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FÚTBOL SALA

Luis Fonseca: «A los técnicos españoles nos gusta formar jugadores y personas»

«La principal virtud del jugador en Kuwait es el corazón y la confianza en si mismo, así como la ganas de aprender» señala el técnico que ha clasificado a su selección para el Mundial

MIGUEL ZARZA

Luis Fonseca Cilleros (Madrid, 19/07/1965) acumula toda una vida dedicada al fútbol sala. Desde la base de este deporte a la máxima categoría, desde Torrejón a Cartagena, pasando por Pinto o Segovia, este entrenador se ha labrado un currículum espectacular. Si a ello se une la admiración con la que le describen compañeros de profesión y antiguos pupilos , se puede afirmar que estamos ante uno de los mejores técnicos españoles que, por esos caminos raros por los que te lleva la vida, en la actualidad entrena y enseña futsal en Kuwait. ¿Cómo acabas tomando la decisión de abandonar España para tomar las riendas de una selección como la de Kuwait?

Únicamente porque en ese momento acababa de dejar el Reale Cartagena de Primera División porque no cobraba y, a través de mi representante, me surge la posibilidad de ir a dos o tres países a entrenar, entre ellos me surge ir a Kuwait de seleccionador para jugar la Copa de Asia. Influyó entonces la situación económica que atraviesan los clubes de la liga española... Mucho, porque las condiciones económicas y de seguridad de cobro fuera de España ahora mismo no se dan dentro de nuestro país... y eso hace que tengamos que salir fuera. ¿Fue muy difícil convencerte? Fue fácil, porque me gusta entrenar y salir fuera en principio por cuatro meses no era una apuesta muy arriesgada y sí era abrir una puerta más.

De todas formas, irse tan lejos debe ser duro...

Lo es, pero tal y como está el país y tal y como los entrenadores lo tenemos en España, ahora mismo es la única solución. Los amigos, la familia, tu gente... hace que te lo pienses pero la experiencia es muy bonita y gratificante, por lo menos para mí.

¿Afrontaste el reto solo, o te rodeaste de gente de confianza?

Álvaro Lezaun como preparador físico y Carlos Corona como segundo entrenador y entrenador de porteros de la selección. La verdad que no me costó nada convencerles por que las condiciones de vida y económicas que se les ofrecían, estaban por encima de cualquier posible duda y era un paso adelante en sus carreras.

Hablas de buenas condiciones económicas... ¿La distancia se compensa solo con un buen sueldo o hay otras cosas que hacen que la experiencia merezca la pena?

El apartado económico es importante pero el desarrollo profesional lo es aún más, y dar el paso de llevar una selección es una salida hacía adelante en nuestras carreras y es ver el futuro con más optimismo. Además, la experiencia es gratificante. Merece la pena vivir otras costumbres y otras culturas

¿Es muy grande el cambio de la cultura y la forma de vivir de Kuwait respecto a la de España?

Son culturas totalmente distintas, yo diria que diametralmente opuestas en todos los sentidos y en todos los aspectos: la comida, la forma de comer, la religión, la familia, el trato, las relaciones profesionales, la manera de conducir, el orden de valores, las reuniones, etc... Son como el día y la noche.

¿Pero se vive bien?

Se vive bien. Hace mucho calor ¡pero mucho! Llegamos a tener 55 grados, pero es un lugar tranquilo, la ciudad es bonita, la gente es encantadora y el nivel de vida es alto.

Al llegar ¿qué te impactó más de este país y de su fútbol sala?

El amor por el fútbol de España. Al decirles que somos españoles, te preguntan si eres del Barcelona o el Real Madrid y luego ya saludan... Y también el terrible calor que hacía en el mes de febrero. Del fútbol sala me llamó la atención la no profesionalidad de los equipos, o el jugar todos los días liga, de domingo a viernes, el bajo nivel de competición y lo mal estructurados que están los equipos, con solo una primera plantilla y solo alguno con un equipo sub-16...

Una vez en tu nuevo puesto ¿tardaste mucho en adaptarte?

Un poco, porque nosotros venimos de una cultura profesional y aquí todo se hace despacio, con tranquilidad, para mañana... El tiempo no tiene valor al no ser profesionales y dar importancia a otras cosas diferentes a las nuestras. La verdad es que todavia no me he adaptado, vamos paso a paso.

