terrorismo
ETA se desprende de armas obsoletas y explosivo a punto de caducar
Los expertos han venido advirtiendo que la banda nunca entregaría pistolas o revólveres que les vincule con atentados. En todo caso, los venderá en el mercado negro

Las Fuerzas de Seguridad tienen constancia de que ETA tiene un número elevado de zulos «nodriza», con abundante arsenal, y otros pequeños. Sobre todo estos últimos los va vaciando y lleva sus armas y explosivo a otros depósitos y escondites de nueva construcción. Es una labor que ha seguido realizando el «aparato de logística» tras el cese de la violencia, dentro de las labores de mantenimiento de una organización terrorista que se resiste a desaparecer. [ Texto íntegro de la declaración de la Comisión Internacional de Verificación ]
Lo cierto es que para la propia Policía y Guardia Civil resulta más que difícil determinar cuánto armamento hay ahora en poder de ETA. Así pues, una vez que se pone fuera de uso una determinada cantidad de armas, munición y explosivo, las Fuerzas de Seguridad tendrían que abrir una investigación para determinar hasta qué punto pudiera ser algo fiable o, por el contrario, si se trata de una farsa en toda regla. Se cree, en todo caso, que habrá puesto fuera de uso armas obsoletas y material explosivo que ya estaría caducado o a punto de caducar porque su vigencia es limitada y además en las condiciones en las que lo oculta -zulos bajo tierra- se acelera el mal estado.
Pero la banda se queda armas, no porque se plantee la posibilidad de volver a los atentados, sino porque le sirve de baza para seguir presionando al Gobierno y, además, un lote importante, integrado por las pistolas y revólveres más nuevos, los vendería, si no lo ha hecho ya, en el mercado negro internacional para obtener dinero. Lo hizo el IRA (eso sí, tenía mucho más armamento) y las FARC, que son los grupos terroristas en los que se mira la banda ETA. Además, es poco probable que entregue armas utilizadas en atentados aún sin prescribir ya que se le volvería en contra e incriminaría a sus militantes aún huidos o presos por otrascausas. Todo ello hace que para las Fuerzas de Seguridad un «desarme» tiene un alcance muy limitado como gesto, y que el auténtico paso es la disolución que de momento la Policía no ve probable en ETA a corto o medio plazo.
De todas formas, asesorado por los expertos, el Gobierno no dice radicalmente «no», o que es una trampa. Su mensaje es: vale, va en la buena dirección, pero es insuficiente ya que lo que espera es la disolución definitiva. Una postura similar a la que dio Rajoy cuando ETA anunció el cese definitivo del terrorismo.
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