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Fuego y tradición en La Candelaria

Platos de la comarca, mercados, juegos y demostraciones artesanales centran las actividades de la tradicional fiesta

Fuego y tradición en La Candelaria QUERCUS

POR J.J. MADUEÑO

La fiesta de La Candelaria, una de las fiestas más populares de Dos Torres, congregó ayer, en torno a la plaza de la villa de la localidad, a casi 3.500 personas que pudieron regresar al pasado.

Las actividades comenzaron a media mañana, con la apertura de la XVI Muestra Gastronómica, que contó con una rica exposición de productos típicos de la tierra y platos elaborados por vecinos y colectivos del municipio. A continuación, se procedió a la apertura de los Mercados Francos. Empresarios de la localidad, ataviados con vestidos tradicionales, expusieron al público sus productos más característicos, haciendo demostraciones de artesanía local en vivo. Herraje de caballos, trabajos de granito o cestería son algunos de los antiguos oficios que contribuyeron a crear la ambientación de la fiesta, promocionando el comercio local.

«El mercado franco era un mercado libre de impuestos que el señor de Santa Eufemia, que vivía en Torrefranca, organizó para atraer a los vecinos de Torremilano», explicó ayer Manuel Torres (PP), alcalde de Dos Torres, mientras paseaba entre los puestos. «Los expositores los ponen las asociaciones del pueblo y las ONG, que así recaudan fondos para sus actividades durante el año», añadió el regidor.

Las hogueras nacían por los rincones de la villa y por las calles más cercanas, para ser el punto de encuentro de los visitantes, que combatían así el frío y disfrutaban de esta vuelta a los orígenes de Dos Torres. «La fiesta es una rememoración de la época en la que Torrefranca y Torremilano estaban separadas y convivían una con la otra. En esta fiesta nos remontamos a los siglos XV y XVI, mucho antes de la unificación por decreto del Espartero, ya en el XIX», detalló el alcalde.

La plaza olía a humo por las hogueras y la gente caminaba observando cómo todo el pueblo se volcaba en la celebración de la fiesta y esperando a que ardiera la hoguera principal, hecha con troncos de encina secos que los vecinos trajeron del campo.

Una ruta teatral, que complementaba a la siempre exquisita gastronómica, explicaba la historia de la villa en sus lugares más significativos, las iglesias, plazas y lugares más emblemáticos del municipio en una obra itinerante, a la que acompañaba una banda tocando notas del medievo.

Pese al extenso programa, el coste de la fiesta no se ha disparado. «Nos hemos gastado unos 4.000 euros, que no es mucho visto el gran volumen de actividades», dijo Torres.

Fuego y tradición en La Candelaria

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