Aeropuertos españoles deficitarios
Tras la polémica surgida por la caótica situación que se generó en el aeropuerto de El Prat como consecuencia de la huelga de trabajadores de Iberia, todos los focos de atención se han centrado en
Tras la polémica surgida por la caótica situación que se generó en el aeropuerto de El Prat como consecuencia de la huelga de trabajadores de Iberia, todos los focos de atención se han centrado en este único aeródromo. Sin embargo, existen otros problemas con mucho más arraigo y peor solución en el sector aéreo español. Sin duda, uno de ellos es el enorme contraste en el número de viajeros y ganancias entre los diferentes aeropuertos nacionales. A la mayoría de aeródromos no les salen las cuentas.
La oferta de aeródromos gestionados por Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea (Aena) asciende a un total de 47. De este gran listado, tan sólo Madrid, Barcelona, Palma de Mallorca y Tenerife son rentables, teniendo en cuenta que la rentabilidad de Aena es global.
Tráfico de pasajeros
El «podium» en cuanto al número de pasajeros anuales lo encabeza indiscutiblemente Madrid-Barajas, con más de 42 millones de pasajeros durante el año 2005, según datos de Aena. En el segundo lugar del cajón se encuentra el aeropuerto de Barcelona, con 27 millones de pasajeros, mientras que el tercer puesto lo ocupa Palma de Mallorca, aeródromo en el que hicieron las maletas 21 millones de pasajeros. Estos tres «gigantes de la aviación», sumados a los aeropuertos de Málaga y Gran Canaria, suponen el 62,1% del total de pasajeros registrados durante el año 2005.
A pesar de que todos estos aeropuertos experimentaron cierto incremento respecto a 2004, los más espectaculares correspondieron a otros con menos caché internacional. Es el caso de los aeropuertos de Santander (88% de incremento sobre 2004), Zaragoza (77,4%), Murcia-San Javier (67%), Valencia (49,1%) y Granada (48,2%). Buena parte del crecimiento de estos aeropuertos se debe a motivos puntuales. Por ejemplo, en el caso de Santander, su principal cliente es el BSCH, y el aeródromo de Zaragoza está aumentado el número de pasajeros gracias al impulso de la Expo Zaragoza 2008. En el polo opuesto, el de los descensos de pasajeros, se sitúan los de Badajoz (-11,7%), Vitoria (-3,7%), Menorca (-1,5%), Lanzarote (-0,9%) e Ibiza (-0,2%).
El enigma de las cuentas
La gran mayoría de aeropuertos españoles no son rentables, a pesar de que el gestor público no ofrece datos desagregados sobre cuánto cuestan y cuánto dinero genera cada uno de los aeródromos. Según los datos del Gobierno catalán, la rentabilidad del aeropuerto de Barcelona está por encima de la media, a pesar de que contó con 15 millones de pasajeros menos en el año 2005 que Madrid-Barajas. Pese a ello, el Gobierno catalán asegura que Barcelona cuenta con el 15% de la cuota de mercado de los aeropuertos españoles, con una aportación individual al beneficio de Aena del 25% y una cifra global de beneficios de unos 130 millones de euros. A la luz de estos datos, parece lógico que la Generalitat quiera hacerse con el control de los aeropuertos catalanes.
Sin embargo, si fuera efectiva en la totalidad de España la descentralización aeroportuaria, muchas comunidades presentarían números rojos en la gestión de sus aeropuertos, si atendemos a las cifras sobre número de pasajeros, operaciones y carga que presenta Aena.
Siete aeródromos presentan cifras negativas en su tráfico de operaciones (despegues y aterrizajes): Lanzarote (-2,7% sobre 2004), Menorca (-0,4%), Vitoria (-10,4%), Badajoz (-45,9%), Salamanca (-10,5%), Albacete (-9,5%) y Madrid-Cuatro Vientos (-2,6%). En la otra cara de la moneda, los incrementos más espectaculares corresponden a Jerez de la Frontera (43,7%), Murcia-San Javier (41,1%), Santander (38,7%) y Sevilla (25,3 %). Por último, en cuanto al vólumen total de carga que desplaza cada aeropuerto, llama la atención la diferencia existente entre los dos primeros. Madrid-Barajas movió durante 2005 más de 300 millones de toneladas, mientras que Barcelona, en segunda posición, se quedó en algo más de 90 millones, es decir, 210 millones de toneladas de carga de diferencia entre los dos principales aeropuertos del país. Si la comparativa la trasladamos a los aeropuertos más humildes, el contraste es abismal. El aeródromo de León, a la cola del ranking de tráfico de carga, sólo desplazó un total de 352 toneladas en el último ejercicio disponible, una cifra ridícula en comparación con los titánicos datos de los grandes aeródromos españoles.
El díficil equilibro de Aena
El sistema aeroportuario español representa un modelo único a nivel europeo. La propia entidad se define como «el mayor sistema aeroportuario y de navegación de Europa». Sin embargo, esto es así únicamente porque otros países europeos ya han acometido la complicada tarea de descentralizar sus aeropuertos.
En España, con un modelo aeroportuario fuertemente centralizado, la competitivad de los aeródromos pasa por la realización de fuertes inversiones en los principales aeropuertos. En este sentido, la ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, anunció recientemente un plan para destinar 18.000 millones de euros a mejoras y ampliaciones en toda la red de aeropuertos hasta 2010, aunque la mitad de dicha inversión irá a parar a Madrid y Barcelona.
Sin embargo, estas inversiones no pueden esconder que sólo seis aeropuertos nacionales son competitivos en el apetitoso mercado aeronáutico. El resto son una carga difícil de sobrellevar.
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