Nuevos nombres en la «Operación Puerto»
A estas alturas de la «Operación Puerto», con cinco procedimientos abiertos en los tribunales al hilo del mayor golpe contra el dopaje en el deporte español, una de las claves para desentrañar el nudo
A estas alturas de la «Operación Puerto», con cinco procedimientos abiertos en los tribunales al hilo del mayor golpe contra el dopaje en el deporte español, una de las claves para desentrañar el nudo reside en el informe enviado por el Juzgado 31 de Madrid al Instituto Nacional de Toxicología. Qué cosas.
A este organismo técnico adscrito al Ministerio de Justicia que dirige el doctor Manuel Sancho ha llegado el informe elaborado por el laboratorio de Barcelona (IMIM) del doctor Segura. En ocho de las 99 bolsas que se analizaron pertenecientes a la «Operación Puerto» se han encontrado evidencias de eritropoietina (EPO) artificial. Y el Juzgado espera de Toxicología un documento sobre si los valores encontrados en esas ocho bolsas de plasma suponían un peligro para la salud de los deportistas.
En la legislación española el dopaje no es delito hasta que entre en vigor la «ley Lissavetzky», que ya ha sido aprobada por el Congreso. Al clan de Eufemiano Fuentes (el doctor Merino Bartres, el preparador Ignacio Labarta y el ex ciclista Alberto León) se le está juzgando por un delito contra la salud pública.
Es decir, por un lado discurre el conducto mediático y de la opinión pública, más pendientes de conocer el nombre y los métodos de los tramposos, y por otro, la interpretación del juez, que se ciñe al curso de la legislación y centra sus miras en el problema de salud público.
La pregunta que sale ahora del Juzgado 31 es si los elevados índices de EPO descubiertos en los presuntos clientes de Eufemiano (denominados con los alias Klaus, Falla, nº 5, nº 18, Mari y Gemma) ponían en algún riesgo su vida.
El laboratorio de Barcelona utilizó 12.000 euros para descifrar códigos y claves. Y con ese presupuesto realizó análisis de detección de EPO, de la hormona del crecimiento, del IGF-1 (el factor de crecimiento semejante a la insulina), de la hormona folículo estimulante (FSH), de agentes anabolizantes, DHEA, esteroides endógenos, etc, etc.
Sorpresas en la sangre
Sólo hubo ocho resultados «positivos» en las 99 muestras de plasma. Y tres correspondieron al número 5, Sevillano en las gracietas de Fuentes, y Óscar Sevilla a juicio del informe 116 de la Guardia Civil.
Pero la relación ha deparado otras sorpresas para el conocimiento público. También se detectó EPO en la sangre del número 18, Valv.Piti para la Unidad Central Operativa (UCO), quien investigó en su momento si se trataba de Alejandro Valverde.
El informe del laboratorio de Barcelona descubre nuevos nombres. Al menos, dieciséis apodos del club Eufemiano no han sido identificados por los investigadores. Se trata de los números 23, 24, 26, 33, 101, ANA, CFA, Dona, Falla, Gemma, Mari, Klaus, Sofa, Tonante, Tor y Urco. Y algo más, la última bolsa que fue recibida por el equipo del doctor Segura el pasado 1 de agosto no tenía ningún alias. Sólo una inscripción en el frontal con la clave sib 1ª, que correspondería a la nomenclatura siberia, los glóbulos rojos congelados según el lenguaje de Eufemiano.
Las versiones sobre la identidad de Mari discrepan. En el informe 116 de la Guardia Civil apareció una María con una acotación al margen (calendario 2002, 2003, 2004). La posibilidad de que fuese el fallecido José María Jiménez no cuadra con el dato de programación de 2004. El ciclista abulense falleció el 6 de diciembre de 2003. El actual Mari, depositario/a de tres bolsas de plasma en el laboratorio barcelonés, dejó su sangre en tres tomas en 2006 (cinco de enero, 17 de febrero y 16 de marzo). No puede ser, obviamente, Chava Jiménez.
El caso de Tonante
Fuentes conocedoras del caso hacen hincapié en el caso de Tonante, cuya presunta relación con Eufemiano Fuentes se circunscribe a enero de 2005, según figura en su bolsa de sangre. Se habla y no se para de un atleta de renombre, un mediofondista del primer nivel.
Y del mismo modo se garantiza en el run-run de la «Operación Puerto» que Ivan Basso fue cliente de toda la vida de Eufemiano Fuentes, pero que en 2006 se había desligado del médico canario. Un detalle que podría tener algún paralelismo en otros casos.
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