Aviador Dro estrena los contenidos de su disco «Mecanisburgo»

Su emersión fue el resultado de la síntesis facilitada por dos circunstancias muy diferentes entre sí: de un lado, la buena reputación de la que había empezado a disfrutar el tecno finalizando la década de los 70, y, de otro, la veracidad que desprende el proverbio: quien da primero, da dos veces. En efecto, junto a Los Secretos, Nacha Pop, Alaska y Los Pegamoides, Zombies o Radio Futura, Aviador Dro fueron parte de la primera remesa de intérpretes que dieron cuerpo a la inconsistente «movida» de Madrid.
El cuarteto intentó así, a imagen y semejanza de patrones llegados desde Estados Unidos, convertirse en los Devo españoles de los años 80. Y, gracias a su inteligencia conceptual, puede afirmarse que lo consiguieron ampliamente: entonces, ya disponían de una copiosa producción discográfica («Alas sobre el mundo», «Selector de frecuencias» o el doble Lp «Síntesis», entre otros). Al detalle se sumó, además, una clarividente vocación industrial, que les llevó a fundar su propia compañía de discos, DRO (Discos Radiactivos Organizados), más tarde vendida a una multinacional.
Ahora, dos décadas después de aquello, habiendo visto cumplidas algunas de sus predicciones y con un generoso y regular suministro de discos que sobrepasa la docena, Aviador Dro presentan esta noche, a partir de las diez y media, en la sala Caracol, su último trabajo, «Mecanisburgo». El disco promete convertirse, en breve, en un juego «On line» de éxito rotundo. Pero, probablemente, lo más pintoresco del espectáculo se encuentre a pie de escenario: una legión de nostálgicos a los que siempre emociona y vuelve a procurar una agradable corriente continuista comprobar que hay cosas que aun perviven, promete dar color añadido a la cita.
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