Los directores del Prado y la Albertina cierran filas en la polémica por los dureros
En cuatro días, el Prado ha emitido tres comunicados sobre los contratiempos surgidos en torno a la exposición de Durero, la gran apuesta del museo para 2005

MADRID. La polémica no estalló en Madrid, sino en Viena, cuando se hizo público que cinco de las obras de Durero de la Albertina que habían viajado a España para una muestra en el Prado no contaban con el permiso de las autoridades competentes austriacas. Además de que una obra no viajará finalmente a Madrid, parece que otras cinco sólo estarán uno y no tres meses, como reza en el contrato. El último comunicado tiene fecha de ayer mismo y lo firman conjuntamente los directores del Prado y la Albertina, que tratan de cerrar filas sobre el asunto justo un día antes de su presentación, que tendrá lugar hoy y se prevé movida, pues quedan aún muchos flecos abiertos. De momento, ayer por la mañana no colgaba ninguna banderola de la muestra en el museo (algo inusual). ¿Aparecería «La liebre»? No parece de recibo mantener un cartel de reclamo con una obra que puede descolgarse dos meses antes del cierre de la muestra.
El museo pisa con pies de plomo y en la convocatoria de prensa enviada ayer se advertía que «debido a la alta sensibilidad a la luz de las obras expuestas, no estará permitido el uso de flash ni de ningún otro tipo de iluminación artificial... Las obras estarám iluminadas con una intensidad máxima de 30 lux». En el tercer comunicado, Miguel Zugaza y Klaus Albrecht Schröder recuerdan que «durante todo el proceso de preparación de la exposición se ha mantenido el alto nivel de profesionalidad y garantías técnicas que habitualmente exigimos respectivamente las dos instituciones y que han quedado plasmadas en el correspondiente contrato formal de colaboración. El proyecto cuenta ya con la autorización administrativa preceptiva para el traslado de las 86 obras de Durero de las colecciones de la Albertina al Prado y todas ellas se encuentran en el Prado. En estos momento sólo existe una discrepancia con las autoridades austriacas, de naturaleza estrictamente técnica, en relación al tiempo de exposición autorizado de cuatro semanas para cinco obras. Los dos museos confian en que sean aceptadas las medidas excepcionales de exhibición propuestas por sus conservadores y de esta forma se pueda cumplir con el programa previsto».
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