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ABC Cultural

Ureña y «Pastelero», una lucha épica en San Isidro

Alejandro Talavante corta una oreja en una emocionante corrida de Victorino Martín

Paco Ureña, frente al encastado tercer toro de Victorino Paloma Aguilar

ABC.ES , ABC.ES y ABC.ES

Crónica

Con los toros de Victorino Martín , Alejandro Talavante corta una oreja; Paco Ureña lleva a cabo una labor verdaderamente épica, con un toro muy bravo: sin trofeos, sale muy reforzado.

Una vez más, el fallo de muchos toros ha aumentado la lógica expectación que despiertan los toros de Victorino Martín. Lo hemos vivido en Madrid, en Sevilla, en Bilbao... En un momento en el que tantos ganaderos han rebajado la casta y la fiereza, buscando la «toreabilidad», el «toro artista» y tantos otros camelos, que intentan disimular la flagrante disminución de las características propias de un toro bravo, Victorino apostó decididamente por lo contrario: el toro encastado, fiero, poderoso, cuya lidia suscita auténtica emoción . Al interés que despiertan estos toros se une, esta tarde, la presencia de una primera figura, Alejandro Talavante: un auténtico gesto.

Un gran elogio de Curro Romero llamó la atención de muchos sobre el riojano Diego Urdiales : sigue siendo un torero clásico, de buen gusto, pero no ha dado el salto a la primera fila. No ha tenido fortuna, con su lote. En el primero, complicado, trastea movidito, se ve aperreado en la muleta (¿por qué ha brindado?), corta en seco y mata mal. El cuarto va de largo, galopando, al caballo de Manuel Burgos, muy aplaudido. Urdiales intenta doblarse pero, cuando se para, el toro le tropieza la muleta y se le sube a las barbas. Una tarde para olvidar.

El segundo, encastado, da buen juego. La faena de Talavante es seria, clásica, bien concebida y realizada, con su habitual facilidad. Liga dos series de naturales de categoría y mata bien: justa oreja. El quinto recibe mucho castigo en varas , es pegajoso, raja varios capotes. Alejandro intenta enseñarle a embestir pero el toro se resiste: no se entrega pero no se va… y el que se va es el torero, que desiste. Mata mal.

Después de años de lucha, el murciano Paco Ureña logró destacar y entrar en las Ferias. En Sevilla todavía se recuerda una faena suya a un Victorino. Ha demostrado una entrega digna de elogio toda la tarde, desde el arriesgado quite por gaoneras modernas, a lo José Tomás, en el segundo. El momento cumbre de la corrida se vive en el tercero, «Pastelero», cárdeno bragado meano, de 520 kilos, un toro de bandera, al que se debió dar la vuelta al ruedo. Pica muy bien Iturralde, ovacionado. La faena de muleta de Ureña oscila entre el valor y los apuros, con una constante emoción. El toro humilla pero embiste como una bala, se revuelve rápido . Es una pelea que no se sabe quién ganará (la definición del toreo de Pepe Alameda), muy alejada de la rutina esteticista de tantas tardes. Bajándole mucho la mano, Paco logra imponerse… hasta cierto punto. Con un toro así, cualquier error se paga. Cuando se templa un poco, la calidad de los muletazos sube. Hasta el final, no se le acaba la cuerda, como al conejito del anuncio… Se vuelca Ureña en la estocada pero necesita tres descabellos: no hay trofeo pero no olvidaremos esta faena. Al último, muy armado , le pegan fuerte en el caballo, pero eso no evita el mitin banderillero. Por bajo, el toro repite pero las embestidas son desiguales, pronto se apaga. Le saca algún muletazo bueno, a costa de algunos sustos: otra actuación digna.

En el recuerdo queda ese torrente de bravura que ha sido «Pastelero» y la lucha épica, muy meritoria, de Paco Ureña.

Posdata. Cuando escucho a algunos antitaurinos hablar del «pobrecito toro», recuerdo lo que dice Ignacio Sánchez Mejías: «El toro bravo es una fiera como el león y el tigre, a quienes acomete y vence, cuando a ellos se enfrenta». A Madrid llegó, en 1897, un circo que traía a «César», un tigre de Bengala que se anunciaba como «el animal más feroz que existe en el mundo». Cuando lo enfrentaron al toro «Regatero», el tigre acobardado, huyó a chiqueros. El público, enfervorizado, gritó vivas a España, mientras se escuchaba la «Marcha de Cádiz»... Lo he recordado, esta tarde, al ver la bravura auténtica de «Pastelero», ese gran toro de Victorino.

