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El Gamoneda más «duro y real» gana el Premio de la Crítica por «Arden las pérdidas»

El jurado calificó la obra como «un libro durísimo e inquietante» y valoró un trabajo que «lleva hasta el extremo todos los procedimientos poéticos»

Antonio Gamoneda recibió ayer desprevenido -porque asegura que no vive pendiente de los calendarios- el II Premio de la Crítica de Castilla y León que concede el Instituto Castellano Leonés de la Lengua por su obra «Arden las pérdidas».

«Uno de los poetas más importantes en lengua española», según comentó el presidente del jurado y académico de la Lengua, José Antonio Pascual, quien añadió que el escritor que no necesita un premio de estas características para ser descubierto. Respecto a la obra ganadora, Pascual se refirió a ella como «un libro durísimo e inquietante», basado en la existencia humana. Un trabajo que «lleva hasta el extremo todos los procedimientos poéticos», y que fue valorado por unanimidad por los miembros del jurado.

Sin amabilidades

Con la huella todavía reciente de los atentados del 11M en Madrid, la escritura del poeta leonés (aunque nacido en Oviedo, 1931) impacta todavía más. El propio Gamoneda reconoce que su libro «no es optimista, no está lleno de amabilidades, ni embellecimientos artificiales» y explica, para el que aún no se haya querido dar cuenta, que «la vida que estamos contemplando es bastante áspera y en este sentido la orientación de mi vida puede ser triste».

Y como su libro, su obra y su vida. «Hay úlceras en la pureza, vamos/de lo visible a lo invisible/ En este error descansa nuestro corazón», escribe en el poema «Viene el olvido» un Gamoneda que ejerce una poesía alejada de la búsqueda del testimonio. «Es una tendencia irracionalista de la modulación poética. Este cierto que la monodia y la pulsación poética de mi escritura deriva de la existencia dura, pero no es sólo mía. No creo que la poesía tenga un papel predeterminado. El poeta ha de interiorizar los datos del conocimiento, y hacerlos suyos para ver lo que sale», declara.

Un libro que duele

En «Arden las pérdidas», la periodista Ana San Romualdo destacó cómo Gamoneda aborda desde un prisma personal «la existencia y la suspensión de la existencia, con una gran dureza» y cómo es éste «un libro que duele». Para el presidente de la asociación Críticos del Sur, Antonio Hernández, Gamoneda es «un poeta del lenguaje, un poeta de la definición y también de la sugerencia, pero que no deja de plantear problemas de la realidad». Quizá por eso, el propio Gamoneda ponía en cuarentena el manido tópico de que cada poeta escribe un solo libro: «Sigo en una misma línea pero también con cierto cansancio. A lo mejor hay que pensar que la poesía pueda agotarse».

Pero que nadie se alarme. El «bluesman castellano» confirmaba ayer que está «rematando poemarios anteriores» y anunció que está también preparando su poesía completa: «Son muchos años de escritura de recopilación, de revisión. Espero que esté listo este año, pero no antes de octubre».

El director del Instituto Castellano y Leonés de la Lengua, Gonzalo Santonja, destacó la calidad de los trabajos que este año se presentaban a este certamen, y en particular el de la obra ganadora a la que se refirió como «dura y real». Santonja comentó que el poemario ganador fue desde el comienzo uno de los trabajos preferidos del jurado.

Para el escritor y miembro del jurado Ernesto Escapa, se trata de un «autor de culto y consagrado» pero que a la vez conserva «la sorpresa» para que el jurado se fije en él, y destacó que Gamoneda desmiente el dicho de «que nadie es profeta en su tierra».

Considerado como uno de los autores más consolidados y con la obra más consagradas del llamado grupo de «la generación de los 50», Gamoneda aglutina una amplia bibliografía entre la que destacan obras como «Mortal 36», «Libro de frío» y «Descripción de la mentira». Una generación a la que pertenece cronológicamente, pero de la que le separan diferencias notables. restringido durante años a su ámbito provincial, ajeno a grupos y escuelas, su obra podría resumirse como un diálogo personal con el tiempo.

El II Premio de la Crítica de Castilla y León no es el primer galardón de estas características con el que se reconoce la obra de este autor que posee, entre otros el Premio Nacional de Poesía y el Premio de Castilla y León en 1985.

Entre los finalistas de este año se encontraban también José María Merino con su obra «El Heredero»; José Ángel González Sainz con «Volver al mundo»; el libro «La vida invisible» de José Manuel de Prada; Gustavo Martín Garzo con «Pequeño manual de las madres del mundo», y Esperanza García Ortega con su obra «Garcilaso de la Vega».

En la primera convocatoria el premio recayó en el escritor salmantino Luciano García Egido por su novela «La piel del tiempo», que fue un gran éxito de ventas y crítica.

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