A la hora de trabajar ¿como te comunicas con los jugadores? ¿Utilizas el inglés o necesitas un traductor?

Trabajamos en inglés pues el nivel cultural aquí es alto. La mayoría de los jugadores de Kuwait dominan o controlan el inglés, más que yo. En cuanto a las ideas, son fáciles de transmitir porque los jugadores son como una esponja. Tiene poco conocimiento y quieren aprender, por eso absorven todo lo que se les enseña con mucha ilusión. Hay ideas que se pierden por el camino pero la esencia la cogen siempre.

¿Cómo te recibieron? ¿Les resultó extraño trabajar con un técnico español?

Ya estaban un poco acostumbrados porque el anterior seleccionador, Fabio, era brasileño, pero la verdad es que al principio cambiarles las costumbres de trabajo de la selección fue recibido con muchas dudas, por que lo desconocido asusta y nosotros y nuestra metodología éramos desconocidos para ellos. Tenían cierto temor y dudas, pero con el paso del tiempo han sido totalmente erradicadas.

¿Lograron adaptarse rápido a esos nuevos métodos que tu traías?

Costó un poco, ya que pasamos de entrenar en plan tranquilo una hora y media a entrenar con mucha intensidad durante tres horas; de entrenar solo por la tarde a meter sesiones de mañana y tarde; de entrenar la defensa en media cancha a defender presionando; de jugar con solo seis jugadores a meter balón parado y tener estrategias para casi todo; de tener desconfianza en lo que se hacía, a tener total confianza en el trabajo nuevo que se planteaba; de trabajar la metodología brasileña a pasar a la Española. Trasmitir nuestros mçetodos no fue lo peor ni lo más difícil, lo más complicado es hacerles creer que esa metodología de trabajo es la correcta y es el camino a seguir.

De todo ese proceso de adaptación mutua, ¿qué anécdotas recuerdas?

Por ejemplo recuerdo el primer entrenamiento, cuando veo que los jugadores en un parón desaparecen. Yo, sorprendido, no sabía donde meterme. Luego me dijeron que era la hora del rezo y que habían salido a rezar. A partir de ese momento paraba yo el entrenamiento. También recuerdo un día que nos jugamos en un partidillo que el que perdiera pagaban una coca cola o un pincho. Al llegar el día siguiente los jugadores que habían perdido invitaron a los que habían ganado a cenar a un buen restaurante.

Al clasificarnos para los cuartos de final de la Copa de Asia, todos los jugadores vinieron uno a uno a darnos un abrazo y decirnos «gracias coach», en español; el manteo cuando nos clasificamos para el Mundial de Tailandia, con todos llorando de alegría y dándonos las gracias por el trabajo realizado. De las celebraciones posteriores la que guardamos con más cariño es la la cena que ellos mismos promovieron a la vuelta del torneo, solo los jugadores y el cuerpo técnico. Por decirlo de alguna manera fue muy tierna. Al finalizar los jugadores nos tenían preparado una sorpresa en forma de regalo, eso nos llegó al alma pues en solo cuatro meses con ellos nos habíamos ganado su respeto y cariño.

Finalmente has logrado clasificar al equipo para el Mundial, todo un logro. ¿Era eso lo que te habían marcado como objetivo?

Su principal objetivo era clasificarse para la Copa del Mundo solo por traer a un profesional de España, pero nosotros les hicimos ver que era muy difícil. Buscaban algo a muy corto espacio de tiempo y luego ya pensar en el futuro del fútbol sala en Kuwait a a medio-largo plazo y en eso estamos si nos dejan y si confían en nosotros.

¿Cómo se ha vivido allí que el equipo se haya clasificado para el Mundial? Clasificarse para la Copa del Mundo ha sido para Kuwait el mayor éxito deportivo desde el Mundial de fútbol de España 1982. La celebración fue increíble: recepción en el aeropuerto, televisiones, radios, prensa, entrevistas, fiesta en un hotel de la ciudad, audiencia privada del Emir, todos los parabienes, una alegría comparable a un logro deportivo de alto nivel en España.

¿Progresa a buen ritmo el futsal de Kuwait para acercarse al deporte que conocemos aquí en España?