Directo

Sexto toro

Bocacho, número 29, negro entrepelado bragado meano, de 529 kilos. Toro exigente, con el que Ureña hace un esfuerzo con sincera disposición. Pinchazo y estocada. Ovación de despedida.

Quinto toro

Sale Pesonero, número 59, negro entrepelado bragado meano, de 570 kilos, más feote. Desordenada lidia, con muchos capotazos. No le agrada nada a Talavante, que abrevia. Mata mal. Pitos.

Cuarto toro

Buscaplebes, número 58, cárdeno bragado meano, de 552 kilos. Se arranca de lejos con alegría al caballo entre la alegría de la afición. Urdiales se dobla torero con el toro y deja alguna bonita pincelada. Pero tampoco lo ve claro con un toro medio, que se queda cortito, y no surge el acople. Pinchazo y estocada. División (con más ovaciones) para el toro y leves pitos al torero.

Tercer toro

Vibrante el saludo a Pastelero, número 20, cárdeno bragado meano, de 520 kilos. Paco Ureña plantea faena sobre la derecha, por donde el toro embiste con transmisión y casta. Todo lo quiere por abajo. Tiene los problemas lógicos de la casta, se revuelve rápido. Hay que andar listo con el exigente victorino, y el murciano deja series sinceras y emotivas. Meritoria tanda por el izquierdo, con pureza. En un cambio de mano al pitón zurdo, le busca, pero sigue por esa mano. Le aplauden la colocación. Otra más emocionantísima por el derecho a toma y daca, con Pastelero con la boca cerrada hasta el final. Se vuelca en la estocada, que cae tendida, y tres descabellos. Dos avisos. Vuelta al ruedo. Gran ovación a Pastelero, que merecía la vuelta al ruedo.

Segundo toro

Sale Murmullo, número 75, negro entrepelado, de 517 kilos, pitado por un sector por su no sobrado trapío, pero muy victorino. Talavante convierte los miaus en oles con profundas verónicas. Ureña se echa el capote a la espalda en gaoneras ceñidas. Brinda al público Alejandro Talavante. Se dobla con el toro y luego enlaza unos naturales con naturalidad, que nos siempre son así. En el sitio, se planta con la zurda, cita, acude Murmullo con buena embestida. Sugen los oles. Otra a derechas, con mucho temple, sin bajarle del todo la mano, con un cambio de ídem. De nuevo con la mano del tenedor, busca la colocación, saca uno lentísimo, se para en el otro y aguanta. Improvisa una arrucina, el cambiado y uno de pecho inmenso. Con paso firme se va a por la espada y con el toro en el platillo. Valiente y torerísimo el broche. Estocada trasera y tendida y descabello. Oreja.

Primer toro

Soberano, número 17, negro, de 592 kilos. Flojea este primero y Urdiales, desconfiado, tira algo de su faceta lidiadora y abrevia. Tampoco lo ve claro al matar. Da un auténtico mitin, pinchazo tras pinchazo. Pitos.

Paseíllo

Hacen el paseíllo Urdiales, de verde esperanza y oro; Talavante, de rosa y oro, y Ureña, de canela y oro.

Ambiente

Mucho ambiente en los alrededores de la Monumental de las Ventas desde primera hora. En las taquillas cuelga el cartel de «No hay billetes».

Sorteo

Esta mañana se enchiqueraron los seis ejemplares que finalmente se lidiarán después del lío de corrales. Los pesos de los victorinos oscilan entre los 517 y los 592 kilos. Los sobreros son de Juan Manuel Criado y Salvador Domecq.

Cartel

¡Buenas tardes! Bienvenidos a la vigésima séptima corrida de la Feria de San Isidro. Llegan los victorinos, de los que darán cuenta Diego Urdiales, Alejandro Talavante y Paco Ureña.

Previa

Tras el lío de corrales, ya están enchiquerados los seis toros de Victorino que se lidiarán esta tarde en Madrid. En una tarde de expectación y cartel de «No hay billetes» , destaca la presencia de Alejandro Talavante con los toros de la A coronada, acompañado por Diego Urdiales (que abre plaza) y Paco Ureña (que cierra cartel).

Este es el orden de lidia :

1. Soberano, número 17, negro, de 592 kilos.

2. Murmullo, número 75, negro entrepelado, de 517 kilos.

3. Pastelero, número 20, cárdeno bragado meano, de 520 kilos.

4. Buscaplebes, número 58, cárdeno bragado meano, de 552 kilos.

5. Pesonero, número 59, negro entrepelado bragado meano, de 570 kilos.

6. Bocacho, número 29, negro entrepelado bragado meano, de 529 kilos.

Los sobreros son de Juan Manuel Criado (Jareño) y Salvador Domecq (Infante).

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