El PNV se distancia de Cataluña y avisa de que la «velocidad embriaga»
Los de Urkullu no renuncian a una «nación vasca en Europa» pero adolecen de un plan claro

El PNV no renuncia a alcanzar su particular «Ítaca», es decir, construir su ensoñada «nación vasca» dentro de Europa y promete que lo logrará «desde el diálogo y el acuerdo». Pero en su búsqueda incierta hacia la independencia no termina por exhibir una «hoja de ruta» clara y solo se limita a defender un nuevo «ritmo», más sosegado y reticente con el camino emprendido por el gobierno de Cataluña, con el que marca distancias . En su propio desconcierto por el ardor del soberanismo catalán, a Artur Mas incluso le avisa de que el «exceso de velocidad a veces embriaga» y advierte de que la «pérdida de control puede derivar en un accidente con consecuencias irreparables», también para los intereses del nacionalismo vasco.
La lección aprendida en el baño de realidad que para el PNV supuso el fracaso del rupturista «plan Ibarretxe», frenado en seco por el Congreso en 2005, asomó ayer en los discursos que los líderes de Sabin Etxea pronunciaron ante sus bases en el «Alderdi Eguna» o fiesta del partido, donde se cultivó el ansia secesionista, pero sin los órdagos de antaño .
Por más que el lendakari Urkullu y el presidente de la formación, Andoni Ortuzar, prometieran a los suyos que «nadie» les podrá «arrebatar» su «destino» de conformar una « nación vasca» dentro de Europa, sobre la base del «derecho a decidir », el PNV se desmarcó del discurso inflamado de CiU: «lo haremos a nuestro ritmo, con nuestro camino», recalcó la cúpula del PNV, convencida de que el camino trazado por Artur Mas le llevará al mismo «callejón sin salida» en el que se metió Ibarretxe.
La advertencia en favor de la moderación fue también para justificar su rechazo a conformar una entente soberanista con Bildu, que se acaba de ofrecer para convertirse en su socio de legislatura, como ERC es a CiU, siempre y cuando el Gobierno de Urkullu apueste decididamente y «sin complejos» por la ruptura.
Pero lo cierto es que en sus primeros nueve meses de gobierno los de Urkullu han priorizado la salida de la crisis, con un pacto estable alcanzado con los socialistas de Patxi López. No hay de hecho un horizonte claro de cómo aborda el PNV su «vía soberanista», más allá de la ponencia parlamentaria donde Urkullu pretende que los partidos vascos consensúen un nuevo estatuto jurídico vasco, que sitúe Euskadi en una relación de «igual» con España . Su deseo es que el texto sea votado en 2015.
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