura española en el momento en el que la Universidad apuntaba la posibilidad de una reconciliación.

Jesús Aguirre estaba enfermo desde hacía tiempo, pero el fatal desenlace sorprendió a primera hora de la tarde de ayer a su familia: su esposa, la duquesa de Alba, se encontraba en Sevilla, aunque el duque de Huéscar, Carlos Fitz-James Stuart, estaba en el Palacio de Liria. Según informó ayer un portavoz de la Casa de Alba, Jesús Aguirre falleció a consecuencia de una embolia pulmonar. La capilla ardiente se instaló en la residencia madrileña de los duques de Alba, desde donde partirá hoy a las cuatro de la tarde el cortejo fúnebre. El entierro tendrá lugar a las cinco de la tarde en la madrileña localidad de Loeches (cercana a Torrejón de Ardoz) donde se encuentra el panteón familiar de los Alba.
PÉSAME DE LA FAMILIA REAL
La Familia Real envió un telegrama de condolencia a la duquesa de Alba, Cayetana Fitz-James Stuart, en el que se mostraban «profundamente apenados» por el fallecimiento de Jesús Aguirre. Al pesar de los Reyes, se sumó el de numerosas personalidades que lamentaron la muerte de un hombre que dedicó toda su vida a la cultura. El secretario de Estado de Cultura, Luis Alberto de Cuenca, destacó su «talla intelectual y cultural»; los académicos Antonio Colino y Valentín García Yebra recordaron su intelgencia y su conversación «amena, festiva y cariñosa». Luis Goytisolo subrayó su «enorme cultura y su gran talento», así como la excelente labor que llevó a cabo como director de Taurus, aspecto que también quiso enfatizar Francisco Umbral: «Editó y tradujo todo el pensamiento europeo moderno, que aquí prácticamente se desconocía».
Fernando Savater, cuyas primeras salidas a la palestra bibliográfica apradinó Aguirre, lamentó la pérdida de un «hombre de una intelectualidad muy fina, muy aguda y sarcástica, de conversación divertida. Ha sido una persona muy importante en mi vida, no sólo en el ámbito profesional y literario, sino también en el personal». El director de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, Ramón González de Amezúa, y el de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras, Rogelio Reyes, mostraron también su pesar por la desaparición de «un intelectual de amplia cultura».
Esposo de la décimocuarta duquesa de Alba, con quien se casó en 1978, Jesús Aguirre Ortiz de Zárate fue un hombre volcado en el arte y la cultura. Sacerdote jesuita hasta 1969, se hizo seglar «por no tener respuesta a todas las preguntas», según confesó él mismo. Fue uno de los iniciadores del diálogo entre marxistas y cristianos y embajador de la Escuela de Fráncfort en España. En la década de los setenta dirigió la editorial Taurus, desde la que renovó el panorama literario español editando a filósofos como Teilhard de Chardin y Adorno, o a hispanistas como Stephen Gilman y Derek Harris. También desempeñó el cargo de director general de Música desde el que creó dos ballet nacionales —el Español y el Clásico— y el Centro Nacional de Documentación Musical.
COMPAÑERO DE RATZINGER
Jesús Aguirre dominaba cinco idiomas, había traducido obras de Adorno —a cuyas clases asistió en Munich—, Karl Rahner, Walter Benjamin y Julien Green, entre otros, y publicado numerosos escritos. Nacido en Madrid el 9 de junio de 1934, vivió hasta los diecisiete años en Santander, donde entró en contacto con el mundo de la cultura a través del grupo Proel.
Después de haber cursado Filosofía en la Universidad Pontificia de Comillas, se trasladó, en 1956, a Munich para estudiar Teología. Allí fue compañero del cardenal Ratzinger y alumno de Gottlieb Sohngen, que influyó mucho sobre él, y se doctoró con una tesis sobre Guillermo de Occam que le valió la calificación de «summa cum laude». En Alemania se adhirió a la Escuela de Fráncfort y participó como ponente en los primeros encuentros del «Diálogo entre marxistas y cristianos».
Desde mayo de 1983 era miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y desde el 4 de enero de 1985 ocupaba la «f» minúscula de la Real Academia Española, para la que fue propuesto por Dámaso Alonso, Fernando Lázaro Carreter y Rafael Lapesa. También perteneció a la Real Academia Sevillana de Buenas Letras.
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