Amancio Ortega, el rey del «Monopoly»

El fundador de Inditex, Amancio Ortega, puede presumir de ser un hombre hecho a sí mismo. Aquel pequeño empresario que comenzó con un negocio de batas es en la actualidad el tercer hombre más rico del mundo tras escalar dos puestos en base al último ránking de Forbes con un imperio que da trabajo a más de 100.000 personas. Ortega, que amasa una fortuna de unos 43.000 millones de euros y dispone el 60% de acciones del grupo, destaca además por su discreción, aunque su condición de multimillonario le permite gastar el dinero en lujos con los que un simple mortal ni siquiera podría soñar.
Pese a llevar una vida en apariencia austera; vive en un dúplex en La Coruña, come a diario en Inditex, viste de forma sencilla y no frecuenta eventos de alta sociedad, el padre de Zara ha ido forjando un gran coloso inmobiliario comprando los edificios que ocupan sus tiendas así como diferentes inmuebles en las principales arterias de las capitales de todo el globo.
La cartera inmobiliaria de Ortega, adquirida a través de la sociedad Pontegadea, asciende a 3.073 millones de euros con propiedades como la Torre Picasso (400 millones de euros), un edificio de oficinas en el Paseo de la Castellana (153 millones), la sede del BBVA en Barcelona (100 millones) o la tienda de Apple en el Paseo de Gracia (80 millones). Además, es dueño de inmuebles en grandes ciudades como Nueva York, Chicago, San Francisco o Londres.
Gracias a la rentabilidad de las inversiones y en plena crisis de la vivienda en España, la sociedad inmobiliaria de Ortega, Pontegadea, obtuvo en 2011 un beneficio de 248 millones de euros.
Avión privado, yate y «Sorollas»
El fundador de Inditex dispone de otros bienes de lujo destinados a un uso más personal como un avión privado Bombardier valorado en 40 millones de euros y que comparte con sus empleados en viajes de negocio. Asimismo, como tantos otros multimillonarios, el gallego dispone de un yate de 31 metros de eslora y valorado en seis millones de euros.
Otro de los «caprichos» que se le conocen tienen que ver con el arte, en concreto con la pintura, ya que el empresario contaría con una colección de «Sorollas» adquirida a lo largo de los años.
Pensando en su hija Marta, levantó uno de los mejores centros hípicos de Europa, el Casas Novas en Larín. También por su hija, que protagonizó una discreta pero costosa boda en 2012, Ortega pagó 383.000 euros, según publica Forbes, para evitar que se publicaran fotos de su luna de miel en Camboya y Australia con Sergio Álvarez.
Pero, el hombre más rico de España también opta por la filantropía. El año pasado realizó un donativo de 20 millones de euros a Cáritas, una suma sin precedentes en la historia de la institución eclesiástica. La Fundación Amancio Ortega también destina fondos para becas a estudiantes en Canadá, Estados Unidos y para Proyecto Hombre, entre otros.
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