el mentidero
Seis grados de separación catalana
Si el sociólogo americano Stanley Milgram levantara la cabeza, vería superada su teoría de los seis grados de separación, según la cual, todos los seres humanos estamos contectados entre sí por una cadena de conocidos que no supera los cinco intermediarios. Lo que Milgram no dedujo y han demostrado Catalunya Ràdio y TV3 es que cualquier atleta olímpico podría tener orígenes catalanes. Gracias a la cobertura informativa que estos medios públicos han hecho de los Juegos de Londres, hemos descubierto que el más ignoto levantador de pesas de Azerbaijan tiene un primo en La Pobla de Segur o que un luchador de Taekwondo nacido en Filadelfia pasó un verano en Aigüestortes. La noticia residía más en esa conexión que en el logro deportivo, sobre todo si el atleta en cuestión formaba parte de la selección española. Exagero, obviamente, pero el tamiz nacionalista existe. Y el concurso de méritos patrióticos entre los articulistas afines a CiU, también. Hasta el punto de insinuar que es incompatible lamentar la muerte del historiador Josep Maria Ainaud de Lasarte y la del actor Sancho Gracia, tal es el pequeñísimo universo mental de algunos. Puede que estos intelectuales hubieran opinado de otra manera al saber que quien encarnó a «Curro Jiménez» estudió en el Conservatorio Margarita Xirgu (legendaria actriz nacida en Molins de Rei). Ahí tienen la conexión catalana.
Y es que la teoría de la separación de Milgram no falla. La de CiU, la que apunta a la separación de España, sí. Reclamar la independencia fiscal, como acaba de hacer el presidente Artur Mas, al tiempo que se pide al Gobierno español el cobro del fondo de liquidez chirría, aunque pueda interpretarse como la solicitud de un finiquito, previo adiós a un Estado que no tiene fondos para acceder a las pretensiones convergentes. Es de agradecer, no obstante, que el portazo que Mas quiere dar a España no vaya acompañado de exabruptos o de chantajes explícitos. De eso se encargan Pere Macias, que fue consejero de Política Territorial en el gobierno de Jordi Pujol, y Josep Rull, que estaba llamado a ejercer ese cargo con Mas, pero fue desbancado por Lluís Recoder. El primero se dedica a defender las subvenciones nacionalistas «por cojones», mientras que el segundo azuza el sentimiento de «o pacto fiscal o independencia». O sea, «caixa i faixa».
Macias fue un trovador gallego del siglo XIV, por lo que dejo a los historiadores la interesante tarea de averiguar cuántos grados de separación tiene el portavoz adjunto en el Congreso con Mariano Rajoy, más allá de los escaños parlamentarios.
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