El nivel todavía es amateur, no profesional. Le queda mucho pero se pueden acortar los tiempos si se dejan aconsejar. Ahora mismo es como el fútbol sala de España en los años 80. Estamos a años luz del fútbol sala español y el ritmo de progresión es muy lento.

¿Cuáles señalarías como principales diferencias con el fútbol sala español?

Las estructuras, la profesionalidad, el trabajo de base, los entrenadores, los cursos, la seriedad organizativa, la cantidad de Jugadores...

¿Y en cuanto a jugadores? ¿Qué distingue a un jugador español de un jugador de Kuwait? ¿Cuales son sus principales virtudes y cuáles su mayores defectos?

Principalmente la profesionalidad y que desde niños practican fútbol sala, cosa que en Kuwait no sucede. La principal virtud del jugador en Kuwait es el corazón y la confianza en si mismo, así como las ganas de aprender. Los defectos son el poco aprendizaje del juego que han adquirido siendo jóvenes, el apartado físico y los escasos conocimientos tácticos.

Los cuatro que habéis coincidido en esta Copa de Asia, Sito Rivera en el banquillo de Rumanía, Marcos Angulo ganando la liga en Hungría... ¿A qué crees que se debe el éxito de los entrenadores españoles fuera de España?

Se deben única y exclusivamente a los conocimientos adquiridos, los cursos de formación y sobre todo a que los técnicos españoles somos organizados, metódicos, didácticos y nos gusta enseñar y formar jugadores y personas.

¿Qué se siente cuando en una Copa de Asia se coincide con cuatro colegas españoles?

Se siente uno feliz de compartir con técnicos amigos una experiencia y de ver que lo que hacemos tiene premio, además de por poder hablar español fuera de casa...

¿De qué hablábais cuando os cruzábais en los pabellones o en los hoteles?

Solo de fútbol sala, únicamente. Del fútbol sala en España, en Europa, en Asia... también de los rivales en el torneo... pero sobre todo de fútbol sala y de nosotros.

¿Cómo se vive a tantos kilómetros lo que está pasando en nuestro país con la crísis?

Preocupado, porque tenemos familiares que están pasándolo mal y eso hace que no seamos del todo felices, pero con ánimo porque los ciclos cambian y este va a cambiar.

¿Allí se puede seguir la liga española? De lo que has visto hasta el momento esta temporada ¿qué y quién te ha llamado más la atención?

La verdad que hoy en día tenemos Internet y las redes sociales que nos mantienen al día de lo que pasa en nuestro país. De nuevo Duda con su remozado Pozo, la explosión de Sergio Lozano en el Barcelona, Fabio el portero de Reale Cartagena y sobre todo Carnicer Torrejon...

Además de echar de menos algunas cosas, ¿se siente uno un poco «olvidado» estando tan lejos?

No, en cuatro meses todavía no me ha dado tiempo a sentirme fuera de España y olvidado. Lo que más echo de menos es el competir de verdad día a día.

Países que hasta hace no mucho tenían un nivel muy bajo han crecido hasta situarse solo un escalón por debajo de Brasil o España al tiempo que en otros países comienza a germinar también el gusto por este deporte... ¿A qué se debe?

A entrenadores como nosotros, que damos el paso de salir y formar, pero sobre todo a la apertura de esos países a nuevas formas de ver el fútbol sala.

¿Al final que la Fifa haya acogido al fútbol sala en su seno, ha resultado beneficioso pese a la pérdida de espectacularidad que muchos señalan?

Es beneficioso por que ha dado seguridad a nuestro deporte, pero hemos perdido en espectáculo pues las nuevas reglas igualan a los equipos por abajo y no por arriba.

¿Cómo ves a la selección española de cara al Mundial?

España es favorita siempre, por historia y sobre todo por presente.

Después de haber vivido esta experiencia... ¿te quedas con el trabajo diario en un club o con el que se hace al frente de una selección?

Son distintos. Me gustan los dos. Me gusta estar en la arena día a día, y tambien disfruto estando en la barrera aprendiendo y tomando notas.

¿Hasta cuando tienes previsto quedarte trabajando allí?

Por lo menos un año, que es lo que la federación de Kuwait y yo acabamos de cerrar.

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