La difícil decisión de Eduardo Madina
Hace un año, con ocasión del 38 Congreso, el número dos del Grupo Socialista dudaba de su capacidad para dirigir el PSOE

«Conozco bien el tamaño de mi partido, la grandeza del PSOE y me conozco a mí mismo y conozco mi tamaño. Sé que mi volumen no puede dirigir el volumen del primer partido de este país y toda su grandeza histórica y todo el futuro que tiene por delante», argumentaba Eduardo Madina hace quince meses, a punto de comenzar el 38 Congreso del PSOE.
Eran tiempos en los que las miradas se dirigían a él como «tercera vía» frente a su jefe, Alfredo Pérez Rubalcaba, y la que es su amiga, Carme Chacón, pero sus miedos personales se lo impedían
Hoy, convaleciente todavía de una operación secuela del atentado terrorista de ETA que en 2002 le segó una pierna, Madina ya no dice lo mismo. En conversación con ABC, reconoció en la noche del miércoles que se lo está pensando: «No me he reunido con nadie. Escucho al que viene y pienso. Nada más»... Una forma como otra cualquiera de decir que ahora si está disponible para ser candidato a la Presidencia del Gobierno en 2015 y luego secretario general. Y aquí el orden de los factores si altera el producto.
Patxi López, su principal rival, por el momento, ya ha dejado caer que él se presentará solo si antes le entregan el poder orgánico en un congreso extraordinario tras el previsible batacazo en las elecciones europeas del 25 de mayo de 2014. Madina rechaza esa hipótesis porque no contempla otra llegada al poder que por la vía de las urnas, votado en masa por militantes y simpatizantes.
De momento, la irrupción de ambos no hace ninguna gracia a Rubalcaba, quien ayer confesó que se irá «con alegría» si los militantes lo quieren . Daba a entender que todavía no ha descartado ser candidato a la Presidencia del Gobierno en 2015... aunque tampoco lo confirmó.
El líder socialista basa su estrategia de recuperación en los sondeos en esa indefinición, y en la tregua que le han otorgado los barones hasta la conferencia del 25 de octubre, pero se está encontrando con un PSOE ansioso que no acepta fiar a 2014 la resolución del liderazgo.
«Desactivar» a López
En el partido y el Grupo Socialista todo el mundo da por hecho que el anuncio de que Madina sopesa presentarse a primarias es una forma de «desactivar» el plan de López para hacerse con el poder orgánico sin pasar por primarias, del que daba cuenta ABC el pasado domingo.
«El partido no está en eso», replicó en Telecinco un cariacontecido Rubalcaba, que aprovechaba para lanzar una pulla a Madina: «liderazgo, sin duda; pero, si no tiene ideas, olvídate». Muchos consideran la indefinición hasta ahora del «número dos» del Grupo Socialista uno de sus puntos débiles de cara al liderazgo. De hecho, la corriente minoritaria Izquierda Socialista se apresuró a recordarle que como «cara nueva» está muy bien pero antes de apoyarle necesita saber con «claridad» su proyecto y su discurso, dijo José Antonio Pérez Tapias.
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