formación & empleo
¿Quién lanzó el primer «Mooc»?
La plataforma en español de cursos online gratuitos MiríadaX se suma a la carrera de las anglosajonas Coursera, Udacity y edX

La presentación mundial en Río de Janeiro de MiríadaX, la mayor plataforma online de educación en español y portugués impulsada por Banco Santander y Telefónica, sitúa a los «Mooc» (cursos online abierto y masivos) en el centro del debate educativo. Un debate que pasa por la reinvención de un sistema -desde el colegio hasta la Universidad- que, entre otros desafíos, tiene que afrontar el de su rápida adaptación a la revolución tecnológica . Y que obligará a la reestructuración de un sector, como muchos otros -cine, música, viajes, medios de comunicación-, profundamente afectado por la gratuidad de internet.
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MiríadaX se dirige a los 600 millones de personas que hablan español o portugués en el mundo y entra en competencia directa con las grandes plataformas anglosajonas - Coursera, Udacity, edX ...- que estaban ya en el «negocio» de los cursos en abierto y gratuitos desde hace unos cuantos años. Una red a la que han ido sumándose las más prestigiosas universidades del mundo con programas adaptados al formato de aprendizaje online, y a la «caza» de alumnos internacionales. ¿Pero cuál es el origen de este nuevo modelo? ¿Quién, dónde y cuándo lanzó el primer Mooc?
La primera respuesta «masiva»
En el otoño de 2011, un grupo de científicos de la Universidad de Stanford (Estados Unidos) colgaron en abierto un curso sobre Introducción a la Inteligencia Artificial , utilizando para ello una prometedora startup llamada «Know Labs», que acabaría convirtiéndose en «Udacity», una de las principales plataformas de «Mooc» (del inglés Massive Online Open Course) en la actualidad. El curso no fue el primer «experimento» encaminado a lograr la democratización del acceso online a una universidad de élite, pero sí marcó un significativo punto de inflexión porque fue la primera vez que la respuesta de los estudiantes ante una oferta así tuvo un carácter «masivo» . «The New York Times» cifró, en un análisis sobre este fenómeno publicado en 2012 (el año de los «Mooc» ), en más de 160.000 las peticiones de matriculación que recibieron los profesores del curso, procedentes de más de 190 países de todo el mundo.
La puerta quedaba definitivamente abierta para que otros prestigiosos centros —como Harvard, Berkeley o el Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT)—, que ya estaban investigando posibles variables de este mismo sistema desde 2008 , crearán diferentes plataformas digitales en las que integrar todo tipo de cursos. Si las primeras propuestas estaban lógicamente muy relacionados con el sector IT (Tecnologías de la Información), hoy es posible encontrar cursos casi de cualquier materia . El abanico de posibilidades depende de la incorporación de nuevas universidades a este tipo de plataformas online , que permiten «utilizar la economía de internet para conectar a una serie de profesores expertos de todo el mundo para dar formación de alta calidad a bajo coste», tal y como defienden los fundadores de «Udacity».
Mil millones de mentes
Después de «Udacity» nació también a iniciativa de Stanford la plataforma digital «Coursera» , y desde el MIT se puso en marcha un proyecto en colaboración con Harvard que culminó en el actual «edX» . Las tres sumaban a comienzos de 2013 más de 230 cursos procedentes de más de 40 instituciones americanas, con una audiencia potencial de más de tres millones de estudiantes. El objetivo para 2021 es llegar hasta mil millones de mentes : «Para cualquier persona, en cualquier lugar del mundo y en cualquier momento», reza uno de los lemas fundacionales de las plataformas.
Los «Mooc» actuales producen beneficios —al menos en el modelo americano—, porque una parte las compañías acuerdan con terceros la cesión de datos a grandes empresas de cazatalentos . Aunque la solicitud sea masiva, la tasa de abandono es de un 85% y, de los que quedan, muy pocos alumnos llegarán a finalizar cursos tan específicos y que exigen una alta cualificación. Pero es ese pequeño grupo en el que se fijarán las multinacionales para su reclutamiento, a través del sesgo realizado por las propias plataformas de las Universidades. Además, aunque el curso sea gratuito, la certificación no lo es : Coursera ganó su primer millón de dólares en 2013 al introducir la opción de pagar una tasa de entre 30 y 100 euros para obtener el certificado final del curso. Algunas universidades están estudiando cómo ofrecer versiones digitales de su MBAs a precios muy inferiores y las empresas empiezan a ver con buenos ojos los títulos obtenidos -o al menos cursados- en este tipo de plataformas.
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