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Los «anonymous» que odiaban al PSOE

Los ciberdelincuentes detenidos tumbaban web por un móvil económico o por inquina a políticos. Uno, que perteneció a la Asociación de Internautas, está imputado por suplantar en otra operación a Cayo Lara

Abc

Cruz morcillo

«No está de más decirles que si van a entrar al IRC de Anonymous usen su VPN -navegación anónima- o por lo menos Tor. Seguiemos informando». Este era uno de los mensajes colgados ayer en la cuenta de Twitter que se hacía eco de las detenciones por parte de la Brigada de Investigación Tecnológica de cuatro ciberdelincuentes, supuestos miembros de «Anonymous».

Aviso a navegantes

Están acusados de asociación ilicíta, delito continuado de daños informáticos y revelación de secretos. Lo único que tienen en común «Thunder», «Troy» y «Spectrus» es que se les considera responsables de los ataques de denegación de servicio y modificaciones que en los últimos seis meses han sufrido páginas web de partidos políticos (casi ninguno ha escapado a su vorágine), empresas como Telefónica o el BBVA e instituciones.

Antes se descolgaron publicando nombres, cargos y carnés de identidad de policías de la escolta de Zapatero y de la Casa Real, de miembros del GEO de la Policía o hace solo unas semanas datos de la exministra de Cultura, Ángeles González-Sinde y de su sucesor, José Ignacio Wert .

Conocimientos no les faltaban e intereses, en tres de los casos, tampoco. «Thunder», Francisco Javier B. D. es un autodidacta informático de gran nivel. Desde Málaga montó tres servidores que administraba y gestionaba en la República Checa y en Bulgaria. Este último tenía un chat privado, usado para preparar los ataques y ganar adeptos. Y vivía de ellos. Cobraba 40 euros al año por proporcionar navegación anónima y segura. Con ese dinero, se ofrecía incluso a sufragar los gastos judiciales de los detenidos por ciberataques. Era el gestor.

El brazo ejecutor lo formaban el «Grupo Colmillos», como se les conocía entre los seguidores de «Anonymous». Son José María L. y José Ignacio P. , dos expertos que trabajan en una empresa que paradójicamente se dedica a proporcionar seguridad informática. De ahí su facilidad para acceder a información sensible como los datos policiales que distribuyeron. El primero está imputado en otro caso por «hackear» en abril del año pasado la web de IU en Sevilla y suplantar la identidad del coordinador federal, Cayo Lara .

Perfil de los detenidos

Este les mostró a los agentes de la BIT su desprecio por el PSOE por sus supuestas posiciones personales de izquierdas. Es el autor de colocar colmillos a fotos de Rubalcaba o Rajoy en los ataques a sus páginas. Fue miembro de la Junta directiva de la Asociación de Internautas. Paradojas. En su empresa habían detectado que a trabajar se dedicaban más bien poco.

Con la etiqueta de «Anonymous», los tres amplificaron enormente sus mensajes e irrumpieron en la campaña electoral para tener en jaque a la Policía. Sus mensajes martilleantes se dirigían a anunciar supuestas exclusivas sobre el 11-M, que nunca llegaron. Los dos madrileños, que viven en Arganda del Rey y San Sebastián de los Reyes, están en prisión. El administrador, en libertad bajo fianza.

El cuarto del grupo es el menos peligroso, al menos en apariencia. Un menor de Pontevedra de 16 años, introvertido y solitario , pésimo estudiante que se refugiaba en su ordenador para comunicarse con el mundo. «Spectrus» se había integrado en un grupo internacional de «hacking» conocido como «sector 404» y se había convertido en la facción española del mismo.

La difusión de datos del presidente Obama figuran entre sus «hazañas». Sus padres eran completamente ajenos a lo que estaban perpetrando su retoño, animado por sus amigos de la red. La seguridad o cómo romperla es la base mental de los cuatro. Los adultos lo habían trasladado a su vida diaria, rodeados de cámaras de vigilancia en sus coches y en sus casas. Ahora en la celda son ellos los vigilados.

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