Alacia Klein y García Aráoz: A caballo de una época
Bella, divertida, deportista, indispensable en los últimos 50 y alocados años 60 de la Parrilla del Rex, Alicia Klein iba a ir como anillo al dedo para el jovial pionero del deporte e impenitente
Bella, divertida, deportista, indispensable en los últimos 50 y alocados años 60 de la Parrilla del Rex, Alicia Klein iba a ir como anillo al dedo para el jovial pionero del deporte e impenitente galán que era el afamado conde de Villapadierna: fue así la que calzó el terno nupcial al audaz criador de caballos y fundador de la federación de automovilismo; lo llevó al altar de los Jerónimos tras sus sonados romances con actrices en los 50, le dio dos hijos, Alicia Raimunda y José Felipe -como sus padres y abuelos- y así un sucesor al título y a la historia del caballero armado por Fernando el Católico en la batalla de Perpignan.
Alicia era hija de un próspero industrial alsaciano, Felipe Klein, y por familia estaba emparentada con los banqueros Valls-Taberner y el embajador Sanz-Briz, el héroe de los judíos que pudieron contarlo en el Budapest negro de nazis y Flechas Cruzadas. Conocida también como jugadora de golf y ganadora de varios campeonatos, había estado casada antes con Rafael Castillo, aviador e hijo del marqués de Jura Real, con quien había tenido asimismo dos hijos, Rafael y Eugenia.
Tal vez penúltima -como sugería ayer Nati Mistral- de una época acomodada en la despreocupada excentricidad, de una vivaz pandilla que incluía además de a don Pepe, a Toñales Gamazo, Fernando Baviera, Beatriz Hohenlohe, Marita Villalonga, Joaquín Vila, Pedro Lapique, Gracita Oriol, Charo Aznar, Mercedes Urquijo, Pepe Giménez Rosado (abuelo de Ruiz Gallardón), Andrés Fagalde, Miguel Primo de Rivera, los Bienvenidas, Litris o Pepe Vilar; llegó a participar en un documental de Borau junto a Conchita Montes, Lucía Bosé, Carmen de Hohenlohe y Natalia Figueroa.
Elegante y rompedora en su tiempo, su amiga Nati Mistral la ha recordado animosa y alegre anfitriona cuando aún residía ante el golf de Puerta de Hierro; se trasladó a Marbella y compró «La Garrapata» tras el fallecimiento del conde, allí donde la familia de éste había sido desde finales de los felices 20 -cuando Alicia nació- pionera en el oasis malagueño. Han regresado por donde solían también sus hijos: Alicia con un gran proyecto hotelero en la costa y, Felipe, retomando la cría y devolviendo a la vida la célebre Cuadra Villapadierna. A meses sólo de María Gabriela Padierna de Villapadierna, la condesa viuda fallecía en el día de la reedición del Memorial Conde Villapadierna, sobre 2.000 metros y más de 4 años. Cuando Alicia Klein se iba, Gem Stone entraba ganando -en el año 55 de la creación del Derby, por el propietario del mejor caballo de la historia del turf español; carrera que, como ahora la condesa, don Pepe tampoco pudo ver nunca ganar. En el Hipódromo de la Costa del Sol todos los jockeys corrieron de luto en su memoria.
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