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La mujer del depuesto Bo Xilai explica el móvil de su asesinato

Ocultando la corrupción en el Partido Comunista, el régimen chino desvela las declaraciones de Gu Kailai, la mujer del depuesto Bo Xilai, en el juicio por el asesinato de su socio británico

La mujer del depuesto Bo Xilai explica el móvil de su asesinato reuters

pablo m. díez

«Este caso ha producido un gran daño al Partido y al país y yo debo asumir la responsabilidad. Aceptaré y afrontaré con calma cualquier sentencia porque espero una decisión justa y ecuánime del tribunal», dijo Gu Kailai , la mujer del depuesto dirigente chino Bo Xilai, durante el juicio celebrado contra ella por el asesinato de su socio británico, Neil Heywood . Aunque la vista oral tuvo lugar el jueves en Hefei, una ciudad a más de mil kilómetros de Pekín y de Chongqing, el lugar donde se produjo el crimen, sus primeras declaraciones no trascendieron hasta el viernes por la noche porque fue a puerta cerrada.

Un día después del juicio, y haciendo otra vez gala de la transparencia que caracteriza al autoritario régimen chino, la agencia estatal de noticias Xinhua publicó un largo despacho narrando la versión oficial de este controvertido caso. Aunque se trata del mayor escándalo que ha sacudido al Partido Comunista en los últimos años, el régimen lo ha silenciado para que el chino de a pie no conozca la corrupción reinante y la lucha de poder que ha desencadenado entre sus distintas facciones.

«Heywood estaba amenazando la seguridad personal de su hijo y decidió matarlo»

Pekín insiste en que Gu Kailai, de 53 años, mató a Heywood, de 41, por una «disputa monetaria» que, hasta ahora, no había aclarado. Como varios periódicos extranjeros han desvelado que el británico estaba ayudando a Gu Kailai y a su marido, Bo Xilai , a evadir dinero negro de China y quería sacar más tajada, Xinhua sostiene que el móvil del crimen fue por unos pagos relacionados con un proyecto inmobiliario de 2005 que no funcionó. Debido a esta deuda, la mujer pensó que «Heywood estaba amenazando la seguridad personal de su hijo, Bo Guagua, y decidió matarlo». «Para mí, era algo más que una amenaza. Era algo real que estaba sucediendo. Debía luchar hasta la muerte para detener la locura de Hewyood», declaró Gu Kailai.

Una vez más, la versión oficial chirría porque la información de Xinhua no detalla las amenazas ni los correos electrónicos que fueron presentados al tribunal, y que supuestamente probarían los problemas entre ambos. Además, la muerte de Heywood no tuvo lugar hasta noviembre de 2011, seis años después de la discusión. En todo este tiempo, el británico no sólo no supuso un riesgo para el hijo de Gu Kailai, sino que hasta lo ayudó a entrar en el elitista y carísimo colegio de Harrow, donde él también sido alumno, como paso previo a sus estudios en Oxford y Harvard. Además, según el diario «The Times», Gu Kailai y Neil Heywood habrían tenido un lío amoroso y compartido una casa en Bournemouth cuando ella se mudó a Inglaterra entre 2001 y 2002 para montar una empresa.

Sin embargo, otras informaciones han relacionado a la acusada con Patrick Devillers , un misterioso arquitecto francés que se ocultaba en Camboya y finalmente ha viajado a China para aportar su testimonio a la causa. Tantas especulaciones de alcoba han irritado a la madre de Neil Heywood, que ha optado por romper todo contacto con los medios.

Insomnio, ansiedad, depresión y paranoia

Al margen de tales cotilleos, el teletipo de Xinhua desvela que Gu Kailai ha sido tratada en el pasado de insomnio, ansiedad, depresión y paranoia, y que «ha desarrollado un cierto grado de dependencia física y psicológica en los sedantes que ha derivado en desórdenes mentales ». Pero eso no significa que no tuviera «un objetivo claro y un motivo para cometer el presunto crimen», como demuestran los preparativos para acabar con la vida de Neil Heywood. Aunque «su facultad para controlarse estaba mermada», sabía las consecuencias de sus actos y «tiene la capacidad de aceptar toda su responsabilidad criminal», determina la agencia de noticias china.

Tal y como ya se sabía, el asistente de la mujer, Zhang Xiaojun — también imputado como cómplice—, acompañó al británico desde Pekín hasta Chongqing, la ciudad que dirigía Bo Xilai como secretario general del Partido Comunista. Allí, la noche del 13 de noviembre, la acusada se reunió con la víctima en la habitación de su hotel, donde estuvieron bebiendo té y alcohol hasta que el hombre se emborrachó y fue a vomitar al baño. Entonces, a tenor del relato de Xinhua, Gu Kailai le dio «una botella de agua con cianuro que había preparado su asistente, dejando luego por el suelo unas pastillas para que pareciera que Heywood se las había tomado».

Para ocultar este crimen, necesitó la ayuda de cuatro policías que certificaron que el fallecimiento se había debido a una borrachera y, por su complicidad, fueron juzgados el viernes también a puerta cerrada. A pesar de la implicación de estos agentes, la agencia Xinhua no los relaciona con Bo Xilai, quien entonces ocupaba el cargo de secretario local del Partido Comunista.

«La tragedia que he causado no sólo afectó a Neil, también a varias familias»

Desde el pasado mes de marzo, cuando fue depuesto, este popular y carismático político permanece detenido e investigado por corrupción. Todo el escándalo estalló en febrero, cuando el jefe de Policía de Chongqing, Wang Lijun , tuvo que huir y refugiarse en el Consulado de Estados Unidos en la vecina ciudad de Chengdu porque Bo Xilai se había enterado de que las pesquisas por la muerte de Heywood apuntaban a su mujer. Según el diario de Hong Kong «South China Morning Post», Wang Lijun será juzgado la próxima semana por traición, ya que podría haber desvelado algunos secretos de Estado durante la noche que pasó en la legación americana antes de entregarse a un alto cargo del Gobierno central que voló desde Pekín para rescatarlo de los secuaces de su superior, que habrían rodeado el Consulado tras seguirlo desde Chongqing.

«La tragedia que he causado no sólo afectó a Neil, sino también a varias familias», lamentó Gu Kailai, que se enfrenta a una pena que oscila entre los diez años de prisión y la ejecución . Debido a las repercusiones políticas del caso, todo indica que podría haber llegado a un acuerdo para evitar la pena capital a cambio de debilitar a los aliados de su marido en la renovación de la cúpula del régimen que tendrá lugar en otoño, durante el XVIII Congreso del Partido Comunista. Como dicho cónclave aupará al vicepresidente Xi Jinping como sucesor del presidente Hu Jintao, ha desatado una violenta, pero soterrada, lucha de poder entre sus distintas facciones que se ha cobrado al ambicioso Bo Xilai y a su esposa como sus primeros cadáveres políticos.

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