Un plaguicida puede causar daños en las pinturas rupestres de Lascaux
Los remedios aplicados para conservar el arte de la cueva han provocado la aparición de unos hongos que ponen en peligro su preservación

Los biocidas —sustancias u organismos que se usan para la eliminación de plagas— empleados en 2001 en la cueva de Lascaux, en Montignac (Francia) no sólo fueron "ineficaces", sino que favorecieron la proliferación de nuevos hongos y bacterias . Es la conclusión que se desprende de un estudio realizado por investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) tras evaluar la ecología microbiana de la cueva rupestre. El trabajo está recogido en la revista Environmental Science and Technology .
La cueva de Lascaux, descubierta en 1940, conserva un conjunto de pinturas rupestres y grabados compuesto por más de 1.900 figuras de animales y signos geométricos del Paleolítico Superior . Se cerró al público en 1963 tras constatar que la iluminación artificial había favorecido la colonización del alga unicelular Bracteacoccus minor.
En 2001 saltaron de nuevo las alarmas cuando el hongo Fusarium solani empezó a extenderse rápidamente por toda la cavidad. Para frenar el brote se aplicaron tratamientos muy agresivos con cloruro de benzalconio (biocida), antibióticos y cal viva . Sin embargo, "tras las primeras aplicaciones, en diciembre de ese mismo año, surgieron las primeras manchas negras en las paredes", explica el investigador del CSIC Cesáreo Sáiz, coordinador del equipo que ha evaluado la cueva prehistórica.
En 2006 el brote "desarrolló un crecimiento explosivo" que hoy es "la mayor amenaza para las pinturas rupestres" , explica Sáiz, del Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología de Sevilla (CSIC). La gravedad del problema hizo que en 2008 se volviese a aplicar un tratamiento basado en biocidas semejantes a los del año 2001. La investigación del CSIC indica que el uso continuado del cloruro de benzalconio entre 2001 y 2004 no sólo no eliminó los hongos, sino que, por el contrario, favoreció su diversidad.
También demuestra que los hongos que hoy colonizan las paredes de esta cueva rupestre son mayoritariamente levaduras negras de la familia Herpotrichiellaceae y la especie Acremonium nepalense, es decir, distintos a los aparecidos en 2007 y 2008. Por último, la investigación también confirma que entre 2008 y 2011, se produjo una rápida sucesión de hongos.
Estudio de los organismos de la cueva
La situación hizo que a mediados de 2009, el Ministerio de Cultura y Comunicación francés concediera un proyecto de investigación al equipo liderado por Sáiz que, en colaboración con científicos del Institut National de la Recherche Agronomique de Dijon, a nalizó las comunidades fúngicas asociadas a la aparición de estas manchas negras .
Los resultados del proyecto ponen de manifiesto que el uso de biocidas en la cueva fue un error y que habría que haber optado por una conservación preventiva como la que se realiza en las cuevas de Altamira , Cantabria, o Castañar de Ibor, en Cáceres, según Sáiz.
Las medidas de conservación diseñadas para Altamira incluyen la prohibición de visitas desde 2002, un exhaustivo seguimiento microclimático y microbiológico, y la eliminación, mediante el control de la vegetación exterior, de materia orgánica disuelta en las aguas que se filtran a las capas profundas del terreno.
En Lascaux, los diversos estudios realizados han permitido aislar y describir dos nuevas especies de hongos, Ochroconis lascauxensis y Ochroconis anomala, causantes de las manchas negras que invadieron las paredes y bóvedas de la cueva . Los resultados de este trabajo acaban de ser publicados en la revista Fungal Biology.
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