CÓMIC
Hernán Migoya recrea en una novela gráfica el secuestro de su mujer
«Plagio» compone entre viñetas y con dibujos de Joan Marín «un canto de amor y muerte» a Perú

Melina es la mujer del escritor y guionista Hernán Migoya , pero también la protagonista de «Plagio» (Norma), la última obra que su marido ha firmado en colaboración con el ilustrador Joan Marín, con quien ya colaboró en «Olimpita». Y es precisamente ese protagonismo el que le ha impedido leer esta novela gráfica, que retrata con crudeza y punzante realismo la historia de un terrible y algo chapucero plagio , que es como se conoce en el país de Melina, Perú, a un secuestro.
Aunque, bien pensado, quizá tampoco necesite leerla: ella sabe bien que estaba ahí cuando, hace 15 años, unos familiares se hicieron pasar por guerrilleros y la secuestraron durante tres días en Lima. Y ahí estaba también cuando Migoya decidió convertir su historia en novela gráfica y empezó a atar cabos, recabar información de familiares y amigos y seguir la pista a través de informes policiales.
-«El repaso te costó», le dice Migoya a su mujer.
-«Es que me sacaba de quicio. Era como «déjame en paz»», contesta Melina.
Tres días en una maleta
Pero el autor de «Nuevas hazañas bélicas» no la dejó en paz y siguió adelante con el proyecto dando forma a un novela que se transformó en cómic en cuanto se dio cuenta de que todos los editores querían que rematase la historia con una suerte de «moraleja espiritual». «No sé, querían que Melina se hubiese metido a misionera o hubiese creado un grupo de apoyo a mujeres secuestradas», explica Migoya.
Y, claro, en «Plagio. El secuestro de Melina» no hay moraleja que valga. «He intentado ser imparcial, sin sentimentalismos», añade el escritor, para quien esta crónica de un secuestro es, al mismo tiempo, «un canto de amor y de muerte». «Es un homenaje a Lima y a Perú, con una cosa maravillosa que es la intensidad vital y esa otra cara que no se suele mostrar y que refleja lo que ocurre cuando una sociedad no sigue las reglas establecidas», apunta el escritor. A su lado, el dibujante Joan Marín le da la razón y señala que la ciudad peruana, con su bullicio indomable , es un personaje clave en la historia. «Tenía 40 o 50 páginas cuado viajé a Perú por primera vez, y el impacto fue tan grande que al volver tuve que redibujar todo lo que había hecho», explica Marín.
Para Melina, sin embargo, que tenía 18 años cuando fue secuestrada en el centro de Lima por unos falsos guerrilleros que pedían 40.000 dólares de rescate, el mito parece acabar en cuanto recuerda cómo la metieron en una maleta y la retuvieron durante tres días que se le hicieron eternos. Normal, pues, que mientras su marido apunta que «el vacío y el tedio de los europeos tiene que ver con la seguridad del primer mundo», Melina asegure que ahora mismo prefiere el orden germánico y la calma de las ciudades europeas. «Es que ella ha venido del caos», apunta el escritor.
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