Europa busca las fórmulas para combinar crecimiento económico y reformas
Los expertos no confían en que la eurozona modifique el grueso de sus políticas tras las elecciones alemanas
Un año y medio de recesión. La más prolongada de la historia del euro . Menos agresiva que la de 2009, pero más continuada, y sin muchas perspectivas de mejora. La entrada en recesión de Francia , con un retroceso del 0,4% interanual en el primer trimestre, y el estancamiento de Alemania, que se libra por poco de la recesión, pero que acumula una caída del 0,3% en el último año, presentan un panorama desolador para el futuro. Las dos economías más fuertes del euro, que acumulan cerca del 50% del PIB de todos los países de la moneda única, presenta un 2013 ajeno a la recuperación.
Ante este escenario, cada vez son más las voces que reclaman que Europa otorgue más peso a las políticas de crecimiento. Y no parecen dispuestos a esperar a la celebración de las elecciones alemanas en el mes de septiembre. Pero la depresión ya no es solo cuestión de los países del sur . Aparte del caso francés, Holanda, con un retroceso del 1,3% en los últimos doce meses, y Finlandia, con una caída del 2% en ese mismo periodo de tiempo, empiezan a ocupar el foco de los problemas. Los dos países que habían acompañado a Alemania en la línea dura de la austeridad empiezan a probar su propia medicina. República Checa y Eslovenia, este último con sombras de rescate sobre su cabeza, se unen también a un club que siguen abanderando Grecia, Portugal y Chipre, arrastrando a su vez a España e Italia.
«Claramente, existen muchas presiones para que se logre un mayor crecimiento . Quizás tras las próximas elecciones en Alemania esa cuestión figure en una posición cada vez más prominente», declara Richard Young, director del Think Tank FRIDE. Pero por encima de esa cuestión, Young presenta un debate accesorio: «más allá de si hace falta más crecimiento o más recortes, la cuestión real es cómo diseñar una estrategia sostenible de competitividad ».
Tiempo ha pasado desde aquel junio de 2012 en el que parecía que las cosas comenzaban a cambiar . Los relevos en los gobiernos de Francia, España e Italia daban lugar a un nuevo escenario. El binomio merkozy se había terminado. Una reunión en Roma promocionada como «cumbre por el crecimiento» sentó a una misma mesa a Rajoy, Monti, Hollande y Merkel. La cumbre de las cuatro mayores economías del euro terminó con el compromiso de impulsar un plan de estímulo de 120.000 millones de euros a través del Banco Europeo de Inversiones (BEI). Pero casi un año después de las promesas de ocuparse «más enérgicamente» del crecimiento y del empleo, el mecanismo que pretendía cambiar el rumbo de Europa no termina de implementarse.
Viejas y nuevas políticas
Más allá de las decisiones del BCE , la apuesta por nuevas políticas ha venido más por el lado de flexibilizar los ajustes que por la puesta en marcha de políticas de crecimiento. ¿Puede esperarse de Europa un cambio de rumbo?
La clave es cómo diseñar una estrategia sostenible de competitividadFuentes de la Comisión Europea (CE) consultadas por este diario mantienem el criterio de que «no hay contradicción entre reducción del déficit y políticas pro-crecimiento: ambas cosas van unidas y ambas políticas, inteligentemente aplicadas, contribuyen al crecimiento y por tanto a la salida de la recesión», apunta. «Siempre hemos dicho en la CE que se trata de un binomio: consolidación fiscal inteligente más políticas pro-crecimiento», pero reconoce que «es indudable que sólo la austeridad fiscal no produce resultados» .
Desde la CE apuntan que el pacto para incrementar el capital del BEI, que dará más crédito al sector empresarial en Europa, «es un proceso lento pero inexorable y que no ocurre de la noche a la mañana». Apuntan además que las relaciones entre Francia y Alemania no se encuentran tan deterioradas como se cree, «al margen de lógicas divergencias sobre algunos temas ».
Federico Steinberg, investigador del Real Instituto Elcano y profesor de la Universidad Autónoma cree que los acuerdos por el crecimiento han quedado «diluidos» , aunque reconoce que el BEI ha continuado dando créditos, pero que no ha llegado a producirse el boom. Steinberg considera que es la única herramienta que, en coordinación con el BCE, para que el crédito fluya hacia las Pymes.
Es además de los que apunta que nuevas bajadas de tipos por parte del BCE serían positivas , «porque depreciarían el euro y eso beneficiaría las exportaciones». El profesor estima también que no es conveniente «hacerse ilusiones» con que Alemania cambie de política tras las elecciones: «Podrán volver a relajar los criterios de déficit, pero no cambiarán su posición», sentencia.
La fuente comunitaria apunta por el contrario que sí habrá cambios, «pero que estos serán graduables, además en Alemania hay un fuerte consenso con las políticas actuales que se aplican en ese país , en ambos lados del espectro político, y por tanto cualquier resultado electoral no va a producir ningún giro radical», afirma.
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